Poemas de Cristóbal de Castillejo

Poemas de Cristóbal de Castillejo

Poemas de Cristóbal de Castillejo (c. 1390-1550) quien resultase ser el último gran defensor del octosílabo castellano frente a la marea petrarquista que inundó la España de Carlos V. Como secretario imperial, vivió gran parte de su vida en Centroeuropa, lo que no le impidió liderar, con ingenio y mordacidad, la resistencia contra los «itálicos» encabezados por Garcilaso.

Su obra es un prodigio de agilidad lírica y gracia popular. En su famoso Sermón de amores, mezcla lo profano con lo religioso, mientras que en Reprensión contra los poetas españoles que escriben en verso italiano, lanza sus dardos más afilados contra el endecasílabo.

Hay en gran parte de su poesía un erotismo lúdico y satírico que representa la supervivencia de la tradición de los Cancioneros, reivindicando la música natural del verso corto frente a la nueva sofisticación renacentista.

Al amor

Dame, Amor, besos sin cuento,

asido de mis cabellos,

y mil y ciento tras ellos,

y tras ellos mil y ciento,

y después

de muchos millares, tres;

y porque nadie lo sienta

desbaratemos la cuenta

y contemos al revés.

 

A una dama llamada Ana

A Nadie mirais, Señora,

Que, si no le falta el seso,

No quede luego á la hora

De vuestros amores preso;

Que os hizo Dios soberano

Tan hermosa y escogida,

Que es partido muy mas sano

La muerte de vuestra mano

Que de otra mano la vida.

 

Y con tal conocimiento,

Despues que yo triste os ví,

Sin placer vivo contento,

Pues que por vos lo perdí;

Y tengo por buena andanza

El dolor que se me ordena;

Que aunque me falte esperanza,

Harto es bienaventuranza

Ser vos causa de mi pena.

 

Sonetos – si las penas que dais son verdaderas

Si las penas que dais son verdaderas,

como bien lo sabe el alma mía,

¿por qué no me acaban? y sería

sin ellas el morir muy más de veras;

 

y si por dicha son tan lisonjeras,

y quieren retoçar con mi alegría,

decid, ¿por qué me matan cada día

de muerte de dolor de mil maneras?

 

mostradme este secreto ya, señora,

sepa yo por vos, pues por vos muero,

si lo que padezco es muerte o vida;

 

porque, siendo vos la matadora,

mayor gloria de pena ya no quiero

que poder alegar tal homicida.

 

A un mal pagador

Pues no se escusa perderos,

según que camino va,

yerro pienso que será

dexar perder mis dineros.

 

Y pues por tan poco precio

perderme, señor, queréis,

más quiero que me acuséis

de importuno que de necio.

 

A una dama

¡qué buen caballero era,

perdónele Dios, amén,

dexando tal heredera!

si antes de escribir muriera,

¡oh, cómo muriera bien!

su pensamiento fué vano,

aunque sano

si le terciara el estilo.

Válgale por codicilo,

pues lo escribió de su mano.

 

Mas si acuerda de aceptar

vuesamerced esta herencia,

quiéroos, señora, avisar

que no os podéis escusar

de pleito ni diferencia;

porque el alma que os dió a vos

es de Dios,

si quisiere recibirla;

la fe no pudo partirla,

pues no puede ser de dos.

 

A una que se casó con un barbero

Hi de puta, ¿qué señal

de querer quitar baraja?

estando conmigo mal,

señora, pesar de tal,

¿echáis mano a la navaja?

 

bastaba para una mora

los regalos y sainetes

no dármelos ya, señora,

sin que me queráis agora

trasquilar a panderetes.

 

¡Amor dulce y poderoso!

¡Amor dulce y poderoso!

No te puedo resistir,

Y acuerdo de me rendir,

Que defenderme no oso,

Sin obligarme á morir:

Y pues de nuestra pasion

Eres absoluto rey,

Mi penado corazon,

Tornado ya de tu ley,

Sigue tu fe y opinion.

 

Doime por siervo y vasallo

De tu querer y poder,

Sin darte que agradecer,

Pues aunque busco no hallo

Otra cosa que escoger.

Poner á tus demasías

Reparo ni defension

Son ya muy vanas porfías,

Pues tengo visto que son

Tus fuerzas sobre las mias;

 

Por do queda conocido

Que ponerme es lo mejor

En las tus manos, Amor,

Como se pone el vencido

En las de su vencedor:

No porque estoy bien contigo

Pues tanto mal me conciertas,

Pues estoy tan mal conmigo,

Que me meto por las puertas

De mi mortal enemigo.

 

Aunque es flaqueza vencerme

De tí, mayor lo sería

El no usar de cobardía

Contra quien para valerme

No me sirve valentía:

No porque tu ingratitud

Tenga yo por conocer,

Mas la falta de salud

Me fuerza para hacer

De necesidad virtud.

 

Y lo que recelo mas

Y me pone turbacion,

Porque sé tu condicion,

Es que no me tomarás

A muerte, sino á prision:

Mas haz tú lo que quisieres,

Que yo á merced te me doy,

Y he de querer lo que quieres:

No mio, mas tuyo soy,

Y he de ser lo que tú fueres.

 

A un caballero su amigo

Pues estáis donde me vi

con tan próspera aventura,

gozad del bien mientras dura;

dexen todos para mí

el dolor y la amargura.

Pídeme la voluntad

con grave necesidad

que no esté sin veros hoy;

¿qué haré ¡triste que soy!

ajeno de libertad?

 

mas, pues de las ansias mías

el remedio está apartado,

quédese por escusado,

y vuélvanse mis porfías

a cumplir vuestro mandado.

Juno, venus y diana,

todas tienen una gana

de’dar al dueño su cuarta:

mas la que menos se aparta

piensa qu’es la más anciana.

 

A una dama llamada Ángela

Sobre la piedra sembré,

Vana fué mi confianza;

Sobre polvo edifiqué:

Revés recibio mi fe

Y desvio mi esperanza.

Vuestro nombre me engañó,

Mas el sobrenombre no;

Que con obras desengaña.

Tras el ángel iba yo;

Diablo se me tornó

Al entrar en la montaña.

 

Sonetos – al lugar donde están los trovadores

Al lugar donde están los trovadores

que en esta nuestra lengua y sus primores

fueron en este siglo señalados,

 

los unos a los otros alterados

se miran, con mudança de colores,

temiéndose que fuesen corredores

espías o enemigos desmandados;

 

y juzgando primero por el traje,

paresciéronles ser, como debía,

gentiles españoles caballeros;

 

y oyéndoles hablar nuevo lenguaje

mezclado de estranjera poesía,

con ojos los miraban de estranjeros.

 

Respuesta a un caballero

Una copla me enviastes,

señor, mala yacija,

hecha con pies de estornija;

el mal es que trasnochastes,

y al cabo paristes hija.

Mas, sin más satisfación

de los yerros que hay en ella,

sois digno de haber perdón

siquiera por la pasión

que pasastes en hacella.

 

Su chamarra a canseco

Señor, vos buscáis mi mengua;

mucha queja de vos tengo,

pues sabiendo dó yo vengo,

no tenéis tiento en la lengua.

 

Mis tachas parecerán

que a vuestra causa mezquina

caballeros de medina

mal amenazado me han.

 

A un caballero

Por grosera cosa ser

los dexó toda la gente;

y vos, por bien parecer,

holgáis, señor, de traer

el vuestro públicamente;

por tanto, si no queréis

que reniegue la paciencia,

suplícoos que os le quitéis,

salvo si no le traéis

en señal de penitencia.

 

Qu’en traer tan sin razón

collar que tan poco pesa,

a muchos dais ocasión,

señor, de murmuración,

juzgándolo por empresa;

mas, pues para lo dexar

hay uso sobre razón,

no lo debéis dilatar,

porque tan pobre collar

peor es que de jubón.

 

Sonetos – gentes en estas partes tan extraña

Gentes en estas partes tan extraña,

¿cómo habéis venido a nuestra españa

tan nuevas y hermosas clavellinas?

 

o ¿quién os ha traído a ser vecinas

del tajo, de sus montes y campaña?

o ¿quién es el que os guía y acompaña

de tierras tan ajenas peregrinas?-

 

-don diego de mendoça y garcilaso

nos truxeron, y boscán y luis de haro

por orden y favor del Dios apolo.

 

Los dos llevó la muerte paso a paso,

solimán el uno y por amparo

nos queda don diego, y basta solo.

 

A un amigo

No os burléis de la invención

d’este mi nuevo presente;

que se hace por razón

que este caballo bridón

espuelas no las consiente.

 

Por su nombre lo veréis

que derriba de loçano;

mirad cómo arremetéis,

porque a lo menos quedéis

con las riendas en la mano.

 

A un hermafrodito

Cuando mi madre cuitada

en el vientre me traía,

viéndose grave, pesada,

diz que a los Dioses, penada,

consultó qué pariría.

Febo dixo: varón es.

Marte hembra, y neutro juno.

Yo, nasciendo, era después

hermafrodito, y de tres,

dixo verdad cada uno.

 

Preguntando el fin que habría

tras esto, dixo la Diosa

que con armas moriría.

Marte dixo que sería

muerto de cruz espantosa.

Febo dixo: en agua espera

acabar su triste vida .

La suerte, en fin, de cualquiera

dellos en mí fué cumplida,

y por mi mal valedera.

 

En un árbol que hacía

sombra al agua me subió

la triste ventura mía,

do la espada que ceñía

abaxo se me cayó;

y yo, acaso desdichado,

también allí desbarré;

y cayendo así turbado,

sobre ella quedé colgado

de las ramas por el pie.

 

La cabeza encontinente

fué en el agua çapuzada,

y el cuerpo quedó pendiente,

quedando yo juntamente

mal herido de mi espada.

Y desta suerte pendiendo,

perdí la vida y la luz,

y al fin acabé sufriendo.

Hembra, macho y neutro siendo,

muerte de agua, hierro y cruz.

 

A una guarnición de terciopelo

En cuero me la envió

con mil golpes por la cara;

si el pelo no le faltara,

el tercio bien acudió;

 

pues viene sobrerraída,

señal es que fué borrón,

porque para guarnición

viene muy desguarnecida.

 

Respuesta

No sé si huya de vos

o busque quien me defienda;

porqu’en tan estrecha senda

no ternéis en mucho a dos

si corréis suelta la rienda.

 

Y aunqu’el mote no fué nuevo,

nueva querella me llama

de vengarme con renuevo,

si en mí prueba vuestra dama

cuán justamente os desama.

 

Contra los encarecimientos de las coplas españolas

Estando conmigo a solas,

me viene un antojo loco

de burlar con causa un poco

de las trovas españolas

al presente;

de aquellas principalmente

muy altas, encarescidas,

excellentes y polidas,

que mucho estima la gente;

 

y de aquellos estremados

que por estilo perfeto

sacan del pecho secreto

hondos amores penados.

Son del cuento

garci-sánchez y otros ciento

muy gentiles caballeros,

que por caos cancioneros

echan sospiros al viento.

 

No se me achaque o levante

que me meto a decir mal

de aquel subido metal

de su decir elegante;

antes siento

pena de ver sin cimiento

un tan gentil edificio,

y unas obras tan sin vicio

sobre ningún fundamento.

 

Los requiebros y primores

¿quién los niega, de boscán,

y aquel estilo galán

con que cuenta sus amores?

mas trovada

una copla muy penada,

el mesmo confesará

que no sabe dónde va

ni se funda sobre nada.

 

Aunque no por un tenor,

todos van por un camino;

también sabe guardamino

quexar su mal y dolor

sin paciencia;

no hay dél otra diferencia.

Al que se cuelga de un hilo,

que no ser tal el estilo

sobre la mesma sentencia.

 

Y de aquí debe venir

que contando sus pasiones,

las más comparaciones

van a parar en morir;

van de suerte

que nunca salen de muerte

o de perderse la vida;

quitaldes esta guarida,

no habrá copla que se acierte.

 

Por donde los trovadores

son de burlas y reír

que no se dan a escrebir

sino penas y dolores.

¡Cosa vana,

que la lengua castellana,

tan cumplida y singular,

se haya toda de emplear

en materia tan liviana!

 

coplas dulces, placenteras,

no pecan en liviandad,

pero pierde autoridad

quien las escribe de veras,

y entremete

el seso por alcahuete

en los misterios de amor;

cuanto más si el trovador

pasa ya del caballete.

 

Y algunos hay, yo lo sé,

que hacen obras fundadas

de coplas enamoradas,

sin tener causa por qué.

Y esto está

en costumbre tanto ya,

que muchos escriben penas

por remedar las ajenas,

sin saber quién se las da.

 

Pero digo que arda en ellas

de los pies a la cabeça,

decidme, ¿a quién endereça

sus coplas y sus querellas?

si las vende

a la dama que le prende,

¿qué mayor desaventura

que hablar por escritura

con quien sé que no la entiende?

 

cuanto más que ni leer

las más saben ni escrebir.

Y en el dar o rescibir

aún hay algo que hacer.

Mal mascada

vais, copla desventurada,

y la que más os estima

devana su seda encima,

y quedáis vos allí aislada.

 

Ved qué donoso presente,

que la que más fe aventura

por gozar d’esta locura,

ni la gusta ni la siente;

y el provecho,

es que por vuestro derecho,

alguna dama loquilla,

dirá por gran maravilla:

¡ay, qué coplas que me han hecho!

 

pues si donde era razón

tan pequeño fruto hacen,

con los demás, aunque aplacen,

deshonesta cosa son,

y muy vano

exercicio, y aun profano,

publicar yo mis flaquezas,

liviandades y baxezas,

y escrebirlas de mi mano.

 

Sobra de bien y pan tierno

hace que los amadores

comparen el mal de amores

a las penas del infierno.

Tú, cupido,

estás muy favorescido

pensando que aquello es,

mas donde hay dolor francés

el tuyo queda en olvido.

 

Final

 

coplas y locuras mías,

vuestro tiempo se ha llegado

para aliviar el enfado

destos trabajosos días.

Todas pasaréis por buenas,

siendo aquel que os da favor,

por natura mi señor,

y por suerte mi mecenas.

 

Represión contra los poestas españoles

Pues la sancta inquisición

suele ser tan diligente

en castigar con razón

cualquier secta y opinión

levantada nuevamente,

resucítese lucero,

a corregir en españa

una tan nueva y extraña,

como aquella de lutero

en las partes de alemaña.

 

Bien se pueden castigar

a cuenta de anabaptistas,

pues por ley particular

se tornan a baptizar

y se llaman petrarquistas.

Han renegado la fee

de las trovas castellanas,

y tras las italianas

se pierden, diciendo que

son más ricas y loçanas,

 

el juicio de lo cual

yo lo dexo a quien más sabe;

pero juzgar nadie mal

de su patria natural

en gentileza no cabe;

y aquella cristiana musa

del famoso joan de mena,

sintiendo desto gran pena,

por infieles los acusa

y de aleves los condena.

 

Recuerde el alma dormida

dice don jorge manrique;

y muéstrese muy sentida

de cosa tan atrevida,

por que más no se platique.

Garci-sánchez respondió:

¡quién me otorgase, señora,

vida y seso en esta hora

para entrar en campo yo

con gente tan pecadora!

 

si algún Dios de amor había,

dixo luego cartagena,

muestre aquí su valentía

contra tan gran osadía,

venida de tierra ajena .

Torres naharro replica:

por hacer, amor, tus hechos

consientes tales despechos,

y que nuestra españa rica

se prive de sus derechos .

 

Dios dé su gloria a boscán

y a garcilaso poeta,

que con no pequeño afán

y por estilo galán

sostuvieron esta seta,

y la dexaron acá

ya sembrada entre la gente;

por lo cual debidamente

les vino lo que dirá

cualquier soneto incipiente.

 

Respuesta del autor

Injustamente condena

mi fama la falsa historia;

mal se habla en culpa ajena

en una casa tan llena

de culpa, y culpa notoria.

 

Al repique de broqueles

estáis tan a punto ya,

que do quier que carne está,

no son puestos, los manteles,

cuando la huelen allá.

 

El mismo

El navidad es pasado,

y reyes otro que sí;

mas del copla que le di

ya le tienes olvidado.

 

Prometido pues’me había

el aguinaldo, señor,

mande vuestra señoría

que la cumpla todavía

con machín, su servidor.

 

Su chamarra a mercado

Más me siento yo injuriada

de vos, descortés hidalgo,

pues que siendo en paño algo,

en chamarra no soy nada.

 

Si quedó por mi ocasión

vuestro pecho sin abrigo,

vuestra fué la culpa, amigo;

vuestra fué, que mía, non.

 

Ciertos caballeros al autor

Siempre en jueves, de la cena

por remembrança y memoria,

solemos estar en pena;

pero vos, según se suena,

diz que estuvistes en gloria.

 

Los banquetes son crueles

do carne sola se da;

mas esto no se dirá,

pues las tortas y pasteles

bien las supimos acá.

 

Canseco a su chamarra

No temáis, chamarra mía,

que os puedan a vos decir

si no que por me seguir

dexastes la compañía.

 

Si me tuvistes amor,

no estuvistes engañada,

pues yo os quise deshonrada,

por veros de mi color.

 

Pregón general

Hacer manda esta justicia

a las chamarras presentes,

por los delitos siguientes,

la reina nuestra, malicia.

 

Y el pregón de su querella

desta manera comiença:

que salgan a la vergüença,

pues osan andar sin ella .

 

Salgan según su vejez,

hagamos honra a las canas,

salid vos, la de mançanas,

hecha en el año de diez;

no aleguéis por leonada;

que ya, por tener tesón,

habéis perdido el león,

y quedastes en la nada.

 

Vos, castillejo, salid

con la qu’en azul fué novia,

texida dentro en segovia,

cortada en valladolid;

por todo el mundo traída,

y en su triste senectud

salió de calatayud

de viejo luto teñida.

 

Fernán pérez eche fuera

la suya, azul, clara y vieja,

a dar cuenta de una ceja

que tuvo en la delantera,

no le valgan sus afanes,

aunque alegue por raída,

pues al cabo de su vida

se puso de tafetanes.

 

Diego ramírez presente

la suya, gris, tinta en lana,

que tiene muestras de sana

y secretos de doliente;

y pasa muy a la clara

vergüença, pues la perdió

el día que consintió

cuchillada por la cara.

 

La de alvar pérez, morada,

pague por su desamor;

mas, pues es comendador,

sea antes desgraduada;

pero tómenla en los braços,

y miren bien a la luz,

que al quitarla de la cruz

no se les haga pedaços.

 

Sin culpa sale ni tacha,

al pregón, la de tobar,

pues que mantuvo collar

de seda cuando mochacha,

mas los ribetes así

dicen, mostrando su cuero:

tiempo es, el caballero,

tiempo es de andar de aquí .

 

Meneses y su cuñado

saquen sus dos alemanas

a pagar, pues son hermanas,

juntamente su pecado.

Han cometido traición;

qu’en castilla se criaron,

y fueron luego, y dejaron

lo mejor en aragón.

 

La de pinedo se olvida;

salga acá, dará su vuelta;

que aunque mal parece suelta,

muy peor anda ceñida;

y a todos ponga mancilla;

qu’el traidor que la cortó,

de los pliegues la quitó,

por crecer en la capilla.

 

Salid vos, la de sarmiento,

vieja, oscura y leonada,

que por mal guarneteada

podéis perder casamiento;

y decid esta canción,

llorando vuestro desastre:

por mi mal os vi yo sastre,

que por vos salgo al pregón .

 

Salinas salga, y escote

la suya, mangas de boba,

que cuando moça fué loba

de luto con capirote;

y por tales cuchilladas

no se escape de pregones,

aunque muestre los botones

con que las tiene cerradas.

 

La corta desvergonçada

de piedra, salga a las bodas,

que para mengua de todas

las chamarras fué criada;

y por tan mala invención,

traje, color y planeta,

no se escape aunque se meta

so las faldas del sayón.

 

Tapia, el aposentador,

saque la suya a la pena;

que aunque su hechura es buena,

es muy triste su color;

y también su presunción

es caso que toca al papa,

porque le sirve de capa

sin tener dispensación.

 

Salga acá la de villoria,

que piensa, por ser ferrete,

de quedar con su ribete,

in perpetua rei memoria;

mas yo, como amigo fiel,

que la despida le mando,

porque le está amenazando

de vivir más que no él.

 

Salga la desesperada

de canseco, y dará fe

de cómo dos veces fué

de mala guerra ganada,

do cobró tales raíces

de codicia por el mundo,

que aun con el amo segundo

anda ganando perdices.

 

Salga con su gruesa lana

la de somonte a la hora,

que siete veces fué mora

y otras tantas alemana;

y al cabo de sus delitos,

sin qu’el papa lo otorgó,

a san francisco negó

por tornarse de benitos.

 

La de mercado, alevosa,

hecha con tanta miseria,

desque revolvió la feria

puso pies en polvorosa;

que viendo qu’estas padecen

sin culpa, por su pecado,

dixo en secreto a mercado:

a los pies, señor, que ofrecen .

 

No falta quien las acuse,

que las manden desterrar;

mas tornóse a revocar

porque no hay quien ya las use:

y es el mal que sin consuelo

ni esperança quedarán

qu’esta mengua que les dan

jamás se la cubra pelo.

 

A uno que quería que le colgase un monte

No sufre glosa ninguna,

porque huyen de rondón

la razón y la intención

por su parte cada una.

 

Y de tal entendimiento

el mote tan lexos va,

que no lo confesará

sino a fuerça de tormento.

 

A un vizcaíno

Servido no ge lo tienes,

aunqu’en gana le tenía;

mas mire su señoría,

generación, dónde vienes.

 

No mires merecimiento

de barbero guipuzquiano,

mas el razón que le cuento;

y machín vaya contento

con guinaldo de su mano.

 

Mercado a su chamarra

¡oh chamarra de papel!

en hora fuerte y menguada

vos fuistes invencionada,

pues por vos me dicen cruel.

 

De cuya causa cuidado

nace qu’el alma me arranca;

que, ¿por qué, siendo vos blanca,

me paro yo colorado?

Poemas de Cristóbal de Castillejo

A una señora llamada Mencía

Si mi voluntad erraba

Gozando de libertad,

Luego vi la ceguedad

Y tinieblas en que estaba,

En viendo vuestra beldad.

Peno porque no pené,

No pené mientras no os ví;

Mas en viéndoos conocí

La gloria que agora sé

Que en veros tarde perdí.

 

Porque vuestra hermosura,

Gracias y merecimiento

Dan tanto contentamiento,

Que fué falta de ventura

La falta deste tormento.

Y aunque ya mi vida espere

Por amaros peligrar,

La tengo de aventurar;

Que sí por vos la perdiere,

Tal perder será ganar.

 

A otro, por otro tanto

Vuestras copias recibí,

y es cierto que, si no fuera

porque no digáis de mí

que de envidia no las vi,

de asco no las leyera.

 

Y porque daros razón

de los yerros que llevaban

era daros más pasión,

no os digo sino que son

cuales de vos se esperaban.

 

Razonamiento de un capitán a su gente

Señores y compañeros

que salistes de bohemia

por virtud, y no por premia,

a ganar honra y dineros,

ya sabéis que hasta aquí,

mientra quiso la fortuna,

no ha habido falta ninguna

por vosotros ni por mí.

 

Agora, por los pecados

de alguno, veis que nos vemos

do de hambre perecemos,

de toda parte cerrados.

Veis los turcos poderosos

y más fuertes a la fin,

y muerto pedro rachín

y otros hombres valerosos.

 

Pues ya que con osadía

queramos acometellos,

antes de tocar en ellos

nos mata el artillería.

Para estar aquí perdidos

estas causas grandes son,

cuanto más que hay traición

y estamos todos vendidos.

 

Y por nuestra mala suerte,

si esperamos a mañana,

moriremos, y no gana

el rey nada en nuestra muerte,

el remedio es retraer,

por escusar tanto mal,

y el capitán general

es del mismo parecer.

 

Y caso que d’este hecho

alguna mengua ganemos,

al menos escusaremos

de no morir sin provecho.

Cualquier daño y perdición

con la vida se repara;

más vale vergüença en cara

que mancilla en coraçón.

 

Pero diga quien dijere:

que si es honra combatir,

nos es menos saber huir

cuando el tiempo lo requiere.

Aperciba, pues, cualquiera

los pies, si queréis salvaros,

porque yo pienso llevaros,

si puedo, la delantera.

 

A uno que apostó de hacer una copla

Pues falta no hay en vos,

desempeñad vuestra prenda,

qu’esta cifra de contienda,

mejor me perdone Dios

que vuesamerced la entienda.

 

Y mirad a qué me atrevo,

que aunque la echéis en la cama

yo lo consiento y apruebo,

tan sin temor de su fama

como si fuese una dama.

 

Más ellos

Mas ellos, caso que estaban

sin favor y tan a solas,

contra todos se mostraban,

y claramente burlaban

de las coplas españolas,

canciones y villancicos,

romances y cosa tal,

arte mayor y real,

y pies quebrados y chicos,

y todo nuestro caudal.

 

Y en lugar destas maneras

de vocablos ya sabidos

en nuestras trovas caseras,

cantan otras forasteras,

nuevas a nuestros oídos:

sonetos de grande estima,

madrigales y canciones

de diferentes renglones,

de octava y tercera rima

y otras nuevas invenciones.

 

Desprecian cualquiera cosa

de coplas compuestas antes,

por baxa de ley, y astrosa

usan ya de cierta prosa

medida sin consonantes.

A muchos de los que fueron

elegantes y discretos

tienen por simples pobretos,

por solo que no cayeron

en la cuenta a los sonetos.

 

Daban, en fin, a entender

aquellos viejos autores

no haber sabido hacer

buenos metros ni poner

en estilo los amores;

y qu’el metro castellano

no tenía autoridad

de decir con majestad

lo que se dice en toscano

con mayor felicidad.

 

Mas esta falta o manquera

no la dan a nuestra lengua,

qu’es bastante y verdadera,

sino solo dicen que era

de buenos ingenios mengua;

y a la causa en lo pasado

fueron todos carescientes

destas trovas excellentes

que han descubierto y hallado

los modernos y presentes.

 

Viendo pues que presumían

tanto de su nueva ciencia,

dixéronles que querían

de aquello referían

ver algo por experiencia;

para prueba de lo cual,

por muestra de novel uso,

cada cual de ellos compuso

una rima en especial,

cual se escribe aquí de yuso.

 

A otro, por lo mismo

El que las coplas hicistes,

todos los que las miramos

sabed qu’en deuda os quedamos

de la risa que nos distes;

pero vos de vos y dellas

quexaros también podréis,

porqu’el tiempo nos debéis

que gastamos en leellas.

 

A un maestresala

Maestresala, sentir pena

no debéis d’esta costumbre;

que siendo tan ruin la cena,

ruin ha de ser, y no buena,

la lumbre con que se alumbre;

pero puédese pensar,

de veros ir con linterna

acompañando al manjar,

que queréis con él entrar

a cenar en la taberna.

 

Garcilaso y Boscán

Garcilaso y Boscán, siendo llegados

al lugar donde están los trovadores

que en esta nuestra lengua y sus primores

fueron en este siglo señalados,

 

los unos a los otros alterados

se miran, con mudanza de colores,

temiéndose que fuesen corredores

espías o enemigos desmandados;

 

y juzgando primero por el traje,

pareciéronles ser, como debía,

gentiles españoles caballeros;

 

y oyéndoles hablar nuevo lenguaje

mezclado de extranjera poesía,

con los ojos los miraban de extranjeros.

 

A Uno Que Quería Que Le Glosase Un Mote

No sufre glosa ninguna,

Porque huyen de rondón

La razón y la intención

Por su parte cada una.

 

Y de tal entendimiento

El mote tan lexos va,

Que no lo confesará

Sino a fuerça de tormento.

 

Musas italianas y latinas…

Musas italianas y latinas,

gentes en estas partes tan extraña,

¿cómo habéis venido a nuestra España

tan nuevas y hermosas clavellinas?

 

O ¿quién os ha traído a ser vecinas

del Tajo, de sus montes y campaña?

O ¿quién es el que os guía y acompaña

de tierras tan ajenas peregrinas?-

 

-Don Diego de Mendoza y Garcilaso

nos truxeron, Boscán y Luis de Raro

por orden y favor del dios Apolo.

 

Los dos llevó la muerte paso a paso,

Solimán el uno y por amparo

nos queda don Diego, y basta solo.

 

¿Quién no llora lo pasado?

¿Quién no llora lo pasado

viendo cual va lo presente?,

¿Quién es aquel que no siente

lo que ventura ha quitado?

 

Yo me vi ser bien amado,

mi deseo en alta cima;

contemplar en lo pasado

La memoria me lastima.

 

Y pues todo me es ausente

no sé cual remedio escoja;

bien y mal todo me enoja,

¡cuitado de quien lo siente!

 

Tiempo fue y horas ufanas

las que mi vida gozaron,

donde tristes se sembraron

los simientes de mis canas.

 

Y pues si tiene por bueno,

bien puedo decir así.

 

Villancico

No pueden dormir mis ojos,

no pueden dormir.

 

Pero, ¿cómo dormirán

cercados en derredor

de soldados de dolor,

que siempre en armas están?

Los combates que les dan,

no los pudieron sufrir,

no pueden dormir.

 

Alguna vez, de cansados

del angustia y del tormento,

se duermen que no lo siento,

que los hallo transportados;

pero los sueños pesados

no les quieren consentir

que puedan dormir.

 

Mas ya que duermen un poco,

están tan desvanecidos,

que ellos quedan aturdidos,

yo poco menos de loco;

y si los muevo y provoco

con cerrar y con abrir,

no pueden dormir.

 

Visita de amor

Unas coplas muy cansadas,

con muchos pies arrastrando,

a lo toscado imitadas,

entró un amador cantando,

enojosas y pesadas.

Cada pie con dos corcovas,

y de peso doce arrobas,

trovadas al tiempo viejo.

Dios perdone a Castillejo,

que bien habló de esas trovas.

dijo Amor: ¿Dónde se aprende

ese metro tan prolijo,

que a las orejas ofende?

Algarabía de allende:

el sujeto frío y duro,

y el estilo, tan oscuro

que la dama en quien se emplea

duda, por sabia que sea,

si es requiebro o es conjuro».

«Ved si la invención os basta,

pues Garcilaso y Boscán,

las plumas puestas por asta

cada uno es un Roldán,

y, con todo, no le basta;

yo no alcanzo cuál engaño

te hizo para tu daño,

con locura y desvarío,

meter en mi señorío

moneda de reino extraño.»

«Con dueñas y con doncellas

(dijo Venus), ¿qué pretende

quien las dices sus querellas

en lenguaje que no entiende

él, ni yo, ni vos, ni ellas?

Sentencio al que tal hiciere

que la dama por quien muere

lo tenga por cascabel,

y que haga burla dél

y de cuanto le escribiere».

 

Glosa Del Romance Tiempo Bueno

Oh vida dulce y sabrosa,

Sino fueses ya pasada,

Sazón bienaventurada,

Temporada venturosa.

Oh descanso en que me vi,

Oh bien de mil bienes lleno.

Tiempo bueno, tiempo bueno,

¿Quién te me apartó de mí?

 

Ya que llevabas mi gloría,

Cuando de mí te apartaste,

Dime, ¿por qué no llevaste

Juntamente su memoria?

¿Por qué dejaste en mi seno

Rastro del bien que perdí?

Que en acordarme de ti

Todo placer me es ajeno.

 

Siendo pues la llaga tal,

Nadie culpe mi dolor.

¿Cuál es el bruto pastor

Que no le duela su mal?

¿Quién es así negligente,

Que descuida en su cuidado?

¿Quién no llora lo pasado,

Viendo cual va lo presente?

 

Si la vida se acabara,

Do se acabó la ventura,

Aun la misma sepultura

De dulce carne gozara.

Mas quedando lastimado,

Viviendo vida doliente,

¿Quién es aquel que no siente

Lo que ventura ha quitado?

 

Que aunque así sin alegría

Me veis rico de pesar,

Y abajado a desear

Lo que desechar solía:

Aunque me veis sin estima,

Tras un rincón olvidado,

Yo me vi ser bien amado,

Mi deseo en alta cima.

 

El tiempo hizo mudanza

Dándome revés tamaño,

Que no contento del daño,

Mató también la esperanza.

Y de verme (estando encima)

Por el suelo derribado,

Contemplar en lo pasado,

La memoria me lastima.

 

El olvido, porque es medio,

Húyele mi fantasía.

La muerte que yo querría,

Húyeme, porque es remedio.

Lo bueno que se me antoja,

Mi dicha no lo consiente;

Y pues todo me es ausente,

No sé cual extremo escoja.

 

De nada vivo contento,

Y con todo vivo triste,

Ausencia, tú me hiciste

De todos bienes ausente.

El mas ligero accidente,

De mi salud me despoja,

Bien, y mal, todo me enoja,

Cuitado de quien lo siente.

 

Muy grande fue mi favor,

Grande mi prosperidad,

A sola mi voluntad

Reconocí por señor:

En mis brazos se acostaron

Esperanzas y no vanas,

Tiempo fue , y horas ufanas

Las que mi vida gozaron.

 

Y agora no gozan della

Sino solos mis enojos,

Que manando por los ojos

Satisfacen su querella.

Verdes nacieron tempranas.

Que sin tiempo maduraron,

Donde triste se sembraron

La simiente de mis canas.

 

Y lo que mas grave siento

Es, que teniendo pasiones,

Me fuerzan las ocasiones

A mostrar contentamiento.

Que el mayor mal que hay aquí,

Es, que solo sé que peno;

Y pues se tiene por bueno,

y Bien puedo decir así.

 

Tiempo bienaventurado,

En tiempo no conocido,

Antes de tiempo perdido,

Y en todo tiempo llorado;

Yo navegaba por ti

En tiempo manso y sereno;

Tiempo bueno, tiempo bueno,

¿Quien te me apartó de mí?

 

FINAL

 

Sino remedia la muerte

Los trabajos de mí vida,

Va perdida.

Quede con esta dolencia

Del bien que de mí se fue.

Que va creciendo la fe,

Y menguando la paciencia.

Y así maldfgo mi suerte,

Viéndola que va perdida,

Con la vida.

 

Al Nombre De Ana

Los misterios ascondidos

destas letras que se siguen

A NAdie de los nacidos

podrán mostrar sus sentidos,

que mostrar no les obliguen

sentimiento.

Yo por mi parte ya siento

lo mucho que amor os debe,

pues en un nombre tan breve

encerráis tanto tormento.

 

Y porque de fenecer

tenga más razón el hombre,

acordastes de poner

mil letras al padecer

y solas tres en el nombre.

Con las cuales

hacéis tiros tan mortales,

al que se os pone delante,

que una sola consonante

hiere más que dos vocales.

 

Acaba do comenzo

vuestro nombre y mi deseo

y comienza do acabó,

porque nunca acabe yo

de desear lo que veo.

Mi pasión

da voces al afición,

que tras la red se le esconde

y en tres letras le responde

vuestra esquiva condición.

 

Aquí, dice la primera:

No hay, dice la segunda:

Amor, dice la tercera:

ved que sin haber espera

quien en tales piedras funda

su esperanza.

Que puestas en ordenanza,

respondiendo a mi dolor,

dicen. Aquí No hAy amor

que asegure de mudanza.

 

Mi alma que penas tiene

da voces diciendo A.

y porque de veras pene

responde luego la N.

que junto con ella está.

No os quejéis

que pues en medio me veis,

claro está que soy el medio,

y qu’el mas cierto remedio

es que d’el desesperéis.

 

Vuestra merced me le de

pues vuestro nombre le quita:

que aunque servido no os he

A NAdie más que a mi fe

debéis, porqu’es infinita:

libertad

para amor y caridad,

sobrale a vuesa merced,

porque no hay cárcel ni red

que prenda la voluntad.

 

Otras Al Amor

Luchan en mi pensamiento

y ponenme en confusión,

mi penado corazón,

amor y aborrecimiento

contrarios en opinión.

Es una brava batalla,

porque cada parte halla

mil armas en su defensa,

mas al fin según fe piensa;

amor habrá de ganalla.

 

Después de lo cual yo quedo

por esclavo aherrojado,

y de muy apasionado

aborreceré si puedo,

y si no, amaré forzado,

Sufriendo lo que padece,

pues en ello meparece

el miserable del buey,

que trae a cuestas por ley

el yugo que aborrece.

 

Entre estas dos disensiones

anda mi cabeza loca,

que huyo (porque me toca)

vuestras malas condiciones,

mas el gesto me revoca.

Aborrezco en demasía,

pero menos que debería

vuestras obras de leona,

mas amo vuestra persona

mil veces más que querría.

 

Y otras tantas determino

viendo vuestra crueldad,

de ponerme en libertad,

mas tórname del camino

por fuerza vuestra beldad.

Y propongo de no veros,

haciendo por no quereros

de las tripas corazón,

mas al cabo todos son

lanza de paja mis fieros.

 

Porque tornandoos a ver

estos mis ojos avaros,

son forzados a miraros:

y mirándoos a quereros,

y queriendo a desearos;

Luego todos mis cuidados,

y propósitos mudados

huyen de la imagen vuestra,

como cuando el Sol se muestra

que derrama los nublados.

 

Y quédame solamente

la figura gloriosa

de vuestra vista hermosa,

para que mas me atormente

quedando victoriosa.

Pero pues amor lo quiere,

cúmpleme mientras viviere,

siendo yo su prisionero,

sino puedo lo que quiero:

que quiera lo que pudiere.

 

En el campo…(glosa)

«En el campo me metí

a lidiar con mi deseo;

contra mí mismo peleo:

defiéndame Dios de mí.»

 

La razón que me endereza

porfía con mi porfía,

pero vuelve todavía

las manos en la cabeza;

y esperar socorro aquí

de ninguno, es devaneo;

pues soy yo con quien peleo,

defiéndame Dios de mí.

 

Canción

Aquí no hay

sino ver y desear;

aquí no veo

sino morir con deseo.

 

Madre, un caballero

que está en este corro

a cada vuelta

hacíame del ojo.

Yo, como era bonica,

teníaselo en poco.

 

Madre, un escudero

que estaba en esta baila

a cada vuelta

asíame de la manga.

Yo, como soy bonica,

teníaselo en nada.

 

Canción II

Aquel caballero, madre,

como a mí le quiero yo,

y remedio no le dó.

 

Él me quiere más que a sí,

yo le mato de crüel;

mas en serlo contra él

también lo soy contra mí.

 

De verle penar así

muy penada vivo yo,

y remedio no le dó.

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