Poemas de Empédocles (poeta griego)

empédocles

Poemas de Empédocles de Agrigento concibió un universo regido por la mezcla y separación de cuatro raíces eternas: fuego, aire, tierra y agua. Negó la existencia del vacío y de la muerte absoluta, explicando el cambio mediante dos fuerzas cósmicas antagónicas: el Amor, que une los elementos en armonía, y el Odio, que los disgrega hacia el caos. En su vertiente mística, defendió la transmigración de las almas, proponiendo una purificación espiritual para que el ser humano regrese a su origen divino.

Las Purificaciones» (Katharmoi) (Fragmentos)

 El exilio del alma y la caída (Frg. 115)

«Hay un oráculo del Destino, antiguo decreto de los dioses, eterno, sellado con amplios juramentos: siempre que alguien, por error, mancha sus manos con el crimen de la sangre, o aquel que por la Discordia ha jurado en falso, debe vagar lejos de los Bienaventurados por tres veces diez mil estaciones, naciendo a través del tiempo en toda suerte de formas mortales, cambiando unos por otros los penosos senderos de la vida.

Pues la fuerza del Éter los persigue hacia el Mar, el Mar los escupe hacia el suelo de la Tierra, la Tierra hacia los rayos del Sol resplandeciente, y este los lanza a los torbellinos del Éter. Uno tras otro los recibe, pero todos los aborrecen. Yo también soy ahora uno de ellos, exiliado de los dioses y errante, por haber confiado en la furiosa Discordia».

 

La transmigración de las almas (Frg. 117)

«Pues yo he sido ya, en otro tiempo, muchacho y muchacha, arbusto, pájaro y mudo pez que surge del mar.»

 

La llegada triunfal a las ciudades (Frg. 112)

«Amigos que habitáis la gran ciudad junto al rubio Acragante, en lo alto de la ciudad, dedicados a las buenas obras… ¡Salud! Yo camino ante vosotros como un dios inmortal, ya no mortal, honrado por todos como es justo, coronado con cintas y guirnaldas floridas.

Tan pronto como llego a las ciudades florecientes, soy venerado por hombres y mujeres; me siguen por millares, preguntando dónde está el camino que conduce al provecho; unos tienen necesidad de profecías, otros piden oír, para sus enfermedades de todo género, una palabra de curación, tras haber sido atravesados durante largo tiempo por crueles dolores».

 

El horror del sacrificio y el canibalismo (Frg. 137)

«El padre levanta a su propio hijo, que ha cambiado de forma, y lo degüella rezando una estúpida oración. Se siente atribulado al sacrificar al que le suplica; pero él, sordo a los gritos, tras haberlo matado, prepara en su palacio un banquete infame. De igual modo el hijo atrapa al padre, los hijos a la madre, y tras arrancarles la vida, devoran su propia carne».

 

El estado final: El retorno a la divinidad (Frg. 146-147)

«Al final, aparecen entre los hombres de la tierra como profetas, poetas, médicos y príncipes; y de allí brotan como dioses, sobresaliendo en honores, compartiendo el hogar de los otros inmortales, sentados a su mesa, libres de las miserias humanas, sin conocer el destino ni el dolor».

 

Acerca de la naturaleza (fragmentos)

Frag. 1

Oye, Pausanias, hijo de Ankhitos el Sabio:

 

Frag. 2

Nuestros cuerpos están tunelados con órganos miopes de los sentidos,

los estímulos nos bombardean, el dolor desafila el filo de la mente.

Vislumbramos nuestra momentánea porción de existencia

y con relampagueante fatalidad derivamos hacia arriba como el humo

y nos dispersamos, cada uno creyendo solo lo que ha hallado

en sus aleatorios encuentros y orgullosamente imaginando

haber encontrado el Todo.

 

Bueno, no puede verse, no de esta manera,

no puede ser oído, no puede ser captado por la mente humana.

Y tú, en este retiro, solo aprenderás

lo que el pensamiento humano puede alcanzar.

 

Frag. 3

Pero guárdalo en un corazón silencioso.

 

Frag. 4

Están locos, ¡Oh dioses, alejen su locura de mi lengua!

Desvía una pura primavera a través de mis santificados labios,

y tú, virgen de blancos brazos a quien muchos desposarían,

Musa de todos, que es legítimo que los mortales oigan:

llévame en tu carruaje con sus delicadas riendas

tan lejos como sea legítimo desde el lado de la Devoción.

Las mortíferas flores de la fama nunca podrían tentarte a ti, Diosa,

a arrancar esas flores, a decir con audacia más de lo que es correcto

o entronizarte sobre las cimas de la Sabiduría.

 

Y ahora: comienza a usar cada facultad

para ver cómo cada cosa es clara.

Tienes visión pero no confías en ella más que en tus oídos,

ni atronador ruido más que el sondeo de tu lengua.

No revises ninguno de los medios de percepción de tu cuerpo,

pero toma nota constante de la claridad de las cosas.

 

Frag. 5

Y aunque los inferiores desconfían de sus maestros profundamente,

debes obtener el conocimiento que nuestra Musa valida y ordena.

Pero antes, tamiza estas palabras a través de las vísceras de tu ser.

 

Frag. 6

Aprende primero las cuatro raíces de todo lo que es:

ZEUS (un blanco titilante),

HERA respira-vida,

AIDONEUS (invisible),

y NESTIS, cuyas lágrimas forman el estanque de la mortalidad.

 

Frag. 7

Increado. Elementos eternos.

 

Frag. 8.

Te diré otra cosa más: no hay nacimiento para ninguna de las cosas mortales; y no hay fin para la muerte funesta;

hay solamente mezcla y separación de los componentes del conjunto. Nacimiento no es más que el nombre que le dan los hombres a ese hecho.

 

Frag. 9

Cuando los elementos mezclados vienen a la luz del día bajo la forma de hombre, o de bestia salvaje, o de una planta, o de un pájaro, entonces decimos que hay nacimiento;

cuando se separan, empleamos la palabra muerte dolorosa. Pero ese nombre no se justifica, aunque también yo siga al respecto la costumbre.

 

Frag.10

Muerte, la vengadora.

 

Frag. 22.

Pues todos estos elementos: Sol, tierra, cielo y mar, están adaptados en sus diferentes partes para todo lo que anda por el mundo mortal.

Y si todo lo que se muestra más propio de la mezcla se atrae recíprocamente por la acción de la semejanza y del Amor, por el contrario lo que es enemigo de ella se mantiene a gran distancia;

naturaleza, composición, formas que revisten, todo contribuye absolutamente a oponerse a la reunión bajo el imperio del Odio que le ha dado nacimiento.

 

Frag. 26.

Los elementos predominan alternativamente en el curso de un ciclo y desaparecen los unos en los otros o aumentan, según el signo fatal que les es asignado.

Son siempre los mismos, pero circulan los unos a través de los otros, tomando la forma de hombres y de diferentes especies de animales. Tanto, por efecto de la Amistad, se reúnen para no formar más que un solo organismo, tanto por el contrario, por efecto del Odio que les opone, se separan hasta el momento en que la Unidad realizada anteriormente ha desaparecido por completo.

Así, en la medida en que lo Uno y lo Múltiple se constituye, en esta medida aparecen y no duran eternamente. Pero, en la medida en que ese cambio perpetuo no se detiene, subsisten siempre en un ciclo inmutable.

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