El mayor dolor — Antonio Arnao

Es joven, es hermosa
como celeste aparición ansiada,
pero en su frente noble y candorosa
la huella del dolor está grabada.
¿Qué pena despiadada,
qué insólita amargura
perturbaron su rápida ventura?
¡Ay! Cuando vuelve con amante empeño,
tras de la noche, al día,
la cuna que meció, guardando el sueño
del serafín que en ella sonreía,
ve para siempre inmóvil y vacía.