Poemas de Izumi Shikibu

Poemas de Izumi Shikibu

Poemas de Izumi Shikibu, quien fuera la poetisa más brillante del período Heian en Japón (siglo XI). Miembro de la corte de la emperatriz Shōshi, es célebre por su (Izumi Shikibu Nikki) y su maestría en el género waka.

Tuvo una vida marcada por el escándalo y la intensidad emocional. Tras un matrimonio fallido, mantuvo romances apasionados con dos príncipes imperiales, lo que le valió una reputación de «mujer apasionada» y el rechazo de su familia. No obstante, su talento literario era indiscutible.

Su poesía destaca por una honestidad emocional cruda, explorando el deseo erótico, el abandono y el duelo, entrelazados con una profunda angustia existencial budista. Izumi transformó el sufrimiento amoroso en una búsqueda espiritual, consolidándose como una figura esencial de la literatura clásica japonesa.

Aunque intento

Aunque intento mantener

en mi corazón

solo la enseñanza de Buda,

no puedo evitar escuchar también

el canto de los muchos grillos.

 

En este mundo

En este mundo

el amor no tiene color.

Pero cuán intenso

has teñido mi cuerpo

con el tuyo.

 

Nada

Nada

en el mundo

es habitual hoy.

Esta es

la primera mañana.

 

La gota de rocío

La gota de rocío

sobre una hoja de bambú

permanece más tiempo

que tú, que te esfumas

al amanecer.

 

En qué pensaba

¿En qué pensaba yo

mientras veía a las luciérnagas

en la ribera?

Como ellas, mi alma

vagaba fuera de mí.

 

No puedo decidir

No puedo decidir

Cuál es cuál:

El luminoso

ciruelo brotado es

la luna de la noche de primavera.

 

Esta noche

Esta noche

Sin nadie a quien esperar,

¿Porqué mis pensamientos

Se ahondan

junto con el atardecer?

 

Cuando llega el invierno

Cuando llega el invierno

Que congela las aguas,

Las cañas flotantes parecen enraizarce,

Como si la quietud

Fuese su propio deseo.

 

Arranco un racimo de azaleas

Arranco un racimo de azaleas de roca

Para guardarlas: en sus flores

Veo nuevamente

Las batas teñidas de rojo que mi esposo usaba.

 

Las flores de cerezo

Por más salvajemente

Que broten las flores de cerezo este año,

Las veré

Con el aroma de los ciruelos

Llenándome el corazón.

 

Desde una oscuridad

Desde una oscuridad

hacia otra oscuridad

pronto deberè ir.

¡Ilumina el largo camino que me espera,

luna del borde de la montaña!

 

Enviado a un hombre que cada noche decía que la visitaría pero nunca lo hizo

Si sigo con vida

para esperar esta noche, entonces otra vez

me sentiré de este modo-

lo cual me hace desear que mi vida termine

antes de que llegue la noche.

 

En mi pereza

En mi pereza

me vuelvo a mirar el cielo-

aunque no pueda ocurrir

que el hombre que estoy esperando

vaya a descender de los cielos.

 

Ni el más helado

Ni el más helado

viento de otoño

podría herirme

como esta tormenta primaveral

de pétalos dispersándose.

 

El tiempo pasa

El tiempo pasa

un hombre olvida

y ya no regresa;

así y todo

dependo de sus promesas.

 

En una noche

En una noche

en la que la luna

brilla tanto como ésta,

los pensamientos inhablados

aún del corazón más discreto deben ser visibles.

 

La textura brocada

¡Qué fácilmente,

partiendo de mi casa,

atraviesa él

la textura brocada

de las hojas de otoño!

 

Aún si te viese

Aún si te viese

una sola vez

te extrañaría

a través de mundos

y mundos.

 

A la dueña del árbol

Sin uso alguno

estos capullos de cerezo floreciendo

alrededor de mi casa.

Ya que es a la dueña del árbol

a quien las personas vienen a ver.

 

Por ahora estoy aquí

Por ahora estoy aquí,

¿pero se puede confiar en el futuro?

No, no en un mundo

que nos enseña sus maneras

con la gloria de la mañana.

 

Escrito luego de la muerte de su hija Naishi, quien a su vez dejó una hija recién nacida

Después de dejarnos,

ella estará lamentándose,

¿pero por quién en mayor medida?

Sin duda por su propia niña,

como yo lo hago por la mía.

 

El hombre que he estado esperando

¿Qué he de hacer

si el hombre que he estado esperando

viniese a mí ahora,

no queriendo que las pisadas perturben

la nieve de mi jardín?

 

Transformado por el amor

¿En qué difieren, realmente,

el arder visible

de la polilla de verano

y este cuerpo,

transformado por el amor?

 

Despierta por el perfume

Despierta por el perfume

del ciruelo floreciente…

La oscuridad

de la noche de primavera

me colma de nostalgia.

 

Ven enseguida

Ven enseguida- tan pronto como

se abren los capullos,

caen.

Este mundo existe

como el viso del rocío sobre las flores.

 

Verte es el hilo

Verte es el hilo

que me ata a esta vida-

si ese nudo

se cortase en este instante,

no tendría ningún pesar.

 

Insomne

Insomne velo

por la noche de primavera-

pero ninguna cantidad de guardia

es suficiente para hacerla permanecer.

 

El sonido de una brisa

¿Qué sucede

con esta hora de crepúsculo?

Aún el sonido

de una brisa casi imperceptible

traspasa el corazón.

 

La gota de rocío

La gota de rocío

sobre una hoja de bambú

permanece más tiempo

que tú, que te esfumas

al amanecer.

 

Este corazón

Este corazón,

extrañándote,

se parte

en mil pedazos-

no quisiera perder ninguno.

 

En mi soledad

En mi soledad

parto y quemo

ramitas en el crujiente fuego-

en este villorio invernal de la montaña,

esperando que al menos el humo no se vaya.

 

Uno de los Tankas de duelo por el Príncipe Atsumichi

Uno por uno,

al final del día,

los pájaros alzan vuelo

en todas las direcciones-

¿cuál podría conducirme hasta vos?

 

Mirando la luna

Mirando la luna

al amanecer

solitaria, en medio del cielo,

me conocí por completo,

sin dejar ninguna parte fuera.

 

Aunque lo intente

Aunque trato

de mantener el pensamiento único

de la enseñanza de Buda en mi corazón,

no puedo evitar escuchar

también el canto de los muchos grillos.

 

Si el que he esperado

Si el que tanto he esperado

llega ahora, ¿qué hago?

El jardín nevado de esta mañana

es demasiado hermoso

como para que lo estropeen mis pasos.

 

Aunque el viento

Aunque el viento

sopla terriblemente aquí,

la luz de la luna también se filtra

entre las tablas del techo

de esta casa en ruinas.

 

Desde una vereda sombría

Desde una vereda sombría

hacia la oscuridad

debo seguir mi camino,

deja que brille débilmente

la luna sobre el borde de la montaña.

 

Oigo el sonido

Oigo el sonido

de la bruma de primavera

que se filtra

entre las rocas

de las montañas.

Poemas de Izumi Shikibu

Cerezo rosa pálido

Cerezo rosa pálido,

pongo a un lado

la ropa

y espero desde ese día

el cuco de la montaña.

 

Si completamente fríos

Si completamente fríos

fuéramos nosotros

y hubiéramos terminado

olvidarte

sería fácil.

 

Despierta por el perfume

Despierta por el perfume

del ciruelo floreciente…

La oscuridad

de la noche de primavera

me colma de nostalgia.

 

Después de dejarnos

Después de dejarnos,

ella estará lamentándose,

¿pero por quién en mayor medida?

Sin duda por su propia niña,

como yo lo hago por la mía.

 

La gota de rocío

La gota de rocío

sobre una hoja de bambú

permanece más tiempo

que tú, que te esfumas

al amanecer.

 

No hay alivio

No hay alivio, todo

es simplemente tristeza;

no se levanta

la niebla otoñal,

se mantiene en mi corazón.

 

Mi pelo negro

Mi pelo negro

está en desorden, despeinado.

Se acostó, y

primero lo alisó suavemente

mi querido amor.

 

Llega el final

Llega el final

para nosotros,

qué breve parece

empapado de rocío, este trébol

de los arbustos.

 

Por ahora estoy aquí

Por ahora estoy aquí,

¿cómo puedo estar segura?

Este mundo fugaz

es conocido por

la flor de la mañana.

 

Pronto no estaré más

Pronto no estaré más;

fuera de este mundo,

un recuerdo

ahora, una vez más,

me gustaría encontrarme contigo.

 

Si la gente de la capital

Si la gente de la capital

preguntara: ¿cómo eran?

preferiría mostrarles

de aquel cerezo de montaña

una sola ramita, es lo que necesito.

 

En la soledad

En la soledad,

que el humo al menos

no me abandone.

Recojo leña y alimento las llamas

en este hogar invernal de la montaña.

 

He plantado un cerezo

He plantado un cerezo

donde nadie puede ver

su florecimiento,

me he convertido

en una cáscara vacía.

 

Recogiendo leña

Recogiendo leña

para quemar carbón,

se calienta el aire,

en la montaña de Ōhara

y la nieve se vuelve moteada.

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