Poemas de Mosco (poeta griego)
Poemas de Mosco de Siracusa (s. II a.C.) poeta y gramático griego, considerado el segundo gran exponente de la escuela bucólica tras Teócrito. Su obra destaca por la transición del realismo pastoril hacia el epilio (épica breve) y la lírica mitológica.
Su pieza maestra es Europa, que narra el rapto de la princesa por Zeus transformado en toro. También es célebre por Eros fugitivo, donde describe con ingenio las travesuras del pequeño dios. Su estilo es elegante, refinado y altamente ornamental.
Mosco (Su fragmento 1)
Cuando tranquilamente el viento se arroja sobre el glauco mar,
mi cobarde corazón se anima, y ya la tierra
no deseo, sino que el inmenso mar me agrada más.
Pero cuando el grisáceo mar brama
e hinchado forma espuma y las enormes olas se enfurecen,
miro hacia la tierra y hacia los árboles, y huyo del mar.
La tierra es bienvenida para mí y el sombrío bosque me agrada,
allí donde, incluso si el fuerte viento sopla, el pino canta.
El pescadero lleva una vida desgraciada. Su casa es su barco,
su trabajo es el mar, y los peces son su presa errante.
Sin embargo, bajo la frondosa palmera el sueño es dulce,
y me gustaría escuchar la fuente que de cerca,
al hacer ruido, agrada y no molesta al campesino.
El amor fugitivo (Ἔρως δραπέτης)
Eros huyó del mundo de los hombres,
con alas de fuego y risa traviesa.
Ni redes ni ruegos pudieron retenerlo,
ni promesas dulces ni cantos de amor.
Lo buscaron en los campos y los templos,
pero el niño se ocultó entre las flores.
Quien lo persigue, lo pierde;
quien lo deja volar, lo encuentra.
Así es el amor:
fugitivo, ardiente,
dueño de todos,
sirviente de nadie.

El rapto de Europa (Εὐρώπη)
Europa recogía flores en la orilla,
cuando el toro blanco surgió del mar.
No era bestia, sino dios disfrazado,
con mirada serena y lomo brillante.
La doncella acarició su cuello,
y el toro se inclinó como nave obediente.
Subió temblando,
y el mar se abrió en caminos de luz.
Las olas cantaban,
los delfines danzaban,
y la tierra quedó atrás,
como un sueño arrancado del alma.
Idilio sobre la muerte de Bión (Επιτάφιος Βίωνος)
¿Quién robará ahora la voz del prado?
¿Quién cantará como Bión entre los sauces?
Murió el cantor, y la tierra se entristece,
las ninfas lloran, los pastores callan.
Ni los ríos consuelan su ausencia,
ni las flores se atreven a brotar.
Su lira cuelga muda en el olivo,
y el eco repite su nombre en los valles.
Oh Muerte, ¿por qué tomaste al más dulce?
¿No bastaban los crueles, los duros?
Mosco llora, y con él la poesía,
pues Bión ya no canta,
y el mundo es menos bello.
Megara
Breve diálogo entre Megara, esposa de Heracles y su suegro Anfitrión.
“Heracles parte, y yo quedo con la sombra.
Su fuerza es mi esperanza,
pero su ausencia, mi duelo”.
Eros al arado (Epigrama)
El amor como fuerza que interrumpe el trabajo del campo.
“Dejé el arado por sus ojos,
y la cosecha por su risa.
El campo espera,
pero el corazón ya no obedece”.
Ruego de Amor (Antología Palatina)
Petición a Eros para que sea menos cruel.
“No dispares más flechas, niño alado,
que mi pecho ya no es escudo.
Si amas, ama con dulzura,
no con fuego que consume”.
Fragmento sobre el mar y la tierra
Contraste entre la calma del mar y la seguridad de la tierra.
“Cuando el mar canta, mi alma se eleva.
Pero si brama, huyo a los robledales.
El pescador vive entre olas,
yo prefiero el sueño bajo la higuera”.
Publicar comentario