Poemas de Ibn Zaydūn
Poemas de Ibn Zaydūn (1003–1071) quien fuera el poeta más excelso de la Córdoba del siglo XI. Miembro de la aristocracia, su vida estuvo marcada por su turbulento romance con la princesa y poeta Wallada, relación que osciló entre la pasión pública y el despecho amargo.
Su obra es la cumbre del Neoclasicismo andalusí, destacando su famosa Nuniyya, donde transmuta el dolor del exilio y la pérdida en belleza lírica.
Combinó la elegancia formal con una sensibilidad emocional profunda, logrando que la naturaleza y el sentimiento se fundieran. Es, junto a Ibn Ḥazm, la figura clave para entender el ideal del amor cortés en Al-Ándalus.
El poeta escribe a la amada
«Si he perdido el placer de verte, me contentaré oyendo hablar de ti.
Si el guardián se descuida, me contentaré con un breve saludo.
Temo que los censores sospechen, pero ¿hay plazo en el amor?
Si tu amor por mí, en los actuales momentos, fuera tan sólo la mitad del mío hacia ti, no amarías a mi esclava ni la preferirías. Has menospreciado la rama abundante y te has inclinado sobre la rama estéril.
Sabías que yo era la Luna del cielo pero, en detrimento mío, has preferido a una esclava».
La risiila hazaliyya
¡Oh hombre a quien afrenta su propia decisión, al que pierde su propia ignorancia, cuya culpa es evidente, cuya equivocación es enorme! Anda dando traspiés en el traje del propio error; es un ciego ante el sol que lo ilumina, una mosca cayendo sobre el azúcar…
Me has escrito una carta postulando en tu favor, cosa que no han logrado tus semejantes… Me has enviado a tu amante para traerme los presentes de los enamorados y te has engañado al creer que la reemplazarías conmigo…
No cabe duda de que te detesta, pues no ha intentado retenerte; que te odia, pues no te quiere. Me ha dicho que la virilidad es palabra de la que eres el símbolo…, que has desplazado a José en el amor de la mujer de Putifar …que Aristóteles fue tu discípulo… que Galeno conoció las propiedades de las plantas gracias a tu inteligencia…
Tras tanto aguantar a esta mujer he suspirado, me he impacientado y. ..le he dicho. ..que tienes el cráneo deformado, los bigotes descuidados… hablas como un tartamudo… tu religión es herejía, tu ciencia mentira…
Tienes por apoyo el hexágono y es un calificativo que no abandonarás mientras vivas. Pues eres sodomita, degenerado, adúltero, seductor cornudo y ladrón.
La consumación de los amores, concepto de amor como prisión
Podría haber entre nosotros, si quisieras, algo que no se pierde,
un secreto jamás publicado, aunque otros se divulguen. (…)
Te bastará saber que si cargaste mi corazón
con lo que ningún otro puede soportar, yo puedo.
Sé altanera, yo aguanto;
remisa, soy paciente;
orgullosa, yo humilde.
Retírate, te sigo;
habla, que yo te escucho;
manda, que yo obedezco.
Hoy, triste, me distraigo con las flores,
de los ojos imán, donde la escarcha
juega vivaz hasta inclinar sus cuello.
Pupilas son, que, al contemplar mi insomnio
sollozaron por mí; por eso el llanto
irisado resbala por su cáliz.
Me censuráis que él me suceda
en los afectos de aquella a la que amo;
mas no hay en eso infamia:
era un manjar apetitoso
y la mejor parte me tocó a mí,
el resto se lo dejé a esa rata.
Desde Al Zahra te recuerdo con pasión
Desde Al Zahra te recuerdo con pasión. El horizonte está claro y la tierra nos muestra su faz serena.
La brisa desmaya con el crepúsculo: parece que se apiada de mí y languidece, llena de ternura.
Los arriates me sonríen con sus aguas de plata, que parecen collares desprendidos de las gargantas.
Así fueron los días deliciosos que ya pasaron, cuando, aprovechando el sueño del Destino, fuimos ladrones de placer.
Hoy sólo me distraigo con las flores, imán de los ojos, en las que la escarcha juega vivaz; inclinando sus tallos:
Son como pupilas que, al ver mi insomnio, lloran por mí, y por eso el irisado llanto resbala por su cáliz.
En los soleados rosales brillan los rojos capullos, aumentando la luminosidad de la mañana.
Aromáticas bocanadas se transmiten el pomo del nenúfar, dormilón cuyas pupilas entreabrió el alba.
Todo excita el recuerdo de mi pasión por ti, que nunca abandona mi pecho, por mucha que sea su estrechura.
Si la unión contigo, por la que suspiro, se lograse, ese día sería el más noble entre todos.
¡No conceda Allah la calma al corazón que desista de recordarte y que no vuelve a tu lado con las alas trémulas del deseo!.
Si el Céfiro, cuando sopla, consintiera en llevarme, depositaría a tus pies un doncel extenuado por la pena.
¡Oh mi más precioso joyel, el más sublime, el preferido de mi alma, cuando los amantes compran joyeles!.
Pedirnos uno al otro deudas de puro amor era, en otros tiempos, la pradera feliz donde corríamos como libres corceles.
Pero ahora yo soy el único que puede jactarse de leal. Tú me dejaste, y yo me he quedado, triste, amándote.
Poema de anhelo por Ibn Zaydun
¿Cuándo podré describirte mis sentimientos, a ti, que eres mi deleite y mi tortura? ¿Cuándo tendrá mi lengua el placer de explicarlo, en lugar de una carta? ¡Oh, tú, que tientas mi consuelo! ¡Oh, tú, prueba de un amante desolado! Eres el sol que se ha ocultado tras un velo ante mis ojos.
Poema a Wallada
La paciencia ha abandonado al amante que se parte, quien te confió su secreto, revelándotelo; él se siente avergonzado por no haber sido capaz de dar más pasos a tu lado al momento de la despedida. ¡Oh, hermano de la luna llena en su alto rango y esplendor! ¡Que Dios proteja el tiempo que te hizo ascender! Si tu ausencia hizo que mis noches parecieran largas, ¡esta noche la paso contigo quejándome de su brevedad!
¡Despréciame!
¡Despréciame!, he de sufrirlo;
¡ríñeme!, tienes razón;
¡huye!, te sigo; ¡habla!, te escucho;
¡ordena!, tu esclavo soy.
Acaso, Cuando Sabes La Parte De Mi Amor Que Tomas
¿Acaso, cuando sabes la parte de mi amor que tomas
y no ignoras el lugar que en mi corazón ocupas,
y cómo el amor me guía y me dejo llevar con obediencia
y no soporto más cadenas que las tuyas,
te satisface que la enfermedad me revista como túnica al cuerpo?
He teñido de negro por su causa mis ojos con vigilias.
Pasa tus ojos sobre las líneas de mi escrito
y encontrarás mis lágrimas desposadas con la tinta.
¡Por Allah!, ¡que ya mi corazón se derrama
en su lamento por un corazón tan duro!
Alejados Uno De Otro
Alejados uno de otro, mis costados están secos de pasión por ti,
y en cambio no cesan mis lágrimas…
Al perderte, mis días han cambiado
y se han tornado negros,
cuando contigo hasta mis noches eran blancas.
Diríase que no hemos pasado junto la noche,
sin más tercero que nuestra propia unión,
mientras nuestra buena estrella
hacía bajar los ojos de nuestros censores.
Éramos dos secretos en el corazón de las tinieblas,
hasta que la lengua de la aurora estaba a punto de denunciarnos.
¡Aquellas gacelas de moradas tan amables para mí!
¡Aquellas gacelas de moradas tan amables para mí!
Mi corazón les pertenece, las niñas de mis ojos, y el fondo de mi ser.
Tuyo es mi amor. La humanidad entera me es testigo.
Tú también lo serías si la envidia te abandonara.
Nunca se perdiera la unión entre nosotros
si tú hubieras amado como yo.
¡Ay, aquella gacela joven!
¡Ay, aquella gacela joven!
a quien pedí el licor,
y me dio generosa
el licor y la rosa.
Así pasé la noche
bebiendo del licor de su saliva,
y tomando la rosa en su mejilla.
¿Cómo puede el tiempo hacerme sentir la desolación?
¿Cómo puede el tiempo hacerme sentir la desolación
cuando tú eres mi compañía,
y hacerme el día tan oscuro
cuando tú eres mi sol,
y plantar en tu amor mis deseos,
pero recoger la muerte entre los frutos
de mi siembra?
Has pagado con la traición mi lealtad
y has malbaratado mi amor injustamente.
Si el destino se sometiera a mi razón,
te rescataría de sus contradicciones al precio
de mi ser.
¿Cuándo te contaré lo que me aflige?
¿Cuándo te contaré lo que me aflige?
¡Mi consuelo y tormento!
¿Cuándo tomarán mis labios
el lugar de la pluma al expresarme?
Bien sabe Allah que yo
por tu culpa me he puesto en este estado,
pues no encuentro sabor en los manjares
ni hallo grato el beber.
¡Tentación del devoto!,
¡oh pretexto del seductor!
Tú eres sol que se oculta
tras un cendal a mis miradas.
La luna, cuyo esplendor se filtra
a través de la nube transparente,
es igual a tu rostro cuando
bajo el velo se alumbra.
Desde tu marcha…
Desde tu marcha mi sola creencia es serte fiel
y nunca he profesado más religión que tú.
Cuando mis pensamientos te susurran,
casi me muero de dolor, pero lo acepto.
¿Qué importa si no soy su igual en la nobleza
cuando en el amor no hay más que iguales?
Aunque por amor se inclinara hacia mí desde
su trono excelso la luna de la noche oscura,
nadie, excepto tú, podría seducirme.
¡La paz sea contigo, mientras dure este amor
que nosotros ocultamos y que él nos revela!
Hoy, Triste, Me Distraigo Con Las Flores
Hoy, triste, me distraigo con las flores,
de los ojos imán, donde la escarcha
juega vivaz hasta inclinar sus cuello.
Pupilas son, que, al contemplar mi insomnio
sollozaron por mí; por eso el llanto
irisado resbala por su cáliz.
La Que Deja Humilladas A Las Ramas De Largos Cabellos
¡La que deja humilladas a las ramas de largos cabellos
cuando se mece,
y desprecia al cervatillo adormecido
cuando mira!
Te rescata de mí un amante. Extraño caso:
siempre que ofendes tú, él ofrece disculpa
y nunca me ha salvado de ti sentir la prevención.
Es imposible que las mañas de la pasión usen cuidado.
Tu amor es tentación predestinada.
¿Cómo podría el joven defenderse de su destino?
La Que Hice Famosa Entre Los Hombres
¡La que hice famosa entre los hombres
por mi corazón abrumado de anhelos y penas!
Ausente tú no encuentro ser que me consuele
y tú presente toda la humanidad está conmigo.
Manda A Tu Voluntad, Yo Soy Constante
Manda a tu voluntad, yo soy constante,
no temas de mí olvido ni mudanza.
¿Cómo puede olvidar quien desde tu partida
ya no encuentra en la vida sabor, ni olvido en la distancia?
¡Por Allah!, ¡que jamás mi corazón amó de nuevo,
ni pudo aceptar otro amor que el tuyo.
Me dejaste, ¡oh gacela!
Me dejaste, ¡oh gacela!,
atado en manos del infortunio.
Desde que me alejaste de ti,
no he conocido placer de sueño.
¡Si entrara en mi destino un gesto
tuyo o una mirada fortuita!
Mi intercesor -¡mi verdugo!-
en el amor es tu bello rostro.
Estaba libre del amor
y yo hoy me veo rendido.
Fue mi secreto silencioso,
y ahora ya se sabe.
No hay escape de ti,
lo que desees para mí,
así sea.

Nubes Fecundas Rieguen Los Alrededores Del Alcázar
Nubes fecundas rieguen los alrededores del Alcázar;
canten las palomas posadas en las ramas;
en Córdoba sublime, cuna de hombres nobles,
tierra en la que abrí mi capullo de juventud,
en el seno de una familia de alto linaje.
¡Oh la peregrina distante!
¡Oh la peregrina distante cuyos lares están
en la reserva del corazón!
Tus bienes te hicieron olvidar al siervo
del que tú solo eres señor.
Las horas gozadas te alejaron de él
y ya ni su recuerdo se asoma a tu frente.
Quieran mis vigilias sostener la esperanza
cuyo sentido conocen tan sólo el destino y mis días.
Podría haber entre nosotros…
Podría haber entre nosotros,
si quisieras, algo que no se pierde,
un secreto jamás publicado,
aunque otros se divulguen. (…)
Te bastará saber que si cargaste mi corazón
con lo que ningún otro puede soportar, yo puedo.
Sé altanera, yo aguanto;
remisa, soy paciente;
orgullosa, yo humilde.
Retírate, te sigo;
habla, que yo te escucho;
manda, que yo obedezco.
Por El Ramo Oloroso Cuyo Perfume Cura Al Enfermo
¡Por el ramo oloroso cuyo perfume cura al enfermo;
alientos ungidos, dulce aroma!
Con él me señalan los dedos suaves
de una joven esbelta, sus ojos oscurecidos con colirio de magia.
Espléndida belleza hecha de amor asciende entre sus ramas,
enferma con almizcle de radiantes virtudes.
Cuando ofrece jazmines con su mano,
recibo estrellas luminosas de mano de la luna.
Tiene virtudes dulces en un hermoso cuerpo,
una elegancia como fragante perfume o aroma de vino,
y consuela mi alma con una plática que me da contento
como los deseos y la unión que siguen a la ausencia.
¿Por qué has cortado el lazo de la unión?
¿Por qué has cortado el lazo de la unión,
¡por Allah ensalzado!, y te haces tan altiva con el vil?
¿Por qué rechazas la súplica de un amor
y una amistad sincera del que ya tiene el cuerpo enfermo?
¿Por qué no me visitas, ya que no sueles hacerlo
en persona, con carta o mensajero?
Tu veleidad desorienta mi astucia.
¿Acaso la astucia sirve de algo al fatigado?
¿Qué mal puede haber en que te muestres compasiva?
¿Qué mal puede haber en que te muestres compasiva
si tú eres mi enfermedad y tú lo sabes?
Te complace, ¡mi exigencia y mi deseo!,
estar libre de mi queja
y reírte del amor mientras yo lloro.
Allah sea el juez de nuestro pleito.
Yo exclamo, cuando el sueño se me escapa,
como el afligido por su corazón enamorado:
¡La que duerme y por cuyo amor sufro vigilias,
regálame el sueño!, ¡tú que duermes!
Si Yo Supiera Que Alguna Vez Te Encontraré En La Soledad
Si yo supiera que alguna vez te encontraré en la soledad,
para poder quejarme de algo de lo que siento
¡Allah traiga el día en que pueda declarar mi amor
con las lágrimas de mis ojos como testigo!
Un Extranjero En Los Confines De Levante
Un extranjero en los confines de levante
da gracias a la brisa,
porque lleva su saludo
hasta occidente.
¿Qué mal habrá en que el aliento
de la brisa lleve
un mensaje de amor que envía
un cuerpo al corazón?
Y Los Arriates Con Sus Riachuelos De Plata Me Sonríen
Y los arriates con sus riachuelos de plata me sonríen
como con collares desgarrados de tu cuello.
Cautivados por las flores solícitas,
tan colmas de rocío que inclinaban sus tallos.
como ojos que contemplan mi descanso
y lloran por mí lágrimas a raudales.
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