Poemas de Focílides (poeta griego)

Focílides

Los poemas de Focílides se aproximan al epigrama, pero también a la elegía, imitando claramente a Semónides en sus prejuicios misóginos, pero sigue también a Hesíodo.  Se dio su nombre a un poema didáctico que hoy conocemos por Pseudo-Focílides, que es en realidad del siglo I d. C. y posee influencias judías; este poema fue traducido al español por el escritor barroco Francisco de Quevedo.

Al parecer, cada capítulo comenzaba con la expresión «esto también es de Focílides». Así: También esto es de Focílides: ¿Qué ventaja supone tener linaje noble a aquellos no agraciados ni en palabras ni en decisiones?

Poemas

Poema 1

Esto también es de Focílides: ¿Qué ventaja es nacer bien nacido a quien ni en palabras ni en consejo acompaña la gracia?

 

Poema 2

Esto también es de Focílides: Una ciudad regida con orden en un escollo, parva, es más fuerte que la estólida Nínive.

 

Poema 3

Esto también es de Focílides: Los lerios, malos; no el uno ni el otro, todos, excepto Procles. Y Procles es un lerio.

 

Poema 4

Esto también es de Focílides: De estos cuatro, han nacido las razas de mujeres: una, del perro; de la abeja, otra; otra, del puerco feroz; una, del caballo crinado; ligera ésta, rápida; da vueltas; de forma excelente; la del puerco feroz, en verdad ni mala ni buena; la del perro, difícil e inculta; la de la abeja, económica y hábil, ya a trabajar se compele; de ésta implora, amigo querido, lograr la boda anhelable.

 

Poema 5

Esto también es de Focílides: Si ambicionas riquezas, ten de un pingüe campo el cuidado; pues un campo, aseguran, el cuerno es de Amaltea.

 

Poema 6

Esto también es de Focílides: Muchos, en verdad, estiman ser hombres sapientes porque avanzan con orden, siendo, empero, de mente ligera.

 

Poema 7

Esto también es de Focílides: De noche, medita; pues de noche más aguda es la mente a los hombres, y a quien busca la virtud, la calma es propicia.

Focílides

Sobre la virtud y la sabiduría

Esto también es de Focílides:

Sé justo, aunque el mundo se incline al oro;

la rectitud es más firme que el bronce.

No busques la astucia del sabio sin alma,

ni el saber que no sirve al bien común.

El hombre sabio es aquel que calla

cuando el necio grita su ignorancia.

 

Sobre la conducta humana

Esto también es de Focílides:

No te jactes de tu linaje ni de tu riqueza;

la virtud es el único escudo eterno.

Ama la moderación, huye del exceso,

pues el vino derrama lo que el juicio guarda.

No tomes lo ajeno, ni siquiera en sueños;

el ladrón se roba primero a sí mismo.

 

Sobre la educación y los jóvenes

Esto también es de Focílides:

Educa al niño en la ley del bien,

y no temerá ni a los dioses ni a los hombres.

El joven que honra a sus padres

será honrado por los dioses en su vejez.

No enseñes sólo letras y números:

enseña también a ser humano.

 

Sobre la religión y los dioses

Esto también es de Focílides:

No ofrezcas sacrificios sin justicia;

los dioses oyen más al corazón que al altar.

El templo está en el alma del justo,

no en la piedra ni en el oro tallado.

Ora con manos limpias y lengua sincera,

y los dioses te mirarán con favor.

 

Sobre la muerte y el destino

Esto también es de Focílides:

No temas la muerte, que es ley de todos;

teme la vida sin virtud ni memoria.

El destino no se compra ni se esquiva:

camina recto, y él te encontrará digno.

El sabio muere como vivió:

sin miedo, sin lamento, sin deuda.

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