La caña y el roble — Antonio Arnao

Si la flexible caña
del viento al soplo cede
porque su empuje resistir no puede;
si el roble en la montaña
prefiere, a doblegarse,
bajo el furor del huracán troncharse;
en la atmósfera impura
de la humana malicia,
donde vencer la rectitud procura
viento de seducción y de injusticia,
el varón justo y noble
jamás quiere ser caña, sino roble.