Poemas de Pero Guillén de Segovia

Poemas de Pero Guillén de Segovia

Poemas de Pero Guillén de Segovia (1413-1474), destacado poeta y humanista castellano que sirvió como contador y secretario del arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo de Acuña. Su obra es fundamental para entender la transición hacia el Renacimiento, destacando su labor como compilador en el Glosario de rimas, el primer diccionario de rimas en castellano.

Como autor, cultivó una poesía moral y cortesana de gran profundidad. En sus versos, suele elogiar a figuras ilustres, como el «claro varón» que merece la «sylla romana» por su lealtad y fe. Sus textos reflejan una lucha constante contra la «pobreza» y los reveses de la «fortuna», solicitando a menudo el favor de sus protectores para aliviar sus penurias económicas. Su legado combina la erudición mitológica con una devoción cristiana inquebrantable.

Los Siete Salmos Penitenciales Trovados

PRÓLOGO

Señor, oye mis gemidos

Y rogarias,

De lágrimas y plegarias

Bastescidos:

No quieras que mis sentidos

Tanto dañe,

Ni te plega que acompañe

Los perdidos.

Tú que eres el Señor

De los siglos;

D’animales y vestiglos

Hazedor;

Tú de obras causador

Tan sobejas,

Inclina las tus orejas

A mi clamor.

Ca tú eres perdurable,

Infinito;

Santo Padre muy bendito,

No mudable;

Tan inmenso, inefable,

Pïadoso,

Illustrante, poderoso,

Muy notable.

Tú nos diste ley bendita

De la Cruz,

Tú eres luz de la luz

Infinita.

Tú que das la qu’es escrita

Salvacion,

Do tu sancta correction

Me remita.

Assi como padre a hijo

Me perdona,

Pues mi alma se adona:

Si corrijo

La mi vida y me rijo

Por tu vía,

Faz que cobre alegría

Que yo elijo.

¡O potencia que más vales,

Santa y rica!

Señor Dios tú clarifica

Desiguales

Mis ojos espirituales,

Que contemplen

En tus obras y se tempren

Por mortales.

Ca me son significantes

Sin soçobras

Como a mi tus santas obras

Illustrantes;

Que en prosa y consonantes

Daré razon

De tus fechos como son

Admirantes.

E pues tú significaste

Significacion

Que congela admiracion

Al que criaste,

Ninguno que tú causaste

Bastaria

Significar tu señoría

Sin contraste.

Pues devemos permitir

No ser causada

Tu condición limitada

En bevir,

¿Quién podría consentir

Variable

Lo que no es limitable

Presumir?

Oyan cielos y cometas

Mi oracion;

Entiendan mi peticion

Las planetas:

Los angeles, cosas netas,

Esto acepten,

Que ante ti las representen

Por discretas.

Poder, querer y saber

En unidad,

Dexado tu infinidad

En su ser,

Te quiero, por carescer

Fuegos mortales,

Las Salmos penitenciales

Offrescer.

 

SALMO PRIMERO

Señor, no me reprehendas

En tu saña,

Ni con tu ira tamaña

Comprehendas;

Ca si yo malvadas sendas

Proseguí,

Ave tú merced de mí,

Que nos enmiendas.

Con gran suma de pecados

Soy enfermo;

En tus obras cuanto duermo,

Son turbados

Mis huessos atormentados

Y mi alma:

Ser no pueden sin tu palma

Reparados.

Señor, torna apresurado

Y delibra,

La mi triste alma libra

Del pecado;

Pues no bivo assegurado

En discordia,

Sea por misericordia

Perdonado.

Ca no sé ninguno tal

En la muerte

Que se miembre de ti, fuerte,

Inmortal;

¿Quién será tan especial

Como alego,

Que te alabe en el fuego

Infernal?

Trabajé con gran hemencia

Comovido

Y fize en el gemido

Penitencia;

Con lágrimas de paciencia

Lavaré

El mi lecho y regaré

Por clemencia.

Turbada está la lumbre

De mi’sprito,

Temiendo so yo aflito

Certidumbre

De tu saña en muchedumbre

Al juizio,

Pues cursé mi perjuizio

Por costumbre

En pecado envejecí

Sin castigos;

Entre los enemigos

Azorcí

Partidvos todos de mi

Los que obrades

Perversas iniquidades

Que seguí.

Ca sabed que bien oyó

El que adoro

La triste boz de mi lloro,

Y rescibió

La mi oración que vió

Ser contrita,

En la santa ley bendita

Que nos dió.

Vénguense los ya nombrados

Mis contrarios,

Y sean mis adversarios

Conturbados

En sus iniquos malvados

Coraçones,

Tornando con oraciones

A tí inclinados.

 

SALMO SEGUNDO

Mucho bien aventurados

Son aquellos

Que son sus pecados dellos

Perdonados;

Y también son relevados

De maldades

En que por sus voluntades

Son errados.

Sin dubda será el varon

Aventurado

Que no le pidas del pecado

Relacion:

Bivirá en contriction

Y sin daño

El de alma sin engaño

O colusion.

Porque cessé bendezir

Y alabar

Tu santo nombre sin par

Y te servir,

Los mis huessos por bevir

Envejecieron,

Y mortales concibieron

De morir.

Ca llamávate de boca

Sin coraçon,

Seyendo la devoción

Mucho poca.

Cuando tú de quien te troca

Te desvías,

Su vida por muchas vías

Se apoca.

Por lo cual, muy soberano,

Yo bien siento

Encima de mi’strumento

Que es humano,

Tu bendita y santa mano

De piedad,

Por mis yerros, mezquindad

Y desmano.

Cuando ya por vïolencia

La espina

Se me finca muy aina

Sin clemencia,

Y me muerden la conciencia

Mis errores,

Para mi alma livores

Y dolencia.

Con penitencia verdadera

Quebraré

Esta espina, y mostraré

La carrera

De mis yerros y artera

Contriction,

De esconder mi confession

Y manera.

Si en mi contra manifiesto

Mi malicia,

A ti, Señor, mi justicia

No compuesto,

Pídote por sólo aquesto

Estos dones,

Que mis errores perdones

Sin denuesto.

Ca, Señor, por yo ganar

Este perdon

De mi gran continuacion

En errar,

Todos tiempos de rogar

Soy movible,

Peligroso, convenible

Que ha lugar.

‘Onde, santo causador

Maravilloso,

En el tiempo muy pluvioso

De dolor,

Al penitente pecador

No llegará,

Porque a ti demandará

Tu valor.

Ca diré: tú, Señor, eres

Fortaleza,

Acorro de mi tristeza

Y aferes;

Tú desgasta los poderes

Y ocasion

De mi gran tribulacion

Como quieres.

E no caeré en error

En la carrera

Que andoviere verdadera

De tu amor.

Firmaré sobre el Señor

Los mis ojos,

Ya quitados los despojos

De furor.

No querais ser comparados

En visajes

A los muy fieros salvajes

Denodados

Que en las selvas son criados,

Y sin tiento

De ningun entendimiento

Son hallados.

Con cabestro, pues, conviene

Y ayuno

Quebrantar el importuno

Que mantiene

Malicia y la sostiene

Insuave;

Penitencia aya grave

Porque pene.

Ca muchos son de herir

Los tormentos

Al pecador sentimientos

De morir;

Al que en Dios sin arguir

Esperará

Misericordia lo cercará

Sin fallir.

Los justos, toda sazon

Vos alegrad,

Con entera voluntad

Y coraçon;

Que alegría y bendición

Es con vos,

Otorgada por mi Dios,

Bravo león.

 

SALMO TERCERO

En tu saña no m’aflijas,

Mas espira

Sobre mí, ni con tu ira

Tú me rijas:

Aquel tiempo no elijas

Del rigor,

Para que por mi error

Me corrijas.

Ayas tú merced de mi,

Señor mío,

Si en mis obras me desvio

Contra tí;

Ca ya sabes concebí

Tus saetas

Que en mi coraçon secretas

Rescibí.

Tú, Señor, que nos mostraste

Gloria tanta,

Sobre mí tu mano santa

Confirmaste;

Pero no asseguraste

Sanidad

A mi carne que en verdad

Tú criaste.

Humillaos, los traviessos,

Increidos,

Y sean vuestros gemidos

Más espessos:

No hay paz en los mis huessos

Ensuziados

Por gran suma de pecados

Y excessos.

Maldades que soberviaron

Al que yerra,

Mi cabeça hasta tierra

Inclinaron;

Sobre mí se apesgaron

Con gran peso;

A locura mi mal seso

Sojuzgaron

Mucho triste soy tornado

Acatando

Los pecados que obrando

He obrado:

Beviré desconsolado,

Con tristura,

Hasta ser en la clausura

Sepultado.

Ca de muchas suziedades

Son muy llenos

Los mis lomos, y no menos

Vanidades;

No hay, quiero que sepades

Por verdad,

En mi carne sanidad,

Si notades.

Ante tí es mi deseo

Y esperança;

En tus obras de alabança

Me reveo:

Ante tí es mi arreo

El gemido

Que te no es escondido,

Cierto, creo.

Como sea en tu abrigo

Salvacion,

Mi turbado coraçon

Es contigo;

Y mi fuerça no es comigo,

Ca fallesce;

De la vista me paresce

Que desdigo.

Cuantos mal a mi querian

Ya cesaron,

Ca de mí se alongaron

Y desvian:

Los que mi alma pedian

Invisible

Una fuerça muy terrible

Me fazian.

Ca, Señor, los que buscavan

Mi caida,

Vanidades sin medida

Me hablavan,

Y presumo que pensaban

Engañarme;

Por de tí mucho redrarme

Trabajavan.

Do, Señor, yo me hazia

Sordo y mudo,

De guisa que en mí no pudo

Su porfía.

Oyeme, pues todavía

En ti espero,

Bivo Dios y verdadero

Que nos cria.

Ca sería muy entera

Su alegrança

De los malos, y olgança

Torticiera,

Si bolviese en tal manera

Los mis piés,

Que hollasen al revés

De tu carrera.

Ca yo soy aparejado

De sofrir

Los tormentos, y complir

Tu mandado:

El dolor de mi pecado

Siempre miro;

Mis ojos de ti no tiro

Assegurado.

Mucho son fortalizados

Mis adversos;

Los iníquos y perversos

Y malvados

Veo ser multiplicados

Que me fieren,

Y aquellos que mal me quieren

Indignados.

Los cuales, porque seguí

La bondad,

En ellos adversidad

Conoscí.

¡O Señor! de cabo mí

No te apartes,

Porque más me desenartes

Cuanto a ti.

Mas tú, Dios posseedor

De mi salud,

Me influye, tal virtud

Por servidor,

Que reciba en tu loor

La espantosa

Muerte esquiva, temerosa,

Sin temor.

 

CUARTO SALMO

Señor, ave piedad

De concordia,

Por la tu misericordia

Y caridad,

De mí, que en ceguedad

He bivido

De tus obras retraido

A maldad.

Ca segun la cuantidad

En muchedumbre

De tu más clara que lumbre

Santidad,

Tú puedes con potestad

Perdonarme,

Y de pecados lavarme

Y torpedad.

Ca jamás no te negué,

Ni te niego,

Las maldades en que ciego

Me hallé:

Pues a ti sólo pequé,

Mi salvación,

A ti pido el perdon

De cuanto erré.

Justo eres por jamás

Y verdadero,

Y por siempre justiciero

Lo serás:

Quando tú judgar querrás

Los que espantas,

Por las tus palabras santas

Vencerás.

En maldad fui concebido,

Santo Padre;

En pecado de mi madre

Fui nascido.

La verdad, mi Dios querido,

Mucho amaste:

De tu saber me mostraste

Lo escondido.

Derrama por compasión

De mi pena,

Sobre mí con mano llena

Bendicion,

Pues de toda confusión

En que topo

Es el agua del isopo

Salvacion.

E seré limpio tan breve

Del pecado,

Que no tema al condenado

Que me lieve:

Tu merced que me relieve

De penar,

Me fará assí tornar

Como nieve.

Mi gozo por tu querer

Será grande,

Cuando tu merced me mande

Parescer

Ante tí a conoscer

Mis pecados

Y mis huesos humillados

En plazer.

Buelve tu irada cara

En otra parte:

No apures mi mal arte,

Mas ampara

La mi alma y repara

Mis maldades,

Porque con tus santidades

Biva clara.

Cría en mí, por tu mesura,

Coraçon

Muy limpio, sin division

Ni orrura:

Faz que su morada escura

Ya possea

Nuevo spíritu que te sea

De folgura.

Delante de tu presencia

No me partas,

Pues me quitas y apartas

Fraudulencia

Que obra sin resistencia

Contra ti;

Ni quites de sobre mí

Tu clemencia.

¡O Señor! dame salud

Y alegría,

Prudencia y sabiduría,

En multitud:

Con tu próxima virtud

Me conforma,

Porque siga en buena forma

Senetud.

Mostraré tu santa vía

A los malos,

Gastando sus intervalos

Y porfía,

Y assí en la monarchía

De crueles,

Convertir grandes tropeles

Causaría.

De la tu salud primicia

Que nos haze,

Me presenta, si te plaze,

Gran leticia:

Mis pecados desperdicia,

Y mi lengua

Loará sin otra mengua

Tu justicia.

Ca, Señor, mientre seré

¿Tú que serás?

Los mis labros abrirás

Y gozaré;

Tu justicia alabaré,

Pues por ella,

Yo en paz y sin querella

Biviré.

Si tu merced recibiera

Mi servicio,

Valeroso sacrificio

Te hiziera;

A este nombre lo ofreciera,

Emanuel;

Mas temime que con él

No te ploguiera.

Sacrificio que te plaze

Y agrada

Es el ánima turbada

Donde yaze;

Si en las obras te complaze

Correction

Del humilde coraçon

Que satisfaze.

Con piedades, Señor, ven

Sobre Sion,

Y su gran fabricacion

Tú sosten;

Porque muestres tanto bien

A los duros,

Y aya hecho los muros

Iherusalen.

Entónce recibirás

Los servicios,

Oblaciones, sacrificios

Y demás;

Angélicos oirás

Los cantares;

Bezerros en los altares

Allí verás.

 

QUINTO SALMO

Infinito resplandor

In eterno,

Por librarme del infierno

y su dolor,

Cuando triste pecador

Yo te ruegue,

A las tus orejas llegue

Mi clamor.

Y no quites la tu haz

De sobre mí:

Cuantos yerros cometí

Tú desfaz;

Porque tornen en solaz

Mis espantos,

Y yo biva con los santos

En la paz.

Como humo se gastaron

Los mis días,

Porque de tus santas vías

Se redraron:

Mis huesos que denegaron

Tu morada,

Como la cosa quemada

Se secaron.

Pecando sin resistencia

Como peco,

Soy tornado ya tan seco,

Sin conciencia,

Que con mi grave dolencia

Y afan,

Olvidé comer el pan

De penitencia.

Mi esperanza abundosa,

Gran tesoro,

De la gran boz de mi lloro

Temerosa,

Se llegó muy rebatosa

La mi boca,

A mi carne suzia y poca

Engañosa.

Mi perdon por el pecado

Es incierto;

Pelícano en el desierto

Soy tornado,

Y lechuza que ha poblado

En el casar,

Como el pájaro vulgar

En el tejado.

Todavía mis enemigos

Me maltraen,

Porque guardo me retraen

Tus castigos:

Aquellos que mis amigos

Se mostraron,

Contra mí vi que juraron

Por testigos.

Por mi yerro reprovado

Que matiza

Como el pan y la ceniza

En un grado;

Por el inico malvado

Mi querer,

Con tristuras mi bever

Es mesclado.

Ca, mi Dios, sin merescer

Fui alçado,

De ti, santo, apoderado,

En poder,

Y no quise carescer

Mal oficio,

Ni te pude con servicio

Conoscer.

Por lo cual sin más tardança

S’enclinaron

Los mis días y aceptaron

Tribulança,

Y quedaron sin dubdança

Por plumaje

De linaje en linaje

Tu membrança.

Prosiguiendo consuetud

Tu bendicion,

Avrás merced de Sion

En multitud;

Que fundar tanta virtud

A ti conviene,

Pues que ya el tiempo viene

De salud.

Ploguieron a tus sirvientes

Las tus piedras,

Infinito tú que riedras

Incientes

Y torpes inconvenientes

Al que yerra,

Avrás merced de tu tierra

Que consientes.

Los reyes te bendirán

En dulces cantos,

Y a ti, Santo de los santos,

Alabarán,

Y al tu nombre darán

La su oreja,

Y la tu santa Igleja

Temerán.

Ca hizo Dios por su templo

A Sion,

Mi juizio y discrecion

Ya destemplo;

Contemplando, pues contemplo

Tal istoria,

Que será visto en su gloria

Por exemplo.

Acató el causador

Pïadoso:

El ruego del humildoso

Sin rigor:

De la pena de su error

Caresció,

Porque Dios no despreció

Su clamor.

Estas cosas bien de plano

Escritas son,

En la otra generacion

De lo humano:

El pueblo que por tu mano

Se criará.

A ti solo bendirá

Por soberano.

Y miró de su altura

El Señor

Con ojos de resplandor

La baxura,

Por oir boz y tristura

De pecadores,

Y a hijos de matadores

Dar soltura.

Por lo cual el Criador

Anunció,

En Sion, y pronunció

Sin error

Su nombre superior,

Nuestro bien,

Y será en Iherusalen

Su loor.

Todos cuantos nascerán

Y son nascidos,

Con servicios elegidos

Te servirán;

Desde’l pobre con afan

Hasta el Rey

Tus mandamientos y ley

Guardarán.

Ca respondió en la tierra

De salud

Y dixo: santa virtud

Que no yerra,

Hazme cierto cuanto cierra

Mi partida,

Pues a mis días de vida

Haze guerra.

Las mis obras no acates

Tan baldías,

Que en el medio de mis días

Me rebates:

Dame gracia, no me mates,

Que sin daño

En generación de un año

Más me trates.

Cuando miro desde el suelo

Tu cimiento,

De perder mi entendimiento

He recelo:

Muy escuro es tal velo

A los humanos,

Pues obra de las tus manos

Es el cielo.

El cual ha de perescer

Cuando querrás,

Y tú por siempre jamás

Permanecer:

Todo ha de acaecer

De su figura;

Como tiempo y vestidura

Envejecer.

E, muy Santo, tú que eres

Y serás,

En años no menguarás

Ni en poderes

Ni se note que tú esperes

Ser mudado

De aquel eterno estado

Que requieres.

Los hijos de tus sirvientes

Morarán

Contigo, porque serán

A ti plazientes;

Y serán por ti querientes

Las pisadas,

Para siempre endereçadas

Sus simientes.

 

SEXTO SALMO

De las baxuras que heziste

Te llamé,

Y, Señor, cuando rogué

Tú lo oíste:

Las tus orejas que diste

A los temientes,

Sean hechas entendientes

De mí triste.

Ca si miras mi cobdicia

Y mi vía,

¿Quién ó cuál comportaría

Tal tristicia?

Pues acusa tu justicia

Tales dones,

Espero que me perdones

Mi malicia.

La mi alma se confía,

Pues espera

Tu palabra verdadera

Todo el día;

Y por esta misma vía

Israel

Esperó en solo aquel

Que nos cria.

Ante tí es abundada

Redempcion;

Tú darás la conclusion

De mi jornada,

¡O potencia no cansada!

Dá doctrina

A la mi vida mezquina

Qu’es menguada

Redemirás de maldades

Al tu pueblo,

Y a mi que me despueblo

De bondades,

Causando iniquidades

Que te piden

La piedad y me despiden

Caridades.

 

SALMO SETENO

Señor, oye mi oracion

Y mi ruego,

Pues obrando no te niego

Dilection:

A ti es toda sazón

Mi cobdicia;

Oyame la tu justicia

Y bendicion.

Y no entres con el tuyo

En juizio,

Pues en tanto perjuizio

Me destruyo;

Si mi vida que concluyo

Fué injusta,

Ante ti no hay cosa justa,

Bien arguyo.

Ca, Señor, muy perseguida,

Mas ¿qué digo?

Mi alma del enemigo

Es corrida;

Por estar tan retraida

Que te yerra,

Abaxó hasta la tierra

La mi vida.

Assentóme en lo aflito

Y escuro,

Morada que me procuro,

Pues me quito

De tus obras, Dios bendito,

Y allí,

Dió gran quexa sobre mí

Mi esprito.

Yo pienso, Señor, cuántas

Son tus obras,

Y el nombre que d’ellas cobras

Por ser santas:

Tú que los reyes espantas

Y humillas,

Pensaré tus maravillas

Que son tantas.

Mi alma te deseando

Porque peca,

Assi como tierra seca

Está esperando:

Pues mi vida va cessando

Y se inclina,

Óyeme, Señor, aina

Delibrando.

No quites, Señor eterno,

De sobre mí

Tu mano, pues te serví

Por in eterno

Cá seré, si bien discerno,

Comparado

A cuantos van sin su grado

Al infierno.

Señor, muéstrame muy breve

Tu carrera,

Pues mi vida que en ti espera

Se remueve,

Porque de muerte relieve

La mi alma,

Y sin daño mas en calma

Te la lieve.

Y pues soy tu servidor,

Sei comigo;

Librame del enemigo

Induzidor,

Porque cumpla yo, Señor,

Tu voluntad;

Ca tú eres por verdad

Mi criador.

Tu buen spíritu me traya

A la tierra

Derecha, porque sin guerra

Cierzo vaya;

En tus obras me retraya

Y abive;

De tales hechos me esquive

Que no caya.

Ca de gran tribulacion

Y miseria,

Suziedad y gran lazeria

Y confusion,

Mi alma por oración

Sacarás;

Del pecado estruirás

La cognicion.

Dañarás a los malvados

Pensamientos

Que me dan graves tormentos

Passionados:

Pues entre los tus llagados

Yo soy tuyo,

Los siete Salmos concluyo

Consagrados.

Suplico, por cortesía

A doctores

Maestros y sabidores

En theologia,

Los que el parto de María

Cierto creen,

Y de tal caso posseen

Sabiduría;

Que por ellos discernido

Mi tractado,

Si yerro le será dado

Conoscido,

Que no sea atribuido

A voluntad,

Más a mengua y ceguedad

Del sentido.

Ca notorio no adquiere

Inciente

D’aquel modo eloquente

Cuando quiere;

Mas aquello que profiere

Su saber,

Y al su breve entender

Se requiere.

 

FIN

Pues por tiempo mi querer

Cessará

El que fué, tambien será

Y ha de ser,

Me influya tal poder

Que sea visto

En la fé de Ihesucristo

Fenecer.

Poemas de Pero Guillén de Segovia

Segunda Súplica

Ventura y fortuna mostrando el rebés

fálleme en Segovia con sobra denojos

bien cerca las casas del noble marqués.

Estando así triste, con poca alegría

pensando mis daños mis cuitas y males,

fálleme en mi falda doscientos reales

con que me pensaba pasar algún día,

mas como de ante prestado comía

por no los perder, queriendo escondellos

vi tantas manos y priesa sobre ellos

que luego sentí mi falda vacía.

 

Velada Acusación al Rey

Pues el syervo es obligado

al señor con obidencia,

sy en algo fue culpado

non niego la consecuencia.

 

Reparación por los males de Castilla

Pues miremos los clamores

que penetran las estrellas,

los gemidos y querellas

de los simples labradores

no seamos nos los [   ]

de corazones tan duros

que por malos [    ]

nos mostremos tan crueles

ante pobres y menudos.

Mitigad por Dios la saña,

el remedio non se tarde,

pues paresce cómo arde

este fuego por España.

 

Apolo Habla

Maguer tu planeta terrible te daña,

segund lo demuestra tu casa decena,

un noble perlado, persona muy buena,

te puede redrar de cuyta tamaña;

aqueste es aquel a quien por fazaña

las santas virtudes sostienen su silla,

aquel chaciller mijor de Castilla

espejo del mundo, primado de España.

 

Fortuna Adversa

Buscando las cabsas fortuna malvada

por donde más daños cabsar me podría,

falló en mi deseo muy bien titulada

aquella graciosa sotil poesía,

y con presupuesto contrario en porfía

al braco valiente del fijo dalmena

quitóme al marqués, llevó a Juan de Mena,

maestros fundados de quien aprendía.

 

Tú Loas Pobreza, la Cual yo Denuesto

Alabanza al Arzobispo

Tu patria sostiene un claro varón,

a quien la fortuna vencida se omilla,

que tiene en el cielo eterna mansión;

non teme cayda nin fuye ocasión,

maguer la fortuna le muestre el revés.

Aquesta myrando el nonbre de Cristo,

lumyna con fe la gente cristiana,

leal obidiente al rey su señor;

sy en las eleciones cesase el favor,

aqueste merece la sylla romana.

 

Dexando las fablas ya tan dilatorias

que fyngen colores en contra del testo,

fazed que pobreza me dexe muy presto;

mandad a fortuna, pues vos obedesce,

que ya non me muestre tan bravo su jesto.

 

Primera Suplicación

Sy vuestra prudencia querrá saber quién

es este que yaze de palmas en tierra,

mandad preguntar por Pero Guyllén

allende Pedraza, bien cerca la sierra,

mandad preguntar adonde se encierra

la vil conpañera del triste Amiclate

y adonde fortuna mayor da conbate

con tantos y tales peltrechos de guerra.

 

Muerte de Don Álvaro Luna

Pues el siervo es obligado

al señor con obidencia,

si en algo fue culpado

non niego la consecuencia.

 

Por ende roguemos la faz por el suelo

a Dios que lo dexe vevir e reinar

pues qu’en todo quiere seguir e obrar

las santas virtudes del rey, sü abuelo.

Publicar comentario