Poemas de Juan de Mal Lara

Poemas de Juan de Mal Lara

Poemas de Juan de Mal Lara (1524–1571) fue un destacado humanista y dramaturgo sevillano, cuya obra representa la madurez del Renacimiento español al integrar la erudición clásica con la sabiduría popular. Su contribución más célebre, La Philosophía vulgar, es un ambicioso proyecto que recopila y comenta miles de refranes, elevando el saber tradicional al rango de pensamiento filosófico mediante un análisis ético y lingüístico profundo.

Como discípulo de Hernán Núñez, Mal Lara fundó una prestigiosa escuela de gramática en Sevilla, convirtiéndose en un eje cultural que unió la poesía, la historia y el teatro. Su estilo se caracteriza por una síntesis armoniosa entre lo culto y lo cotidiano, reflejando el espíritu de su tiempo al dignificar la lengua castellana y los valores humanistas en la literatura del siglo XVI.

Alejandrinos Perpetuos

Dejando la pobreza para entrar en la miseria…

Mírame, mi vida, vestida con la muerte, alma,

alma tendida sobre los despojos de un niño al sol.

Debo elegir entre la muerte y muerte desolada.

Cantar entre el espino y la grieta mitificada

¡qué tengo sed, hambre, frío, muero de tanta vida!

 

Entrando ya en la miseria para morir en mudo,

desgarrado grito, aniquilado en mis entrañas:

que cruel es este eterno retorno de tierra seca.

¿Cuántas veces lucero frío, flotante en el agua

fría del Estrecho frío aún más crucificado y

más Ícaro o simplemente más hombre que huracán?.

 

Nanas ya de carne negra y agrietada, asfixiadas

en los acogedores brazos que tanto desearon.

Ojos de la modernidad que mostrais la atrocidad

de nuestros errores enfermos de prisa, viviendo

en la alucinación futura. Árboles cortados:

Quiero gritaros que la muerte es real.

 

Declaración

En las nieves del Cáucaso gemía

El cano Prometheo, que rendido

De la importuna águila se uia

A perpetuas heridas conducido,

El sabio que de todo se temía,

Aun de si mismo bive combatido,

De su saber, y auiso, atado y preso,

Que lo atormenta solo el tener seso».

 

Recuerdo con Emoción

«Si yo que poco puedo en estas letras

Oyera lo que hizo el alma clara

De María mi dulce compañera,

Procurara con obras hasta el cielo

Al^ar lo que por sí buela tan alto,

Que el cielo assentó su mejor punto.

Porque los que han probado los peligros

Pueden bien acertar en lo más claro.

¡ Qué sufrimiento grande y qué cordura

Mostró la fiel alma, cuando solo

Estuve en aquel termino de verme

Sin hazienda, sin vida, honrra y alma.

De no ser ya en el mundo más entre hombres!».

 

Tristeza

¡Qué sufrimiento grande y qué cordura

Mostró la fiel alma, cuando sólo

Estuve en aquel término de verme

Sin hazienda, sin vida, honrra y esperanza,

De no ser’ya en el mundo más entre hombres!

 

Insulto a la Iglesia

«Despierta Christiano, no estés tan muerto,

pues el antichristo es ya descubierto;

todo hombre se avise y no esté dormido,

que el antichristo es ya venido.»

 

La Confianza en Dios me ha Salvado

«Si yo, que poco puedo en estas letras

Oyera lo que hizo la alma clara

De María mi dulce compañera,

i Qué confianza grande que tenías

En la merced que Dios omnipotente

Avía de hazer en nuestros daños!

Aquel perseverar con tanto esfuerzo,

Las lágrimas continas y oraciones,

Aquel ir de rodillas por los templos,

Aquella fe perfecta y esperanza,

Aquel estar suspensa del momento

Que avia de venir la buena nueva

Bien sé que dar tu vida fuera poco

Por un mal día mío, y que quisieras

Ofrescer quanto tú vivir podías,

Porque tu corazón se reposase

En que mi mal no fuese más que el tuyo,

Hasta que Dios al mundo me volviese,

Volvióme con aquel general gozo

Que declaró la patria generosa,

María, tus loores igualando

Con las que más ilustres en el mundo

En casos peligrosos han andado.»

 

Lamento de mi Desdicha

«Al verso que cortaron, e hirieron

los agudos en número diverso

de nueva otra advertencia le añadieron.

Que para ser cabal, onrado y terso

no hiera en la penúltima, y si hiere

hará de doce silabas el verso.

De Lasso por ejemplo se refiere:

«El río le daba dello gran noticia»,

en que alargar el número se infiere.

«De mi muerte y tu olvido la noticia»

dijo el Conde de Gelves y Malara:

«Donde de mis desdichas no hay noticia».

 

Dedicatoria a Mal Lara ya fallecido

«Lágrimas abundaron en mis ojos,

Y por tu arrebato apartamiento

en mi se renovaron los enojos.

El inmortal y claro ayuntamiento

Celebró los trofeos de tu gloria,

Y gimió Betis lleno de lamento…

Contigo pereció el alegre canto,

Y en reliquias del daño doloroso

Quedó grave i quexoso, i triste llanto.

Betis, que al sacro Occeáno espumoso

Llevaba el son de tu dorada lira,

Altivo y con grandeza glorioso.

Mudo en su gruta oscura se retira,

Y en el profundo vaso con gemido

Las tardas ondas discurriendo mira.

De tu canto quedaba suspendido

El español osado i el romano,

I el francés orgulloso y atrevido.

Por tí, el ilustre príncipe Tebano

Es más famosso, i vive su memoria,

Que por vencer al bárbaro africano…».

 

Imitacion De Un Pasaje De Las Georgicas

«La vaca en los regalos amorosos

(Cuales ya bien conocen los ganados)

Hace que los amantes, furiosos,

Con sus cuernos combatan indignados.

Ardiendo en celos ambos, tan rabiosos,

Que bien se ve que están enamorados,

Y allá en el bosque pace la becerra

Hermosa, sin cuidado desta guerra.

Ello a mucha furia redoblando

Los golpes en aquel recio combate.

Van con muchas heridas renovando

La dura escaramuza y cruel debate,

Y sus cuerpos de sangre rociando.

Hasta que el uno al otro venza y mate;

Apriétanse los cuernos con gemidos;

Que el bosque, el prado, el monte lo han oído.

No acostumbran, después desta pelea.

Acogerse a un corral, a una majada;

Que el vencido se va solo y campea

Por la selva no vista ni aun usada;

Desterrando allá lejos, do no vea

La causa de su afrenta apasionada,

El vencedor soberbio, las heridas,

Las prendas del amor tan mal perdidas.

Llora no haber vengado sus amores.

Volviendo el rostro al reino de su abuelo,

Pastos que fueron ya de sus mayores.

Aquel prado común y verde suelo.

Mirándolo, renueva sus dolores,

Ensáyase a salir de tanto duelo,

Y sus cuernos aguza, porque armado

Se vengue del que tanto lo ha afrentado.»

 

Declaracion Al Rey

«A ti gran defensor de la Fe Santa

Magnánimo Felipe, alta gloria

Con varia luz de rayos oy levanta,

Sceptro y corona ofresce a la memoria

Que tus claras hazañas siempre canta,

Ganando a lo que más es, la victoria.

Assi la Fe de Christo está sentada,

De tus reales armas adornada.»

 

Mal Lara humilde viene a tu presencia,

Viéndote en tal triunfo y alegría,

Conñando del bien de tu clemencia,

A tu pies de rodilla parescía,

Porque besé la mano, a quien prudencia

Y fortaleza, el pecho guarnecía,

A su Señor, su Rey, padre presenta

Lo que puede después de la tormenta.

 

Aquí tu Majestad leerá, si quiere,

Quanto saber tuvieron los iberos

En la Filosofía, que no muere.

En refranes del vulgo verdaderos,

La prudencia que sola vos refiere,

Autores son de ciencia los primeros,

No hay arte, o ciencia en letras apartada,

Que el vulgo no la tenga decorada.

 

Magnanimo Duci

Inclito Rey de España, tus victorias

La Fama de mil leguas adornada,

Con hermosura de ojos variada,

Vela, mira, recuenta, en todas glorias.

Al mundo por ser ciertas, son notorias

La Fe da fe daquesto que guardaba

Por ti vive (Merced hoy a tu espada,

A tu celo, a la ley de tus memorias.)

El premio envía, y guarda Dios Supremo

Al Capitán Magnánimo, y defensa

De todo el bien que en otros reinos falta.

Aunque el bárbaro venga a vela y remo

Con mil velas formando nueva ofensa..

Dios la mano te dio a herir más alta.

 

Vaticinio De Proteo

Al Sermo. Sr. Don Juan de Austria

Antes que sucediese la batalla naval.

El licenciado Mosquera de Figueroa.

Moradoras del mar, Ninfas hermosas

que en las soberbias ondas sustentadas

oscurecéis el sol resplandeciente,

y cogiendo con trenzas olorosas

las ebras de oro y vende retocadas

mostráis la ilustre y coronada frente

pues viento, tierra, y mar atentamente

a la par se reparan: deseosos

de oir el nuevo y milagroso canto

socorred entretanto

que zéfiros espiran deleitosos

y el cielo se serena

y la tierra de flores está llena.

 

Epigramas Latinos

En la popa real desta Galera

sentadas a la ygual resplandecemos.

Porque sea virtud la delantera,

en el medio, apartadas los extremos,

Tiempla el prudente la condición fiera

iguale como fuerte ambos los remos

Assi como orden nuestro y venturoso

Venga a ser en el mar, más poderoso.

 

Traslación

Después que la escogida flor de Grecia

A Colchos vino, fue bien recibida

De Jasón, que mirando alaba a todos,

Y Mopso luego con agüeros santos,

Y suertes de adivinos consagrados

Metió los caballeros en la Nave,

Los hierros ya levados sobre proa

El Capitán, y Príncipe de todos

Toma la copa de oro en sus manos,

Invoca al padre Júpiter que truena.

Pidiendo ligereza por las ondas,

Y buen favor de vientos que le ayuden,

El mover de los remos procedía

Ligero de los brazos poderosos.

Llegados con el Austric, que soplaba

A la boca del Ponto inhospedable,

Alli sacrificaron a Neptuno,

En el su casto templo a la Marina,

Donde divinamente el ara hecha

Tenía una ancha piedra, en que ofrecían

Sus dones suplicando al dios, quisiese

Como señor de naos remediarlos.

La poderosa Finge, en los amores

Atándola en la rueda indisoluble

Que tiene atravesados cuatro rayos,

Venus usó desta ave furiosa.

La primera y la trajo a los mortales

Enseñando a Jasón fuertes hechizos,

Y los encantamientos

que suplican

Para quitar aquella reverencia

Aquel respeto que debía Medea

A sus padres, y darle un gran deseo

Ardiente en aquel pecho, de ir a Grecia

Con la persuasión estimulada

Mostrándole los fines de la guerra.

Los compañeros de Jasón venían

Con guirnaldas y yerbas olorosas

A refrescarle

su calor, y llamas,

Y con mansas palabras regalaban

Al amigo cantando sus loores

Luego el hijo, del sol maravilloso

Mostraba el vellón de oro desde lejos,

Que con la espada del valiente Frixo

Tan entendido allí resplandecía,

Y siendo su grandeza al igual puesta

De Galera que con cincuenta remos

Y con golpes de hierro fue acabada

Pero él mató al dragón que relumbraba

Con los sangrientos ojos, y pintados

De colores diversos la piel dura

Y cobrando la piel dura y el tesoro

Y consigo se llevó a Medea bella.

 

2 Octavas a una traducción en latín

«Cien ojos tenía de Argos la cabeza

Ceñido el cuerpo dellos y alumbrado,

Y cuando el sueño a visitar lo empieza,

La centinela hece por un lado

De las lucientes velas una pieza.

Dos sólos al descanso había entregado

Que los demás alertas en lo estaban

Y así el cuerpo de guardia sustentaban.»

 

«Por peñas y por ondas levantadas

perseguiré los que la fe persiguen

Y seguras tendrán bien las moradas

Los que amistad y parte mia siguen

Con mis armas a punto aderezadas

Defenderé a los que esta fe consiguen.

Y sentirán mi ofensa los contrarios

Dará esta mano los efectos varios.»

 

Epigrama de Victoria

«La magestad con el felice estado,

Abrazan en el cielo la victoria

Con que el Rey Don Felipe coronado

A su hermano da parte de la gloria,

Quien triunfo perpetuo le ha dado,

Para que siempre crezca su memoria,

Y siendo defensor de la Fe santa

La luz del uno y otro se levanta.»

 

Epístola

«También nos puso por dechado cierto

De lo que puede la virtud y el sabio

Aprovechar, en el fecundo Ulixes,

El cual prudente y domador de Troya

Vio diversas ciudades, y costumbres.

De los hombres sufriendo cosas ásperas,

En tanto que adereza dar la vuelta

Para sí y sus buenos compañeros

Sin poderse anegar en los contrarios

Ni perderse en las ondas de negocios

Ya saber las Sirenas que cantaban

Y la copa de Circe, que hacía.»

 

Carne de Ciervo

«Si la carne de ciervo satisface,

Inclito general, a tu comida,

Pruébala, que a las mesas grandes hace

Servicio, siendo en piezas escogida.

Si lo mejor que tengo en mí te place

Será de más valor la humana vida,

Porque el esfuerzo grande y de gran miedo

Las armas guarnecer a un tiempo puedo.»

 

Palabras de Venus a Eneas

«Si algún tiempo mis padres engañados

No en vano me mostraron los agüeros,

Mira regocijado doce cisnes,

Que el águila bajando de la altura

Turbaba por el cielo ahora sereno.

Parece que tomando van las tierras,

En su largo escuadrón, o que mirando

Están las que han tomado y en qué forma.

Puestos en salvo todos con las alas

Batiendo, por el aire claro juegan,

Como el cielo rodean en un coro

Y las señales dan del dulce canto,

Y no de otra manera tus galeras

El puerto tienen ya bien reposadas,

Que veis entran por él a velas llenas.»

 

Sobre la Batalla de Actium

«Era de ver en medio figuradas

Las guerras con que el Actio se espantaba,

Con proa de metal grandes armadas,

Y con Marte que todo lo mandaba:

Hervir Leúcate el fiero, y esmaltadas

Las ondas, a quien oro lustre daba,

Guiándolos de Italia el grande Augusto

Que en alta popa intento justo.

Los vientos y los dioses se juntaron

A le favorecer con mano armada,

Por las partes tan grandes, que hallaron

En su virtud sobre otras levantada.

En contra del, los bárbaros alzaron

Diferentes banderas en su armada,

Viniendo pueblos de la roja aurora

Y del mar que en Arabia se colora.

Donde Egipto y las fuerzas del Oriente

Los Bactros en lo último sentados,

Y la dama del Nilo iba presente

Llamas de ardiente fuego, y dardos vuelan

Por cima de las naves esparcidos,

Que por entre las gentes espesos vuelan.

Los campos de Neptuno están teñidos

Con las muertes que a todo hombre asuelan;

Los dioses de mil formas monstruosos

El labrador Anubis parecía,

Con las armas en mano presurosos

Contra Neptuno y Venus aquel día

Y Minerva, de suertes venturosos,

Marte por las batallas revolvía

En hierro cincelado, iban las furias

Desde el aire vengando sus injurias

Los Arabios, Sábeos dan la vuelta

La misma Reina llama nuevos vientos,

Y la vergüenza con temores suelta

Las Guméneas regia en movimientos,

Por otra parte Nilo está afligido,

Estendiendo sus senos, y llamando

A recoger en sí al pueblo vencido,

Por sus secretos ríos se ocultando:

Allí se vía Augusto esclarecido

Tres triunfos en Roma celebrando,

Las víctimas, que a dioses sacrifica,

Y los templos, que en votos multiplica.»

 

Planetas

«Príncipe valeroso

Que del Máximo Carlos tienes vida,

Alza el brío animoso

Por el agua rendida

Para los hechos de gloria esclarecida.»

 

«Ya tu fama volando

Se extiende por el mar y sus riberas,

O por donde alumbrando

Abre el sol sus carreras

O donde sus pisadas postrimeras,»

 

«Y con aquel semblante

Que el bravo domeñaba con su mano

Pisando al arrogante

Con grado soberano.

El mar a tu poder hará ser llano.»

 

«Derribará al contrario

Del grado en que le puso la fortuna

No siendo el orden vario

Será su dicha una

Y no le hará daño hora ninguna.»

 

«Dame tu mano diestra,

Dice la Cristiandad aprisionada.

Aquí tu valor muestra,

Y llévame en tu armada

Dejando la Turquía despojada.»

Poemas de Juan de Mal Lara

Con las Seis Verdades

«Divinas lumbres, guías verdaderas

Del alma, que al triunfo santo aspira.

Resplandeced ahora las primeras,

Ante Dios, que vuestro efecto mira;

Ni Hércules parezca, ni Perseo,

Ni la corona, ni el caballo alado

Con tanta claridad, ni tanto aseo,

Cuanto las tres virtudes, que han formado

La parte más divina del deseo,

Que en el cristiano pecho está asentado:

La Caridad, la Fe y la Esperanza

Firmes se postrarán y sin mudanza.»

 

«Con alas de oro está resplandeciente

La santa Caridad de amor herida,

El corazón en mano tiene ardiente,

Que por sus hijos gastará la vida;

Ejemplo de Dios Padre Omnipotente,

Con su benignidad esclarecida,

Esta misma en el pecho real infunda.

La llama que en favor de Dios se funda.»

 

«Pasando el escuadrón de estas doncellas

Que viene desde el cielo a nuestra vida,

La Fe trae consigo otras seis bellas

Para ser su palabra bien creída;

Sus cosas sólo son para entedellas,

Que sólo de Dios es esta medida.

Porque las que son altas maravillas.

Creerlas firmemente y no argullas.»

 

«Los ojos en el cielo tiene puestos

La cuidadosa Esperanza, y no sin prenda,

Y no de uno, más muchos presupuestos,

Que de Dios su Señor oiga y entienda,

SUS pasos y sus fines en El prestos,

Que no hay blanco, a do más la flecha estienda;

En Dios espera, en Dios está a la mira

De todo el bien a todo el bien aspira.»

 

«El verdadero Sol, la santa Luna,

Que en el más alto cielo lumbre tienen,

Te den la luz más clara y oportuna

Con todas las virtudes que convienen:

En tus tiempos no ofendan genta alguna

A los que firme nuestra Fe mantienen,

En vida de Felipe, señor nuestro,

Todo el mar te conozca por maestro.»

 

Soneto Al Guadalquivir

«Mi padre Océano, ¡oh Rey esclarecido!

A cuyo reino fue de Eolo traída

La nueva de tu próspera venida,

Que para mí tan sumo bien ha sido.

De oro y perlas cuantas han nacido,

Do quiera que Neptuno les da vida,

Y es la beldad del Zéfiro esparcida.

Te avisa que por mí serás servido.

En Híspalis ilustre en fe y belleza,

Que jamás mereció mirar tu ira,

Entra Príncipe lleno de alegría,

Y partirás de aquí no sin riqueza,

A vencer el furor que en vano aspira

A resistir tu ira y cortesía.»

 

Coria del Río

«Estoy sentada junto a las riberas

De Betis, donde veo tus armadas,

Con alegria Naos y Galeras,

Las vueltas del Océano trocadas,

Vasos hago de tierra en mil maneras

Para Olio, Vino, Aguas reposadas,

Y de la misma madre Tierra hechos,

Vuelvo a la piadosa sus provechos.»

 

Quintillas

«Con redes y con la mano,

No sin arte engañadora

Soy Señor gran pescadora,

Entre el invierno y verano.

Do a Betis no dejo una hora

Vos Señor con mayor brio

Bañais la verde ribera,

Paréceme, si no os viera

Venir con más señorío.

Que por Océano os tuviera.»

 

Psyche (segmentos iniciales)

«Pues ya canté de Alcides las hazañas,

A quien Juno persigue como Venus

A la hermosa Psyche; a los trabajos

Debemos aplicar gran refrigerio,

«Y no puede ser más, para que puedan

Ambos de sus fatigas aliviarse,

Que a príncipes pedir aquel socorro,

Que sólo de sus manos venir puede.

Para que los poetas (donde viven)

Levanten con favor la voz al cielo

Y canten de sus reyes y señores…»

Este poema debió haberlo escrito, o al menos idearlo, mien

tras escribía la «Psyche».

En el Libro VII también se cita:

«De aquí se dice Hércules el grande

Haber con el can Cerbero salido

A servir a Euristheo en tal hazaña;

La qual por estos tiempos con la vida,

Y musa favorable largamente

Mi pluma escribirá para varones

Que sienten el Parnaso algunos lustros…»

Otras citas tenemos en el Libro undécimo:

«La cual, si mi trabajo es agradable

En Hércules, de quien yo tanto scrivo,

Juno vió, cuando escoge a Leyanira,

Venus para un amor que cortó vidas…»

 

Ven, dulce Amor, o ven, dulce Cupido,

a ti, Hermoso Amor, Psyche hermosa

te buscaba ardiendo en fuego no vencido,

y a ti te pide Dios, ella Diosa,

a ti niño, ella niña blandamente

con voluntad suave y amorosa.

O si te ama y te desea presente

tan semejante a ti, di ¿por ventura.

Amor, no Famarás ardientemente?

 

«En carro de oro Júpiter lleuado,

se muestra por tu fuerza poderosa,

los pies y manos con el hierro atado.

Entre los quales va tú Psyche hermosa,

también tris y atada con cadena,

y sigue tus triunfos dolorosa

padesciendo captiua larga pena.»

 

Palabras Sueltas

«La piedad de Eneas lees gozoso

Según del padre, al hombro, ba cargado

Loas los dos hermanas, que han librado

Sus padres, por el fuego temeroso.

Cuentas por hecho grande y generoso,

Cuando oyes de las hijas, que han tirado

Como bueyes, el carro ataviado

Con la madre que iba al templo honroso.

¿No levañtas el ánimo espantado

De ver en altas torre la cigüeña

Que mantener a su padre, envejecido?

¿No tiene, dime, el pecho aficionado.

Cuando a pagar la buena obra enseñas?

De un ave queda el hombre convencido.»

 

Soneto al Nuevo reloj Español

«Febo la clara España contemplando,

Para mejor en ella declararse,

Quiso por un artífice reglarse,

El cómo, y cuándo da su luz notando,

En las armas de Rojas, Reloj dando,

Hizo los Signos, Meses, divulgarse.

El Calendario Santo celebrarse,

Las Horas, Día y Noche señalando,

Letra Dominical, fiestas movibles,

Elevación del Sol sobre Horizonte,

La punta que de Ecliptica se aparte,

Altos de las Estrellas más visibles,

Largura de una Torre, Pozo y Monte.

Es Hugo Frisio quien escribe esta arte.»

 

Soneto al Lector

«Dió la lengua latina y castellana

con la griega sus prendas conocidas

al gran doctor Monardes del queridas,

con quien sustentan alegría soberana.

Ahora él escribiendo de allí mana

una contienda entre ellas y sus vidas

turbadas riñen casi arrepentidas,

porque quiso escribir en lengua hispana.

España levantó su voz diciendo:

Lenguas latina y griega, dad ventaja

al gran Monardes, que su doctrina imprima

gran provecho en mis hijos, que yo entiendo

que por enriquecerse esta trabaja

y su vida por mí que por su estima.»

 

Epigrama de Marcial

Cloe tiene sepultados,

Para mostrar cuán amados

Le fueron y cuán queridos.

Ha mandado allí, escribir

Que ella les dió sepultura,

Y escribió la verdad pura;

Que ella los hizo morir.»

 

Emblema De Alciato

«En duda y variedad de tres caminos

Hay un monte de piedras levantado,

Con sus rostros Mercurio ha señalado

La razón de escusar mil desatinos.

Mácenlo los consejos, que divinos

En tal peligro, presto se han mostrado,

Hasta los pechos sólo retratado,

Tus votos caminante a él sean continos.

Pon guirnaldas de yerbas y de rosas

Al Dios, que el buen camino te describe,

Y muéstrate en tal caso agradecido.

Porque estamos en suertes peligrosas,

Y engáñase cualquier hombre, que vive.»

 

«La palma con el peso jamás tuerce

Haciendo un arco levantado al cielo,

Porque con mayor fuerza y mayor vuelo

Arriba sube, aunque la carga fuerte.

Y porque con mayor brío se esfuerce,

Siempre pierde la vista de este suelo,

Da fruto de dulzura y de consuelo

Con que el gusto se avive y se refuerce;

En las mesas de grandes tiene honra

La fruta que esta planta ilustre lleva,

Alienta al joven, gana la victoria.

Que sólo la constancia al alma honra,

Y quien de tan suave fruto prueba

Alcanzará después de vida, gloria.»

 

Venus Esparce Flores

«Venus esparce flores,

El año más hermoso reverdece

con los nuevos colores

Zéíiro favorece

de marcas al prado que florece.

Cuando el sol se levanta

y despide el lucero las estrellas

de otro fuego se espanta,

y con altas centellas

míralas él, y quémase con ellas

La hermosura clara

de Juana, da una luz tan admirable

que a las tierras declara

el resplandor notable

que en el rostro español es venerable.

Cynthia de puro celo

porque no ilustre a Venus tanta llama,

la más bella del cielo

a su Júpiter llama,

quiere ver cuántos más el padre llama.

No hay recelo Diana,

la Princesa dará, aunque tan hermosa

la mano soberana

a una y otra diosa

porque le agrada y es la par hermosa.»

 

Canto XII

«…en algunas

Hacían los cabellos cierto estorbo.

Que las ramas del bosque los prendían.

No sabemos si dentro había algún fauno,

Que quisiese cazar algunas dellas

O si, por ver las ninfas, había hombres,

Convertidos en árboles frondosos.

Según que las asían muchas veces;

Ellas, soltando el arco, desasían

La trenza del cabello, y revolviendo

Aquella con las otras bien al cuello.

Tornaban a su caza comenzada…»

 

Canto VII

«Extraña hermosura del Oriente,

Mas bella que Latona ni Diana

Alba de nuestro polo, margarita

Toman su claridad y su lisura,

El tributo del mar recibe, ninfa,

Aunque no hay ninfa alguna que te iguale.»

 

Sátira a unas “Damas”

«Proserpina sentóse en lo más alto.

Haciendo que a sus pies se siente Psique,

Y dice: «Damas graves, que en el mundo

Engañásteis los hombres con colores

Y rostros, que yo tengo bien guardados,

Con máscaras fingidas, ahora quiero,

Que tengáis hoy tanta fantasía,

Porque veis a mis pies está sentada

La que podéis llamar bien hermosura;

 

Esta es, si no sabéis, la verdadera

Esposa de Cupido el que os hería,

El que supo escoger la más hermosa.

Yo quiero, pues, ahora damas vuestras

Y mías, porque ya sois del infierno

Os quitéis esas máscaras, de suerte,

Que no nos engañéis acá vosotras,

Según allá en el siglo, a los que tontos

Miraban vuestra falsa hermosura.»

 

Canto II

«Siempre lo más querido y más amado

Nos pone en turbación, en gran tormento

De haberlo de perder o estar perdido,

Según que nos tornamos delicados,

Cuando queremos algo en demasía.

¡Qué temor nos afhge a la contina!

i Qué sobresalto y pena en lo seguro!

¡Qué tenerlo en la mano y lamentarlo!

No hay cosa en este mundo que sea firme,

Que pueda conservarse sin peligro;

Y si alguno pudiere desvelarse.

De aquel querer doblado y tiernamente,

Aunque no serían tantos sus placeres,

Serían sus pesares más sencillos;

Y sabiendo que puede así faltarle

Lo que él quiere, según lo que él no quiere,

Hallaría de presto su consorte;

Lo qual faltando Psyque no tuvieron

Los que viéndola, tanto la han amado…»

 

Descripción del Envidioso

«Desdichas grandes hay en la ventura

Cuando cruel envidia le persigue,

Que luego hecha los ojos penzoñosos

¡Oh que mal incurable el que de envidia

Está tocado, y como se consume!

Vase dañando el hombre en las entrañas,

Y gástase el contento poco a poco.

Mirando los placeres del vecino,

Toma tanto pesar el envidioso,

Que se muere viviendo, incorporado,

Amarillo, sin sangre, mal enjusto.

«Y como se descubre con gemido

El secreto dolor de paz del alma,

El batir de los dientes aunque sea

En medio del estío caluroso,

Aquellos calofríos que le toman,

Aquel perder el pulso desmayado,

Mirando lo que, visto, el aborrece.

Y los ojos que envían ciertos rayos,

Que, en pestilencia envuentos, luego dañan

Lo que hallan más tierno y más alegre!

¡Qué terrible pintura de mejilla,

de amarillo y de azul a manchas hecha,

Los labios, según moras, de negridos,

Qué flaqueza descubre el puro hueso!

Y ¡qué huesos sin tétanos enjutos!»

La claridad del día le es odiosa.

El comer es ponzoña y cosa amarga,

La bebida al arsénico parece.

No hay solimán que tanto le fatigue,

No hay picada de víbora que haga

Hinchar tanto como esta negra envidia

No hay vino tan precioso, que pudiese

Darle alegría ninguna con que salga

Algún rato del bravo pensamiento;

Aunque le den el néctar nada obra;

Ambrosía le seria pura muerte:

Si Gamímenes fuese su copero.

Se moriría luego de mirarlo.»

 

Curiosidad

‘^Siempre curiosidad hizo mil daños

Al hombre que le sigue, porque en todo

Lo trae atormentado a que pregunte

Que vea, que escudriñe los secretos…»

 

De la Gran Pasión que dan los Celos

¿Que dulce más, que más alegre estado

De aquel que vive en ánimo amoroso?

¿Qué vivir más dichoso y descansado

Que en servicio de amor estar gozoso?

Si el hombre allí no fuese fatigado

De un sospechar cruel y temeroso

De aquel martirio, aquella frenesía,

De aquella rabia dicha Celosía.»

 

Expresión de los Sentimientos

«Salía ya la luna con sus lustres,

que da en todas las cosas plateada,

Mirábala bien Psyque y parecía

Con sus ojos llorosos, aunque bellos,

Combidarla a tener misericordia,

Pidiéndole favor secretamente;

Pasa días y noches en congoja:

Los días van huyendo de los hombres,

Las noches pasa en vela sin reposo

Con buscar largamente a su Cupido,

Que si lo halla, basta ella amansarlo,

Aunque muy enojado la mirase,

Si no pudiese en algo hacer manso

Aquel amor, servirle y contentarle

Con alagos que tiene de hermosa.

Con ruegos y con obras como sierva

Un templo vió una vez resplandeciente,

De mármol bien labrado, cuyas cumbres

A sus ojos quitaban de la vista,

Reberberando el sol en los metales.

De plata, oro, estaño que allí lucen;

En una cumbre está de una montaña,

«¡Ay! dice, si está allí mi señor preso,

¿Por que no voy allá? Luego endereza

El presuroso paso al rico templo.

Así Psyque hacía, que va al templo,

Y no acaba porque estaba muy lejos:

Anda y anda, no llega a lo que espera:

Pasando cerros, valles y collados..,»

 

Absorto Discurso

«Como un hombre criado allá en el monte,

En aldea do están pobres vecinos.

Entre ganado y páramos desiertos.

Vestido de la propia lana siempre,

Contento en su pobreza, porque piensa

Ser aquella una vida, a todos una:

Mas cuando alguna vez es transportado

A Roma o a Venecia o a Sevilla,

Cuando sale el primer día de la aldea

Si viese aquellas obras que hay famosas,

El Coliseo y el Anfiteatro,

Las calles de la mar, aquellas plazas,

El teatro de las Indias en el río.

Con todo lo que hay más en las ciudades,

¡Cual andaría mirando hecho bobo!»

 

Verás, sólo Verás

En aquel panegýrico florido

verás la rica tela que ha labrado.

Desta mano conosce auer biuido

el hespañol que auía más ganado

y, moriendo, se yua con oluido.

Presto verá su hecho allí ylustrado

y no tendrá de aquella menor parte

Gyrónymo Carrança con su Marte.

 

Aquel, que aunque sea deudo y sea mi amigo

(que es lo mejor que tengo entre mis cosas),

aunque él de su loor sea enemigo,

con destrezas, con obras hazañosas,

haze al orbe que sea buen testigo

(que son, faltando ojos, espantosas)

del arte militar y de su espada;

y que lo escriua Italia está espantada.

 

Si algún tiempo las Musas ver quisieron

al belicoso Marte y lo trataron,

si concordia con él ellas tuuieron,

fue quando, en este par ilustre, amaron

los estudios, que en ellos juntos vieron.

Musas y Marte assí se concertaron;

porque, en tanto que el sol a los dos viere,

discordia tan conforme biuir quiere.

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