Poemas de Quinto de Esmirna (poeta griego)
Poemas de Quinto de Esmirna, poeta épico griego (siglo III o IV d.C.) autor de las Posthoméricas. Su obra actúa como un puente literario, narrando los eventos transcurridos entre la Ilíada de Homero y la Odisea.
En catorce libros, describe con estilo arcaizante la muerte de Aquiles, el duelo por Áyax y la caída de Troya mediante el caballo de madera.
Es valorado por preservar la tradición del Ciclo Troyano con una sensibilidad propia de la época imperial.
Posthoméricas
Primer llamado
El polvo cubre los cascos,
los héroes se miran con furia,
la lira calla ante la guerra.
Aquiles ruge como tormenta,
su lanza abre la noche,
los troyanos tiemblan en sombra.
Las naves arden en la orilla,
el mar refleja llamas rojas,
los dioses callan, expectantes.
Áyax golpea con hierro,
su voz truena como trueno,
la tierra se abre en miedo.
Paris alza el arco,
la cuerda canta destino,
la flecha busca el talón.
El cadáver de Héctor yace,
cubierto de polvo y lágrimas,
Troya llora su columna caída.
Los aqueos clavan estandartes,
la sangre tiñe las lanzas,
la victoria aún es incierta.
Las amazonas llegan al combate,
sus gritos son viento salvaje,
la guerra se viste de furia.
Pentesilea brilla en batalla,
su lanza danza como fuego,
los hombres caen como hojas.
Aquiles la mira con asombro,
la belleza se mezcla con muerte,
su corazón vacila un instante.
Memnón surge del oriente,
cubierto de aurora y acero,
su sombra cubre la llanura.
El río Escamandro se agita,
las aguas devoran cuerpos,
la corriente canta tragedia.
Los dioses discuten en el Olimpo,
sus palabras son rayos ocultos,
la tierra espera su juicio.
La noche cubre las murallas,
las antorchas vigilan el miedo,
los sueños presagian ruina.
Eneas carga con destino,
su mirada busca futuro,
Troya arde tras sus pasos.
El caballo de madera se alza,
silencioso monstruo de engaño,
la ciudad abre sus puertas.
Los griegos ocultan su furia,
respiran dentro del monstruo,
la traición duerme en madera.
Casandra grita su verdad,
nadie escucha su lamento,
la desgracia entra triunfante.
Las llamas devoran palacios,
los niños claman en vano,
Troya se hunde en cenizas.
El canto se apaga en ruinas,
los héroes son polvo eterno,
la epopeya nunca muere.

Llamado final
El humo cubre las torres,
los gritos rasgan la noche,
las lanzas brillan en sombra,
la esperanza se desvanece.
Astianacte duerme en brazos,
su destino ya marcado,
las murallas no lo salvan,
la tragedia lo reclama.
Los aqueos irrumpen con furia,
las puertas ceden al hierro,
la ciudad se abre en llanto,
la gloria se tiñe de sangre.
Príamo contempla su ruina,
su corona arde en silencio,
los dioses apartan la vista,
la vejez se hunde en cenizas.
Andrómaca clama al viento,
sus lágrimas son torrentes,
el eco responde vacío,
la noche devora su voz.
Los templos caen en llamas,
las estatuas se derrumban,
los dioses pierden su morada,
la fe se quiebra en polvo.
Ulises trama en secreto,
su mente es filo oculto,
la astucia guía la espada,
la victoria nace del engaño.
Los niños corren sin rumbo,
sus juegos se tornan gritos,
la inocencia se disuelve,
como humo entre las ruinas.
Hécuba se arrastra en duelo,
su voz es canto quebrado,
la reina se vuelve esclava,
la historia la viste de sombra.
El caballo abre su vientre,
los guerreros emergen furiosos,
la traición se vuelve destino,
la ciudad no despierta jamás.
Los altares sangran ofrendas,
los dioses no responden,
la plegaria se rompe en vacío,
la fe se convierte en miedo.
Eneas carga con su padre,
el fuego ilumina su marcha,
el futuro arde en sus ojos,
la esperanza huye con él.
Las mujeres son cadenas,
sus coronas hechas ceniza,
la libertad se disuelve,
en manos de vencedores.
El mar recibe las naves,
las velas beben el viento,
los héroes parten con botín,
la memoria queda en ruinas.
Los dioses callan su juicio,
el Olimpo guarda silencio,
la tragedia es humana,
y la gloria se pudre en tierra.
Los muertos cubren la arena,
sus nombres se pierden al viento,
la epopeya guarda sus sombras,
la historia los vuelve polvo.
Las madres claman al cielo,
sus brazos vacíos tiemblan,
la guerra roba sus hijos,
la noche nunca termina.
El hierro canta victoria,
la sangre responde su coro,
los héroes se vuelven espectros,
la gloria es sombra eterna.
Troya se hunde en silencio,
sus muros son eco roto,
la ciudad se vuelve mito,
la memoria la inmortaliza.
El canto se apaga despacio,
la epopeya duerme en ruinas,
los héroes son polvo eterno,
pero la palabra los revive.
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