Los poemas de reflexión de Javier Heraud son como espejos que te invitan a explorar tu propio ser y el mundo que te rodea. A través de su poesía introspectiva y en constante búsqueda, te sumerges en las aguas profundas de la introspección.
En estos versos en constante cuestionamiento, Heraud se adentra en su propia identidad. Sus palabras, como lámparas iluminando rincones oscuros, te inspiran a cuestionar quién eres, tus anhelos y tus miedos, en un viaje de autoconocimiento.
1. UNA PIEDRA
Piedra fría,
solenme piedra
¡si pudieras hablar
en mi costado,
si pudieras cantar en
tu vertiente!
Si desembocaras en un
ancho río,
Y trajeras la paz al
mundo entero,
al cantarte en tus
aguas destiladas,
alma serías en mi
frente oscura,
brazo serías
de mi antigua
cabellera.
2. PALABRA DE GUERRILLERO
Porque mi patria es hermosa
corno una espada en el aire,
y más grande ahora y aun
más hermosa todavía,
yo hablo y la defiendo
con mi vida.
No me importa lo que digan
los traidores,
hemos cerrado el pasado
con gruesas lágrimas de acero.
El cielo es nuestro,
nuestro el pan de cada día,
hemos sembrado y cosechado
el trigo y la tierra,
y el trigo y la tierra
son nuestros,
y para siempre nos pertenecen
el mar
las montañas y los pájaros.
3. SOLO
En las montañas o el mar
sentirme solo, aire, viento,
árbol, cosecha estéril.
Sonrisa, rostro, cielo y
silencio, en el Sur, o en
el Este, o en el nacimiento
de un nuevo río.
Lluvia, viento, frío
y azota.
Costa, relámpago, esperanza,
en las montañas o en el
mar.
Solo, solo,
sólo tu sola risa,
sólo mi solo espíritu,
solo
mi soledad
y
su
silencio.
4. INVIERNO
Agosto ha pasado ya.
Duras primaveras
acosan mis olvidados
recuerdos.
(Las cicatrices
del tiempo y del olvido,
lo cicatrices del odio
y el amor,
las llanuras de sangre
abiertas con la mano,
los campos desolados
por la sed y el amor).
5. VERANO
Redoblados soplos del amor
sacuden el corazón y los ojos.
(Es la luz de la vida y
de los días. Es el castigo de la
muerte y de las noches).
Recojo y siembro las semillas
del amor;
camino entre noches
oscurecidas por
el vino,
pregunto a la tierra
y a los montes,
arranco montañas
de odios y tumultos:
¿Qué son las tardes
al lado de la paz,
qué son los montes
al lado de los sueños,
qué son los ríos
a lado de las lágrimas,
qué son una sonrisa,
un llanto,
un estremecimiento,
un
rostro,
una
mano
si día a día
mueren
las hierbas
en los campos,
si día a día
caen en sus
noches
los árboles
del amor y
del silencio?
6. PRIMAVERA
Es la hora de la sangre
y del clamor.
ahí donde vibraban
los viejos clarines,
allí donde sonaban
los viejos sonetos,
vibran y suenan
los días oscuros
del tiempo y del amor.
Los muertos esperan
felices los truenos
pacientes,
y los ríos congelados
aguardan la llegada
del verano.
Verano, viejo sólido,
nada podrás contra
la ardiente tiranía
de la primavera.
7. Mi casa
1
Mi cuarto es una
manzana,
con sus
libros,
con su
cáscara,
con su cama
tierna para
la noche dura.
Mi cuarto es el
de todos
es decir,
con su
lamparín que
me permite reir
al lado de Vallejo,
que me permite ver
la luz eterna de
Neruda.
Mi cuarto, en
fin,
es una
manzana,
con sus libros,
sus papeles,
conmigo,
con su
coraazón.
2
Por mi ventana nace
el sol casi todas
las mañanas.
Y en mi cara,
en mis manos,
en el dulce
clamor de la luz pura,
abro mis ojos entre la
noche muerta,
entre la tierna
esperanza de
quedar vivo un
día más,
un nuevo día,
para
abrir los
ojos ante la
luz eterna.
10 Poemas de Javier Heraud: Meditaciones Efímeras
Las meditaciones efímeras de Javier Heraud son como luciérnagas en la noche: momentos fugaces que destellan con intensidad y luego se desvanecen en la oscuridad. A través de su poesía, Heraud te invita a detenerte y contemplar la belleza de lo transitorio.
En estas meditaciones, Heraud captura paisajes en el lienzo de las palabras. Sus descripciones en presente participio convierten los escenarios en algo vivo y palpitante, permitiéndote sentir la brisa, escuchar los sonidos y ver los colores que dan vida al instante.

1. Unas cosas
Mariposas, árboles
calles angostas y
venideras, ¡cómo decirles
que a la hora del crespúsculo
sus ramas vivideras volverán
a crujir en la tormenta!
Si en la noche
remontaran el más ancho río,
¡cómo negarles su candor
sangriento,
su pecho claro
esclarecido!
Mariposas, árboles en la
tormenta, en el río claro
merced vuestras alas al
ruidoso viento
que entre los dos saldrá
la madrugada.
2. krishna o los deseos
I
No deseo la victoria.
La victoria es siempre pasajera,
no queda después sino la muerte,
el regocijo, el gozo falso de la vida:
una hierba caída sobre el hombro,
un refugio que aguarda su retorno,
un escondido llanto después de la
batalla y la victoria.
Un vaso palpitante,
un cuerpo en perpetuo movimiento,
un cenicero vacío eternamente
son más efímeros quo la victoria,
efímera y vana, cansada y agotante.
Difícil es remar a remo suelto,
difícil llenar el vaso lleno,
difícil cambiar el tiempo ajeno.
No deseo la victoria ni la muerte,
no deseo la derrota ni la vida,
sólo deseo el árbol y su sombra,
la vida con su muerte.
II
No deseo los reinos.
Un reino es siempre mensurable:
tantos metros y distancias,
tantos bueyes y caballos lo
separan de otros reinos pasajeros.
No deseo ningún reino:
mi único reino es mi corazón cantando,
es mi corazón hablando,
mi único reino es mi corazón llorando,
es mi corazón mojado:
mi reino es mi seco corazón (ya lo dije)
mi corazón es el único reino
indivisible,
el único reino que nunca nos traiciona,
mi reino y mi corazón,
(ya tengo el corazón)
no deseo los reinos si tengo mi
pecho y mi garganta,
no deseo los valles ni los reinos.
III
No deseo los placeres.
No existe el placer sino la duda,
no existe el placer sino la muerte,
no existe el placer sino la vida.
(El mar lavará mi espíritu en las arenas,
lo lava todos los días en el recuerdo,
lo ha lavado con palabras,
el mar no es un placer sino una vida).
El mar es el reino de la soledad y el naufragio.
IV
No deseo sino la vida,
no deseo sino la muerte.
V
Descansar en el valle
que baña el río todas las tardes,
en las arenas que cubre el. mar
todas las noches,
en el viento que sopla en los ojos,
en la vida que alienta ya sin fuego,
en la muerte que respira el aire lleno,
en mi corazón que vive y muere diariamente.
3. Prólogo
Ha llegado ya el
hombre de los mares
Señor, abre tu puerta
Señor, abre tu corazón
que ha llegado ya
el hombre de los mares..
4. Nadie te molesta, hermano
Nadie te molesta,
hermano.
Hoy duermes en tu cuna
Y en tu leche,
hoy duermes en tu sueño
y en tu noche.
¿Qué espantos, qué
miedos te cogerán
en madrugada y
te sacudirán en
viernes o en sábados
o en sábados convulsos?
No. Aquí estoy yo,
hermano,
velando tu tranquilidad
y tus noches,
mirando tus manos
enlazadas con
la luna,
mirando tu rostro
hundido en tus
sus otoñales.
Invierno. Y aquí
está tu hermano,
tu colcha, tu
sábana, y
tu almohada,
y tu hermano
para evitar que
ángeles perversos
paseen por tus
ojos
para coger tus
sueños y arrullarlos
fieramente.
Hoy, durmiendo,
cuidando tu muerte
por momentos,
evitaré que nuevos
soles nazcan en tu
frente, evitaré
las tinieblas y las
ruinas,
las miserias y,
los males,
(que hoy se vislumbran
en mis ojos)
para hacer de ti,
hermano,
un nuevo hombre
nacido aquí en
la aurora.
5. Poema
El valle de
Tarma es grande.
Pero más grande
es mi corazón
cuando lo miro,
pero más amplio
es mi pecho cuando
aspiro aire, y aire,
cielo y cóndor,
martes y jueves,
más grande que el
río es el hombre,
más grande que el
valle son los ojos
de tantos caminantes
de costado.
6. Poema a un amigo
Jueves, día último de la
infancia
Jueves, viernes días dulces
y amargos para el oído
qué sombra que luces
qué soles
descansaban
en
tu
f rente
qué soles te acercaban
al pasado,
jueves,
doce,
último, día de
los lunes
poesía,
martes de la
semana.
Luis, hermano,
hoy la humanidad
me sabe fuerte
hoy descanso
en mis ojos
y en mi voz.
7. Imagen nueva
A veces me parezco un poco
a la imagen de la muerte
que mi madre descubría
entre sus cuentos.
Con mis ojos hundidos y
mis manos señalando
blancas calles
me suelen confundir
con la muerte devoradora,
y entonces,
para jugar,
penetro en algunas
casas,
aliviando a carpinteros y
artesanos del dolor,
cogiendo tierras
y hundiéndolas
en el mar.
Soy la muerte a ratos,
y a ratos conservo mi belleza
y mis vestimentas
y asusto perros, gatos,
y al final,
como siempre,
a la higuera estéril y solitaria
la quemo con el rayo de mis manos
8. Dos preguntas
primera pregunta
“¿En qué lugar de Lima, la dorada,
vivían los que la coristruyeron?”
(Bertolt Brecht)
segunda pregunta
¿Por qué será que todavía existen
infelices que nos hablan de una Lima
señorial, antigua, colonial y bella?
¿Por que quedan todavía desgraciados
que anhelan sin cesar la ciudad de los Reyes,
las tapadas, los balcones, la alameda,
si de eso sólo queda un basural de hambre,
de miseria y de mentira?
Ciudad de los Reyes
de la explotación y el hambre,
tres veces coronada por la sumisión,
ciudad triste, hambrienta, mísera
por todos lados,
salvo pequeños rinconcitos
donde se canta “la flor de la canela”
“viva el Perú y sereno” y se bebe whisky
con hielo y cocacolas.
9. En la plaza roja
A estas horas, en estos días,
estuve en Moscú,
y desde mi piso 23 del hotel Ucraína
vi al río Moscu de noche
y a una ciudad de noche
que vive y duerme en la paz
de sus auroras.
A estas horas, Arturo y Mario
pasearán Moscú.
Pero es diferente.
Ellos hablarán con Marcos Ana,
hablarán de España,
verán en los ojos más abiertos
de su pueblo
el renacer y la esperanza
(Pero es diferente
estamos en 1962
Nicolaiev y Popóvich
suman más de 100 vueltas,
Ellos caminarán por la Plaza Roja,
hablarán de mí entre adoquines.
Yo también quisiera hablar
con Marcos Ana,
contarle de mi pueblo y de su lucha.
Pero ahora
(no es demagógico decirlo)
hay otras luchas que hacer,
y Arturo y Mario hablarán por mí
con las palomas.
10. Balada sobre la revolución cubana
Personajes: un norteamericano y
un miliciano cubano.
Aparece un funcionario yankee
mascando chicle – Habla.
Hablo entre las lunas llenas
de comunistas.
Han ocupado el Caribe
hemos perdido una isla.
Pero con nosotros no se atreven.
¿Recuerdan todavía que hicimos
hervir a 300 mil japoneses, já?
Pero ay la libertad,
la democracia, la justicia,
la igualdad entre los hombres
han sido victimados por tanques rusos.
Castro, ah sí, es un barbudo loco,
debe morir en la cámara de gas,
¿por qué no se afeita?
Debemos poner a Cuba de rodillas,
y por eso yo también me arrodillo,
porque mi nuevo pesidente es católico,
cree en el dios único existente,
y tiene además una esposa bonita y hacendosa.
(aparte)
me perdonan ustedes por un instante,
pero me han venido ganas de orinar.
(aparece una puerta portátil
que lleva un letrero:
‘For white men, only»
(A lo lejos se escuchan voces. Se van acercando.
Aparecen funcionarios, de diferentes países Latinoamericanos
y periodistas a sueldo vestidos de saltimbanquis. Se ponen en
fila y repiten a coro lo dicho por el yankee).
Salen.
Aparece un miliciano con su uniforme verde olivo y un fusil.-
Habla:
Porque mi patria es hermosa
corno una espada en el aire,
y más grande ahora y aun
más hermosa todavía,
yo hablo y la defiendo
con mi vida.
No me importa lo que digan
los traidores,
hemos cerrado el pasado
con gruesas lágrimas de acero.
El cielo es nuestro,
nuestro el pan de cada día,
hemos sembrado y cosechado
el trigo y la tierra,
y el trigo y la tierra
son nuestros,
y para siempre nos pertenecen
el mar
las montañas y los pájaros.
3 poemas de Javier Heraud: Poesía emocional
Los poemas emocionales de Javier Heraud son como ventanas abiertas al alma humana, donde los sentimientos fluyen con una intensidad vívida. A través de su poesía, te sumerges en un océano de emociones en constante marea.

1. Balada sobre la revolución cubana
Personajes: un norteamericano y
un miliciano cubano.
Aparece un funcionario yankee
mascando chicle – Habla.
Hablo entre las lunas llenas
de comunistas.
Han ocupado el Caribe
hemos perdido una isla.
Pero con nosotros no se atreven.
¿Recuerdan todavía que hicimos
hervir a 300 mil japoneses, já?
Pero ay la libertad,
la democracia, la justicia,
la igualdad entre los hombres
han sido victimados por tanques rusos.
Castro, ah sí, es un barbudo loco,
debe morir en la cámara de gas,
¿por qué no se afeita?
Debemos poner a Cuba de rodillas,
y por eso yo también me arrodillo,
porque mi nuevo pesidente es católico,
cree en el dios único existente,
y tiene además una esposa bonita y hacendosa.
(aparte)
me perdonan ustedes por un instante,
pero me han venido ganas de orinar.
(aparece una puerta portátil
que lleva un letrero:
‘For white men, only»
(A lo lejos se escuchan voces. Se van acercando.
Aparecen funcionarios, de diferentes países Latinoamericanos
y periodistas a sueldo vestidos de saltimbanquis. Se ponen en
fila y repiten a coro lo dicho por el yankee).
Salen.
Aparece un miliciano con su uniforme verde olivo y un fusil.-
Habla:
Porque mi patria es hermosa
corno una espada en el aire,
y más grande ahora y aun
más hermosa todavía,
yo hablo y la defiendo
con mi vida.
No me importa lo que digan
los traidores,
hemos cerrado el pasado
con gruesas lágrimas de acero.
El cielo es nuestro,
nuestro el pan de cada día,
hemos sembrado y cosechado
el trigo y la tierra,
y el trigo y la tierra
son nuestros,
y para siempre nos pertenecen
el mar
las montañas y los pájaros.
2. Imagen nueva
A veces me parezco un poco
a la imagen de la muerte
que mi madre descubría
entre sus cuentos.
Con mis ojos hundidos y
mis manos señalando
blancas calles
me suelen confundir
con la muerte devoradora,
y entonces,
para jugar,
penetro en algunas
casas,
aliviando a carpinteros y
artesanos del dolor,
cogiendo tierras
y hundiéndolas
en el mar.
Soy la muerte a ratos,
y a ratos conservo mi belleza
y mis vestimentas
y asusto perros, gatos,
y al final,
como siempre,
a la higuera estéril y solitaria
la quemo con el rayo de mis manos
3. Poema especial
Se trata ahora de escribir
algo original, nuevo, sorprendente.
Mañana salgo de viaje.
(Iré a México como peruano,
turista que recorre las antiguas ruinas)
y luego Bolivia,
riéndome de perros policías
y canes presurosos.
Entraré junto con 30 compañeros
furtivamente a mi patria.
Armados con palabras y fusiles,
armados con ansías nuevas
de un Perú más joven,
sembraremos en la sierra de los Andes
“semillas subversivas”.
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