Poemas de Alcmán (poeta griego)

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Poemas de Alcmán, poeta lírico fundamental del siglo VII a. C., representante de la escuela de Esparta. Destacó como creador del partenio, canto coral interpretado por coros de doncellas en festivales religiosos.

Su obra se aleja de la rigidez militar espartana para celebrar la belleza, el erotismo sutil y la naturaleza. Es recordado por su sensibilidad descriptiva y por introducir un tono íntimo y delicado en la lírica griega.

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Odas

A Calíope

Calíope, dulce musa,

de Júpiter nacida.

Principio de las plácidas canciones

que todo el orbe usa:

con un himno sonoro,

en hermosas razones

celebra embebecida

al puro amor y al delicado coro

donde este tierno dios mora y anida.

 

De sí mismo

A mí, el amor süave,

por voluntad de la potente diosa

que en Cipro manda grave,

destilando preciosa

dulcísima ambrosía

me alegra, y regocija el alma mía.

 

A Venus

Murió tu Adón amado,

gran reina de Citera.

En nuestra pena fiera,

¿qué podrá hacer el pecho acongojado?

Llorad, ninfas hermosas:

despedazad las túnicas preciosas.

 

 

Epigrama

De Megalóstrata

La roja Megalóstrata

puso a la virgen sagrada,

de la musa delicada,

este don, sencilla y grata.

 

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Fragmento 26 (Alcmán)

Muchachas de dulces cantos y voz amada,

mis rodillas apenas pueden ya sostenerme.

Ojalá fuera yo un cérilo, ave sagrada

que, brillante, vuela, purpúrea como el mar,

con el corazón valiente, sobre las olas.

 

Astimelesa

Con un deseo que desmaya el cuerpo

dirige una mirada que hace desfallecer

más que el sueño y la muerte:

sin vanidad alguna, es ella dulce.

 

Astimelesa nada me responde.

Recoge la guirnalda como un astro que vuela

por un cielo radiante

como un tallo dorado, como una pluma suave.

 

Con pies esbeltos cruza.

Y como brilla el bálsamo de Chipre

sobre las cabelleras de las jóvenes,

así, solicitada, camina Astimelesa entre la gente

y alcanza un gran honor.

 

Si acaso me viniera y me tomara

de la tierna mano, yo

al instante sería

un suplicante suyo.

 

 

Coryphaeus de Alcmán

Porque la abundancia de púrpura no es suficiente para la protección, ni la serpiente intrincada de oro sólido, ni la cabecera de Lydian, el orgullo de las chicas de ojos oscuros, ni el pelo de Nanno, ni otra vez como Areta, ni Tilacis y Cleësithera; ni irás a Aenesimbrota’s y dirás: “Si sólo las astafixias eran mías, si sólo Philylla miraran mi camino y Damaretamis”.

Iba a ver si por chance ella iba a quererme. Si sólo se acercara y tomase mi mano suave, inmediatamente me convertiría en su esponsal.

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