Poemas de Pero Meogo
Estos son los poemas de Pero Meogo, un trovador fundamental de la lírica gallegoportuguesa del siglo XIII. Su obra se limita a nueve cantigas de amigo, pero estas destacan por su coherencia temática y elevado valor artístico. Se le considera el maestro del simbolismo naturalista, centrando sus poemas en la figura del ciervo, que representa al amante y el despertar del deseo erótico.
A través de elementos como la «fontana fría» y el bosque, Meogo construye un universo lírico donde el diálogo entre madres e hijas revela tensiones entre el deber y la pasión, consolidando un estilo refinado, rítmico y evocador.
¡Ay, ciervos del monte!, vine a preguntaros
¡Ay, ciervos del monte!, vine a preguntaros,
se fue mi amado, y, si allá tarda,
¡qué haré, hermosas!
¡Ay, ciervos del monte!, vine a deciros,
se fue mi amado y querría saber
¡qué haré, hermosas!
Decid, hija, mi hija hermosa
—Decid, hija, mi hija hermosa:
¿por qué tardasteis en la fuente fría?
Tengo amores.
Decid, hija, mi hija lozana:
¿por qué tardasteis en la fría fuente?
Tengo amores.
—Tardé, mi madre, en la fuente fría,
ciervos del monte el agua enturbiaban.
Tengo amores.
Tardé, mi madre, en la fría fuente,
ciervos del monte enturbiaban el agua.
Tengo amores.
—¡Mentir, mi hija, mentir por el amigo!
Nunca vi ciervo que enturbiase el río.
Tengo amores.
—¡Mentir, mi hija, mentir por el amado!
Nunca vi ciervo que enturbiase el vado.
Tengo amores.
En las verdes hierbas
En las verdes hierbas,
vi andar a las ciervas,
mi amigo.
En los verdes prados,
vi a los ciervos bravos,
mi amigo.
Y por el placer de ellas
lavé mis trenzas,
mi amigo.
Y por el placer de ellos
lavé mis cabellos,
mi amigo.
Después que los lavé,
con oro los até,
mi amigo.
Después que las lavara,
con oro las liara,
mi amigo.
Con oro los até
y os esperé,
mi amigo.
Con oro las liara
y os esperara,
mi amigo.
Fuisteis, hija, al baile
Fuisteis, hija, al baile
y rompisteis allí el brial:
pues el ciervo allí viene,
esta fuente seguidla bien,
pues el enamorado allí viene.
Fuisteis, hija, a la fiesta
y rompisteis allí el vestido:
pues el ciervo allí viene,
esta fuente seguidla bien,
pues el enamorado allí viene.
Y rompisteis allí el brial,
que lo hicisteis para mi pesar:
pues el ciervo allí viene,
esta fuente seguidla bien,
pues el enamorado allí viene.
Y rompisteis allí el vestido,
que lo hicisteis a pesar de mí:
pues el ciervo allí viene,
esta fuente seguidla bien,
pues el enamorado allí viene.
Se levantó la hermosa, se levantó la bella
Se levantó la hermosa, se levantó la bella,
va a lavar cabellos, en la fuente fría,
alegre por amores, por amores alegre.
Se levantó la hermosa, se levantó la lozana,
va a lavar cabellos, en la fría fuente,
alegre por amores, por amores alegre.
Va a lavar cabellos, en la fuente fría,
pasó su amigo, que bien la quería,
alegre por amores, por amores alegre.
Va a lavar cabellos, en la fría fuente,
pasa su amigo, que mucho la amaba,
alegre por amores, por amores alegre.
Pasa su amigo, que bien la quería,
el ciervo del monte el agua enturbiaba,
alegre por amores, por amores alegre.
Pasa su amigo, que mucho la amaba,
el ciervo del monte enturbiaba el agua,
alegre por amores, por amores alegre.
Mi amigo, con quien hice un trato
Mi amigo, con quien hice un trato,
por miedo a vos, madre, le mentiré:
y, si no voy, se enfadará.
Hice con él un trato de ir a verlo
en la fuente donde los ciervos van a beber:
y, si no voy, se enfadará.
Y no tengo yo deseo de mentirle,
mas le mentiré por temor a vos:
y, si no voy, se enfadará.
De mentirle ningún deseo tengo;
con vuestro miedo habré de mentirle:
y, si no voy, se enfadará.

Por muy hermosa que enfadada estoy
Por muy hermosa que enfadada estoy
con mi amigo, que me pidió
que lo fuese yo a ver
a la fuente, donde los ciervos van a beber.
No hago yo mal de enojarme con él,
por atreverse él a pedirme
que lo fuese yo a ver
a la fuente, donde los ciervos van a beber.
Por loca me debe de tener ya,
que él hoy no viene, sino que envía a decir
que lo fuese yo a ver
a la fuente, donde los ciervos van a beber.
Preguntar os quiero, madre
Preguntar os quiero, madre,
que me digáis la verdad,
si osará mi amigo
ante vos hablar conmigo.
Pues ya tengo conmigo su recado,
querría saber de buen grado,
si osará mi amigo
ante vos hablar conmigo.
Iré, mi madre, a la fuente,
donde van los ciervos del monte,
si osará mi amigo
ante vos hablar conmigo.
Tal va mi amigo, con el amor que le di
—Tal va mi amigo, con el amor que le di,
como ciervo herido de montero del Rey.
Tal va mi amigo, madre, con mi amor,
como ciervo herido de montero mayor.
Y, si él va herido, irá a morir al mar;
así hará mi amigo, si yo no cuido de él.
—Y guardaos, hija, que ya vi yo a tal
que se hizo muy cuitado, por ganar de mí.
Y guardaos, hija, que ya vi yo a tal
que se hizo muy cuitado, por de mí ganar.
A mi amigo, al que estoy obligada
A mi amigo, al que estoy obligada
por miedo a vos, madre, tendré que mentirle:
y si no voy, se enfadará conmigo.
Le prometí que lo iba a ver
a la fuente, donde los ciervos van a beber:
y si no voy, se enfadará conmigo.
Y no encuentro yo en mentirle placer,
pero he de mentirle por miedo a vos:
y si no voy, se enfadará conmigo.
En mentirle ningún placer encuentro,
por miedo a vos tendré que mentirle:
y si no voy, se enfadará conmigo.
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