Las golondrinas — Antonio Arnao

¿Por qué nos placen tanto
esas tímidas aves cuyo canto
es amoroso pío,
que suena al anidar en nuestro techo,
o cuando por los aires en estío
de insecto volador van en acecho?
¿Qué misterio sin nombre
hace que en paz su vuelo se deslice,
sin que jamás el hombre
contra su vida atente?
Es porque bella tradición nos dice,
con ternura elocuente,
que pobres golondrinas,
muerto Jesús, de su divina frente
quitaron con su pico las espinas.