Poemas de Anite (poetisa griega)

Poemas de Anite

Poemas de Anite de Tegea (s. III a.C.) fue una innovadora de la lírica helenística, apodada el «Homero femenino» por su maestría con el hexámetro. Transformó el epigrama al introducir temas inéditos: la naturaleza bucólica y el sentimiento por los animales.

Es pionera en los epitafios para mascotas y en la creación del locus amoenus, describiendo fuentes y brisas que invitan al descanso. Su obra destaca por una sensibilidad empática hacia la muerte de doncellas y una observación vívida del paisaje, influyendo profundamente en el desarrollo de la poesía pastoril posterior.

Escrito sobre una piedra

Extranjera, descansa bajo el olmo tus temblorosos miembros,

una brisa suave te habla en los pétalos verdes.

Y bebe el agua fría de la fuente; este lugar, es cierto,

da a las viajeras reposo, amigo en el calor.

 

Las nueve poetisas

A estas mujeres de divina lengua las nutrieron

el Helicón y la Peña Macedonia de Pieria, con sus cantos;

Praxila, Mero, la boca de Ánite, Homero femenino,

Safo, ornato de las lesbias de hermosas trenzas;

Erina, la ilustre Telesila y tú, Corina,

cantora del ardido escudo de Atenea,

Nóside, de femenina lengua y la de dulces sones, Mirtis,

autoras todas de inmortales páginas.

Nueve musas engendró el gran Urano, y a estas nueve

la Tierra, para eterno solaz de los mortales.

 

Epigrama 1

Pasajero, da reposo al abrigo de la peña a tus miembros fatigados,

¡tan dulce murmura la brisa entre el verde follaje!

Bebe el agua fresca de la fuente. Pues a los caminantes

es grato sin duda este respiro en el calor ardiente.

Poemas de Anite

Epigrama 2

A su grillo, ruiseñor de la gleba, y a un huésped de la encina,

su cigarra, una tumba común les hizo Miro,

deshecha la muchacha en llanto virginal, pues fueron dos

los entretenimientos que el implacable Hades se le llevó al partir.

 

Epitafio del Delfín

Ahora nunca más iré saltando por el mar abierto, recorrido por los barcos;

ni levantaré mi cuello emergiendo de los abismos.

Ya no brincaré más cerca de una nave que avanza con su bella proa,

contento de ver mi imagen allí reproducida.

De repente una violenta borrasca me empujó desde el mar hacia la tierra y ahora yazgo exánime sobre esta arenosa playa.

 

Epigrama Bucólico del Locus Amoenus

De camino, reposa tus fatigados miembros en ese roquedal;

allí un suave céfiro murmura entre el follaje.

Bebe de esa fuente de la que mana el agua límpida y fresca.

De seguro, tal sitio de descanso ha de ser, con el ardiente calor,

muy agradable para los viajeros.

 

Anthologia Graeca, VII, 486

“Muchas veces junto a la tumba de la joven, Clina, mater dolorosa, lamentó el rápido destino de su querida hija, invocando el alma de Filenis, que en lugar del matrimonio atravesó las húmedas aguas del río Aqueronte”

 

Dedicatoria a la Cigarra

A su grillo, ruiseñor de la gleba, y a un huésped de la encina, su cigarra, una tumba común les hizo Miro, deshecha la muchacha en llanto virginal, pues fueron dos los entretenimientos que el implacable Hades se le llevó al partir.

 

Epitafio a un animal (Pólux, V, 48)

Sucumbiste también tú junto a una mata pródiga en raíces, Lócride, la más rauda de las perras bulliciosas; de tal modo en tu pata ligera inoculó su implacable veneno una sierpe de cuello abigarrado.

 

Epigrama 1 (AP 16.228)

Pasajero, da reposo al abrigo de la peña a tus miembros fatigados, ¡tan dulce murmura la brisa entre el verde follaje! Bebe el agua fresca de la fuente. Pues a los caminantes es grato sin duda este respiro en el calor ardiente.

 

Antología griega, IX, 313

Siéntate al pie del hermoso follaje tupido de este lauro toma del ameno hontanar un dulce trago, por dar a tus miembros, jadeantes de agobio del estío, reposo con el embate de los soplos del zéfiro

 

Anthologia Graeca, XVI, 228

«Extranjero, bajo el olmo tus cansados miembros, descansa; entre sus verdes hojas suena un dulce vientecillo. Bebe la fresca agua de la fuente, pues es para los caminantes descanso, en la ardiente estación de la cosecha, muy agradable»

 

Epigrama dedicado a una niña muerta

“La tumba de Mírtis, la niña, cubridla, violetas;

y vosotras, rosas, floreced en torno suyo;

y que el loto derrame sus flores, y el lirio,

y que las fuentes murmuren con dulce frescura”.

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