Poemas de Estacio (poeta romano)
Poemas de Estacio (Publio Papinio Estacio c. 45–96 d.C.), poeta latino nacido en Nápoles, célebre por su virtuosismo técnico y su capacidad de improvisación.
Educado en un ambiente helenizado, destacó en certámenes poéticos y ganó coronas en los juegos Albanos bajo el patrocinio del emperador Domiciano.
Su obra principal, la Tebaida, relata la guerra fratricida de los Siete contra Tebas; la Aquileida, dedicada a Aquiles, quedó inconclusa; y las Silvas reúnen poemas ocasionales de gran riqueza lírica.
Estacio cultivó la poesía como profesión, combinando épica y lirismo, y su influencia perduró hasta Dante en la Divina Comedia
Tebaida
En Tebas dos hermanos se desgarran,
la corona pesa como hierro ardiente,
los muros tiemblan con voces de odio,
la tierra se abre en grietas de sangre,
y el sol se oculta tras humo de guerra.
Las madres lloran en plazas vacías,
los dioses miran con ojos de mármol,
cada tumba florece en sombra temprana,
la ciudad se viste de polvo y ceniza,
y el eco repite: “¡culpa y destino!”.
El río arrastra cadáveres mudos,
las lanzas brillan como astros caídos,
la noche cubre los campos de muerte,
los héroes caen sin gloria ni canto,
y Tebas se hunde en su propio abismo.
El destino ríe desde lo alto,
la sangre hermana se vuelve cadena,
la guerra eterna consume la patria,
los dioses callan, los hombres perecen,
y Tebas arde como llama sin fin.

Aquileida
Aquiles despierta con furia temprana,
su pie ligero incendia la arena,
la mar lo llama con voz de espuma,
su madre lo cubre de velos ocultos,
pero la guerra lo arranca del sueño.
El joven se forja en hierro y relámpago,
su lanza canta como rayo en tormenta,
los héroes tiemblan ante su paso,
la gloria lo viste de fuego y orgullo,
y el mar lo entrega al destino de Troya.
Oculto en ropas de doncella frágil,
la astucia intenta frenar su destino,
pero la guerra lo nombra en secreto,
y Ulises revela su furia dormida,
como volcán que despierta en silencio.
El canto anuncia su furia creciente,
la juventud se convierte en relámpago,
Troya lo espera con muros de hierro,
la historia lo graba en páginas eternas,
y Aquiles arde como sol invencible.
Silvas
Entre jardines y mármol dorado,
Estacio alza su canto diverso,
ora celebra, ora llora en silencio,
la vida se abre como libro múltiple,
y cada verso es un espejo del mundo.
Las fiestas brillan con vino y corona,
los templos respiran incienso y plegaria,
la voz del poeta se curva en mil formas,
del campo al palacio su canto se extiende,
y todo se vuelve materia de arte.
El poeta canta al amigo y al héroe,
al triunfo breve y al llanto secreto,
su pluma abraza lo grande y lo mínimo,
del mármol al trigo su voz se derrama,
y Roma escucha su múltiple canto.
Así se enlazan Tebas, Aquiles y Roma,
tres ríos que fluyen en un mismo canto,
la guerra, la furia, la vida festiva,
Estacio los guarda en páginas eternas,
y su eco resuena en nuestra memoria.
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