Vida breve — Antonio Arnao

Ayer, al despuntar el sol ardiente,
la anémona gentil se irguió lozana
con diadema de perlas en la frente,
rocío bienhechor de la mañana.
De su primor ufana,
con orgullo aceptó gratos favores
de céfiros, codicia de las flores;
pero al quedar el día
muerto en las sombras de la noche oscuras,
ya ni perfume ni beldad tenía:
belleza corporal, ¡qué poco duras!