Poemas de Bión de Esmirna (poeta griego)

Bión de Esmirna

Poemas de Bión de Esmirna (s. II a.C.) fue un destacado poeta bucólico griego, seguidor de la tradición de Teócrito. Su obra marca la transición hacia una poesía más sentimental y ornamentada, alejándose del realismo rústico original.

Su pieza más célebre es el Epitafio de Adonis, un lamento lírico cargado de erotismo y patetismo que influyó profundamente en la literatura europea posterior. Sus versos destacan por la fluidez del hexámetro y una sensibilidad refinada que prefigura el estilo alejandrino tardío.

El rapto de Europa

Sobre la arena dorada jugaba la doncella,

cuando el toro de mirada celeste surgió del mar.

No era bestia, sino dios disfrazado,

con bramido suave y lomo perfumado de espuma.

 

Europa tendió su mano,

y el toro se inclinó como nave obediente.

Subió la doncella, temblando,

y el mar se abrió en caminos de plata.

 

Las olas cantaban himnos,

los delfines escoltaban la fuga,

y la tierra quedó atrás,

como un sueño arrancado de raíz.

 

El sepulcro de Adonis

Llora Afrodita sobre el cuerpo dormido,

rosa marchita por la herida del jabalí.

El bosque guarda silencio,

y hasta las aves detienen su canto.

 

Adonis yace como fruto caído,

su juventud derramada en la hierba.

La diosa besa sus labios fríos,

y el amor se convierte en duelo eterno.

 

Oh tierra, recibe al bello cazador,

haz de tu seno un lecho sagrado.

Que cada primavera recuerde su nombre,

y cada flor nazca con su lamento.

Bión de Esmirna

El Amor fugitivo

Vi a Eros correr por los campos,

con alas de fuego y risa esquiva.

Los cazadores tendían sus redes,

pero el niño volaba más ligero que el viento.

 

El amor no se deja atrapar,

se posa un instante y huye,

arde como chispa en la piel,

y se extingue antes de ser poseído.

 

Quien lo busca con ansia,

solo recoge vacío en sus manos.

Mas quien lo acoge sin cadenas,

descubre que el fugitivo

es la fuerza que sostiene el mundo.

 

Lamento por Adonis (fragmento expandido)

Adonis yace, y la tierra se oscurece,

los montes guardan silencio,

y Afrodita, con túnica rasgada,

clama al cielo su dolor.

 

Las flores se inclinan como dolientes,

los ríos detienen su curso,

y el viento repite su nombre

en cada rincón del bosque.

 

Oh juventud quebrada,

oh belleza que no vuelve,

tu sepulcro es altar,

y tu memoria, canto eterno.

 

Europa en el mar (variación lírica)

El toro divino avanza,

y las olas se abren como caminos de cristal.

Europa tiembla,

pero sus ojos brillan con asombro.

 

Los delfines saltan en coro,

el mar canta como un coro nupcial,

y la doncella, arrebatada,

se convierte en mito eterno.

 

No es rapto, sino destino,

no es violencia, sino unión de mundos:

la tierra y el mar,

la doncella y el dios.

 

Eros esquivo (inspirado en El Amor fugitivo)

Eros corre, niño de alas doradas,

con carcaj de fuego y sonrisa burlona.

Los hombres lo persiguen,

pero él se oculta en la brisa.

 

El amor no se deja atar,

ni por cadenas ni por ruegos.

Es llama breve,

es río que huye de las manos.

 

Quien lo atrapa, lo pierde;

quien lo deja volar, lo guarda.

Así es el fugitivo,

dueño secreto de la vida.

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