Poemas de Apolonio de Rodas (poeta griego)

apolonio de rodas

Poemas de Apolonio de Rodas (siglo III a.C.), destacado poeta y filólogo alejandrino, conocido principalmente por ser el director de la Biblioteca de Alejandría. Su obra cumbre, las Argonáuticas, es la única epopeya helenística conservada íntegramente. En ella, narra la expedición de Jasón y los Argonautas en busca del Vellocino de Oro.

A diferencia del heroísmo épico de Homero, Apolonio introdujo una profunda psicología de los personajes, especialmente en la figura de Medea y su conflicto amoroso. Su estilo combina la erudición alejandrina con un renovado interés por el realismo emocional y los paisajes detallados.

Hemos organizado los extractos de los cuatro libros que le componen como un ciclo narrativo, con títulos derivados que marcan cada momento poético.

La partida

La Argo se alza, voz de madera sagrada,

Atenea guía la proa con sabiduría.

Orfeo canta, y el mar se rinde al sonido,

las olas obedecen como niños al maestro.

En Yolco las madres lloran,

los héroes parten hacia lo desconocido,

dejando atrás la tierra,

abrazando la promesa del viento.

 

Aventuras en el mar

Las Harpías oscurecen el cielo,

Fineo clama por libertad.

Las Simplégades chocan con furia,

pero la Argo vuela ligera,

paloma entre rocas.

El río canta con voces de ninfas,

promesas de descanso,

pero el destino empuja siempre adelante.

apolonio de rodas

Medea y el amor

Eros dispara su flecha invisible,

y Medea arde en silencio.

El primer encuentro es mirada baja,

alma inundada de dulce dolor.

Ungüentos sagrados cubren al héroe,

el fuego no lo daña.

Los toros de bronce tiemblan bajo sus cascos,

Jasón los sujeta con manos firmes.

Medea llora en secreto,

su destino unido al extranjero.

 

El vellocino y el regreso

El vellocino brilla como sol en la noche,

colgado en el roble de Ares.

La fuga corta las aguas,

Medea mira atrás, patria en sombras.

Apsirto cae, la sangre sella la huida,

el sacrificio abre camino.

La Argo regresa a Tesalia,

los héroes vuelven como sombras,

traen consigo oro y dolor,

victoria teñida de eternidad.

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