Poemas de Opiano (poeta griego)
Poemas de Opiano de Anazarbo, un poeta griego del siglo II d.C., célebre por su obra Haliéutica, un poema didáctico sobre la pesca dedicado al emperador Marco Aurelio.
En su estilo combina la precisión científica de la época con una estética épica refinada. Sus versos describen con viveza las especies marinas, sus hábitos y las ingeniosas técnicas de captura.
Es valorado por transformar temas técnicos en arte literario, influyendo profundamente en la poesía didáctica posterior y la zoología antigua.
La Halieutica (fragmentos)
Invocación al arte de la pesca
Canta, Musa, los dones del mar insondable,
y los peces que nadan bajo el cielo salado.
Guía mi canto por redes y por anzuelos,
por astucias humanas y bestias ocultas.
No es menor el saber del pescador sabio
que el del guerrero en campo de batalla.
Pues lucha también quien lanza su línea
y vence al escurridizo señor de las aguas.
Sobre los peces y sus costumbres
Mira al pulpo, que cambia de forma y de sombra,
como el sabio que oculta su mente en silencio.
La morena acecha en la grieta sombría,
con dientes de lanza y mirada de trueno.
El delfín, rey de los peces, danza en la espuma,
amigo del hombre, veloz como el viento.
La rémora, pequeña, detiene navíos,
como el rumor que frena la voluntad.
La langosta combate con pinzas de hierro,
y el pez espada corta la ola en dos.
Cada criatura tiene su arte y su furia,
y el mar es teatro de mil estrategias.
Técnicas de pesca
Con cebo brillante atrae al incauto,
como el oro seduce al corazón necio.
La red se extiende como nube de muerte,
y el anzuelo se esconde tras dulce promesa.
El pescador espera con calma de sabio,
con ojo agudo y paciencia de roble.
Cuando el pez muerde, la lucha comienza,
y el agua se agita como guerra de dioses.
Hay quien pesca con fuego en la noche,
y quien lanza veneno en la corriente.
Mas el arte mayor es el arte limpio,
que respeta la vida y honra el destino.
Batallas entre criaturas marinas
La morena y el pulpo se enredan en lucha,
tentáculo y colmillo en danza mortal.
La langosta se lanza con furia de hierro,
y el fondo marino se tiñe de sombra.
Destructores unos de otros, sin tregua ni pacto,
como hombres en guerra por tierras y nombres.
El mar no juzga, sólo guarda memoria
de cada combate en su abismo profundo.
Despídeme de peces y mar
Así canto, sabio sin serlo,
que vi en los peces el alma del mundo.
No hay saber pequeño si nace del asombro,
ni arte menor si se canta con verdad.
El mar es maestro, y el pez es espejo;
quien pesca con honra, pesca también sabiduría.

Ixeuticas
Las aves del cielo no son menos sabias
que los peces del mar profundo.
El halcón ve desde lo alto del mundo,
y la garza camina como reina del agua.
Con redes se atrapan las que vuelan en bandada,
con señuelos se engaña a las que cantan solas.
El cazador observa, paciente y oculto,
como el sabio que espera la verdad.
No hay arte menor en la caza del aire,
pues cada ala es un misterio que huye.
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