Poemas de Corina (poetisa griega)
Poemas de Corina de Tanagra, quien fue una poetisa lírica griega de Beocia, cuya figura oscila entre mito y realidad. Se la sitúa entre los siglos V y II a. C., con versiones que la hacen contemporánea de Píndaro, a quien habría vencido en certámenes poéticos.
Su obra, escrita en dialecto beocio, se centró en mitos locales, genealogías femeninas y concursos poéticos, aunque solo fragmentos han sobrevivido. Celebrada por su claridad narrativa y tono coral, Corina encarna la voz femenina en la tradición lírica griega.
Iolao
Déjanos adorar en el santuario]
tú y yo ambos
-nosotros dos
para hacer nuestros largamente vinculantes votos.
Orestes
Mientras se laza el alba de las fuentes del océano,
ella toma del cielo la sagrada luz de la luna;
así, por voluntad de Zeus, las estaciones cambian lentamente,
el invierno convirtiéndose en las flores de primavera;
y ahora nuestro coro halla placer en nuestros dolores,
el duro, duro trabajo de la danza, por toda
la ciudad de los siete muros.
Myrtis
Es a Myrtis a quien hay que culpar
Myrtis, te digo
voz-de-golondrina
hermana-cantora-
ella se desvió hacia los cantos de lucha de Píndaro
Píndaro
En cuanto a tí, Píndaro,
Tú hablaste el griego
de la ciudad y del estado:
el idioma del mercado.
El Arte de Corina
Pero yo canté la gloria de héroes locales
vivados en nuestras heroínas
de Metioche y Menippe
hijas intrépidas del gran Orión
disparando estrellas a través de los cielos.
O de Antiope de Hyria
hija de esta tierra
un lugar apto para hermosas danzas
y de tí, madre Tanagra,
como Hermes y Ares
una vez se fueron a las manos
por vos…
Y yo recordé
el destino de las hijas de Minya
y las lágrimas de Hyrie
por el hijo que ella anhelaba
alzar en sus brazos

El Sueño
En mi sueño, vos decías:
¿Todavía estás dormida?
Esta no sos vos, Corina
dejando fluir los días…
Las Musas
Vienen Musas
de voz clara
a mí
deja tus resguardados calveros
con miel en tu voz
a través de los estrechos accesos de Euripus
desde el Olimpo
para encontrarte aquí conmigo
Ante el Altar de Eros
Thespia, Thespia,
tus hijas son rubias
tus amante, forasteros
y tus forasteros, amados;
las Muses te tienen en sus corazones
Voces de Beocia
Terpsícore me habló…
Terpsícore me habló con voz de golondrina,
y me enseñó cantos antiguos,
para las mujeres de Tanagra,
vestidas de blanco,
tejedoras de mitos y de días.
Mi ciudad se alzó con mi canto,
como un brote de la tierra,
y mi voz, clara como el lino,
fue la cinta que ciñó mi frente
en los certámenes del alma.
Citerón y Helicón — El Concurso de los Montes
Citerón rugía con cantos de caza,
Helicón danzaba con ninfas y musas.
Los montes se enfrentaron en verso,
y yo, Corina, narré su disputa
como si fueran amantes celosos.
El uno ofrecía laureles,
el otro, manantiales de fuego.
Pero fue la voz del pueblo,
la que eligió mi canto,
y no el de Píndaro.
Las Hijas de Asopo
Hijas del río, hijas del dios,
vuestras historias se entrelazan
como juncos en la corriente.
Una fue raptada por Zeus,
otra por Poseidón,
y todas por el canto.
Yo las nombro, una a una,
como si tejiera genealogías de agua.
Que mi voz las devuelva al cauce,
y que el río las escuche.
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