El madrigal — Antonio Arnao
Libre, sencilla, ufana,
al primer esplendor de la mañana,
la abeja voladora
busca en la flor de la enramada umbría
la miel que de su néctar elabora
para propio sustento,
y para el hombre que en gozarla fía.
Así también la noble fantasía,
por la vaga región del pensamiento
dilatándose en vuelo apresurado,
busca su miel hiblea,
hasta que dulce jugo codiciado
liba en fecunda idea,
y el breve madrigal la mente crea.