Poemas de Antonio Hurtado de Mendoza

Poemas de Antonio Hurtado de Mendoza

Poemas de Antonio Hurtado de Mendoza (1586-1644) destacado poeta y dramaturgo cortesano del Siglo de Oro, estrechamente vinculado al entorno del Conde-Duque de Olivares. Al igual que Alonso de Ledesma, su obra refleja la sofisticación del Barroco, aunque Mendoza se especializó en un estilo elegante y festivo adaptado a la vida palaciega.

Es conocido por su dominio de la lírica ligera y el entremés, destacando obras como El marido hace mujer. Su escritura, influenciada por el conceptismo, utiliza la agudeza no para la teología mística, sino para la sátira social y el entretenimiento culto. Como secretario del rey Felipe IV, su producción literaria se convirtió en un pilar de las festividades del Buen Retiro, consolidando un teatro de ingenio y refinamiento.

La Guerra

Sangrienta perdición, yugo trano,

Guerra cruel, origen y osadía

De la injusta primera tiranía,

Que puso cetro en poderosa mano.

 

Bárbara ley, tan murmurada en vano,

Ayudar del morir a la porfía,

Como si no costara solo el día

Como si no costara el ser humano.

 

Mas, aunque más, ¡oh guerra!, estás culpada,

Es mayor la de fáciles antojos,

En bello campo de belleza armada.

 

No quiero amor; más quiero dar enojos

A la dura violencia de una espada

Que a la blanda soberbia de unos ojos.

 

¡Hola! Saca esa ropa, Escobarrillo

¡Hola!

Saca esa ropa, Escobarrillo.

¡espinosa, qué noche y qué calor!

Parece que se ha soltado el mismo Purgatorio.

¡Cual es el Getafe!

 

¡Es una perla!

De aquí fue natural la primera chinche,

patria de pulgas y solar de moscas,

de sólo verte estoy, a fe de hidalgo,

asado en tejas y en adobes frito.

¡Oh maldito lugar!

No, ¡muy maldito!

 

A lo mesmo, otro

Este grande, este hermoso, este escondido

afecto de mi Amor, que retirado

yaze en el hondo mar de mi cuidado

y en la ardiente región de mi sentido,

¿quándo en voz se verá, quándo en gemido

de lazos de silencio desatado,

sin ver siempre en memorias obstinado,

los ásperos desiertos del olvido?

 

Recato no es morir, ninguno acierto

en mi estrago la causa, el fugitivo

mas buscado rigor, más bella herida.

Quitaré la costumbre de la muerte.

Polvo de Amor seré, quedando vivo,

hecho sepulcro de mi propria vida

 

No Ay Amor

No ay amor donde ai silencio

que no es bastante prisión

la de un sufrimiento humano

para las fuerzas de un Dios.

No ay en un loco alvedrio

ni cordura en la passión,

sufriera Amor el silencio

que no le rompiera yo.

Por no ofenderos callara,

mirad quán lexos estoy

de pretender obligaros

con deziros mi dolor.

No ay mérito en lo forzoso

ni en la ofensa obligación,

que quien sigue a amor que huye

ofende siguiendo a Amor.

Ni a ofenderos ni obligaros

se atreve mi presumción,

que no soy grosero amante

ni empressa possible soys.

No yndigno juzgo de amaros

hiña, el mérito mayor,

mal puedo aspirar al premio

si apenas puedo al perdón.

Mas si al que os ve, necesita

de amaros el Ciego Dios,

culpa es de vuestra hermosura,

que de mi osadía no.

Bien que la fuerza previno,

pero no inventó el error,

que lo que por fuerga Yerro,

errara por elección.

No pues culpéis, Celia hermosa,

afectos que vuestros son,

yo adoro vuestro desdén,

no os ofenda a vos mi amor.

 

Villancico para la fiesta de Reyes.

O corteses, o tiranos,

los ayres piden o roban

a todas las flores ambar,

y ha todas las ramas ojas.

Aliños les notifica

enero tan por la posta,

que por vestirse las galas

se olvidaron de las tocas.

Al ayre dan sus alientos

y abren de nácar las bocas

boztezos de mal dormidas

por lo bien madrugadoras.

 

Estrivillo

Ayres, Y olas

que en ramas y en o jas

bullís, y silváis,

que vays a la Gloria

que está en el portal,

que el campo a la Rosa

ceñís, y rondáis

que puros aromas

cogéis, Y lleváis

si ligeros no picáis

tened, parad, Y corred,

que a los Reyes que han a .Befen

no Ies hará novedad.

 

Ya fixas, Ya fugitivas,

al Yncendio de una antorcha

desde la quietud se exalan

al viento, que la trastorna.

Ofrece la flor fragancia

en su delicada Concha,

y en el pomo rinde el árbol

lo que suda gota a gota.

Al Culto de Dios Ynfante,

ya las unas, ya las otras,

con emulación dedican

competencias olorosas.

Ayres y olas, etc.

 

Fragmento de un Romance

Tempestad de mis sentidos

que, en este hermoso Naufragio,

amarrado a mi respeto,

casi zozobra el recato.

Perdición hermosa mía,

que en sólo un mirar avaro

de tus bellos ojos, queda

estremezido lo humano.

 

Si canso con lo que muero,

si muero con lo que callo,

si callo con lo que digo,

no puedo más que amar tanto.

 

Vna Dama que tenia Vn Novio, a quien los médicos

Y Cirujanos le harían examinado.

De tu beldad son primores

y milagros colorados

que los más floxos cuidados

se ayan alzado a mayores,

con más crédito se ve,

Ya de tantos desalientos

pues Ya contigo se le

lebantan los pensamientos:

de tantas tibias acciones

a tu hermosura gentil

quiere apelar con las mil

y quinientas perfecciones.

Sabrá que es Justicia pura,

si también le sabe mal

condenalle al Tribunal

de la mayor hermosura.

 

Pero Jamás se alborota

el desmayado Señor

aunque Nunca en su favor

se de sentencia en la Rota.

Como la muger, pudiera

ya fialle cada vno

su Justicia, pues ninguno

la guardará tan entera.

 

Y aunque Ya en quererte a echo

información de buen gusto,

es el pleito tan Ynjusto

que a , nada tiene derecho.

Para el examen lozano

de si es Culpa o fuerga el ocio,

yo confiesso, que el negocio

le pusiera en buena mano.

 

Y la tuya havia escogido

aun más que por más hermosa

por ser cosa tan gloriosa

el levantar a un caido.

 

Y es lo menos ponderado

de tu mano; Y lo mas cierto

el resucitar a un muerto

quanto más a un derribado.

 

Todo Médico podría

sobrar, Y el agua caliente

solo en que el pulso le tiente

Dotor de nieve tan fría.

 

Que fuera gran floxedád

que a tan sabroso Y cruel

dulce apretante cordel

se encubriera esta Verdad.

 

Levántale, que no ha dado

noticias al matrimonio,

mas en él un testimonio

no puede ser levantado,

nada, es tanta, dize pues,

Su muger que en lo donzella

que si testimonio es,

no se lo lebanta ella.

 

Sin trábaxo es dúplex santa,

pero si en día de fiesta,

viendo que mártir se acuesta

y que virgen se lebanta.

 

Y no se vió dar tal salto

jamás, que en el buen varón

siendo su flauta barón

quiere Cantar el Contra alto.

 

Tienen por cosa notoria

que si vencedor ha sido

alguna vez, ha tenido

muy sin sangre la vitoria.

 

Quando tenga la privanza

que otro buen Conde esse tuyo,

no dirá — el Rey a lo suyo,

ves aquí una buena lanza.

 

No se si es buen Justador

pero se que tiene fama

que en la mesa y en la cama

es muy ruin mantenedor.

 

Mas cánsame novedad

que por divina te quiera,

y que el milagro que espera

le busque en la humanidad.

 

Si por tu calle que adrede

pasa esse blando Narcisso,

Mira, Zaide, que te avisso

que por nada passar puede.

 

Como el perro por la puerta

sin otra humana ra^ón

entra el menguado Garzón

sólo porque la halla abierta.

 

Y otra puerta celebrada

también del es tan donzella

que nunca a entrado por ella

por el nombre de cerrada,

Morenica, si le vales,

hallarás que es este amigo.

 

Qué bien que pelea,

guerra, Españoles, guerra,

guerra, Españoles,

pues da para vencella

a quien en todo postigo

le matan en sus umbrales.

 

Con un doblón por mitad

se abre una puerta novel

y el triste, con serlo él,

no tiene essa habilidad.

Buen ginete de empezallo

nos dizen que suele ser

y publica una muger

que es mal hombre de a cavallo.

 

Pero no quiere creello,

qué obstinación, Y qué olvido,

haviendo el pobre caydo

tan varias vezes en ello.

 

Pero ño ay duda ninguna

que es valor o desvarío

quererte, pues muestra brío

desde tan baxa fortuna.

 

Mas si el mancebo te agrada

sufre el acicate Ya,

que a fee que el te dexará

corrida, mas no picada.

 

No quieras del más amigo

plazer que no satisface,

que, por Dios, que es lo que haze

aun menos de lo que digo.

 

Coplas

El nuevo grande Filipo

que entre las furias francesas

dentro en San Quintín derriba

no menos vidas que almenas.

Es un Rey muchos soldados

pues con sola su presencia

vale una honrra mil vidas

y tantas qualquíera deltas.

También la paz es batalla

que el Principe que Govierna

Su Ymperio en Justicia, vence

el monstruo de más cabezas.

Resístense los Francesses

con Yra, valor y fuerza,

y a los bravos Españoles

es vitoria Y no defensa.

A vista de un Rey briosso

que con sus obras enseña

el valiente es temerario

y es animoso el que tiembla.

 

La espada que embayna Carlos

no parece Ya que Yntentan

asaltar los fuertes muros

sino asaltar las estrellas.

O, generosos Principios (sic),

que en fin los que no se emplean

ni en governar, ni en vencer,

son Reyes, pero no Reynan.

Aquel bizarro Español

que ardiente rayo se engendra

de las cenizas de Carlos

para ser Fénix de un César.

 

Estrivillo. – Letra.

Alegres se desafían

los Arboles Y las aves

a batallas de harmonía

en las campanas del ayre,

Y a Filis que sale

regozijos Y fiestas hazen

con danzas Y bailes,

ellos la embidia y ellos (sic) los aires.

 

Nuevas Coplas

Dulces Vitorias presumen,

en blando sonoro alarde,

los festivos ruiseñores

de los zéfiros suaves.

Para defensa del sol

ya guarnecen los cristales

de floridos esqüadrones

la bella erizada margen.

 

Si todo le ofrece

Y rinde obediencias naturales,

las almas le reconozen

deudas gloriosas de amantes.

En su hermosa guerra ponen

los frescos alegres sauces,

con tiernas luzientes ojas,

floridas y verdes pazes.

Y a Filis, etc.

En el campo de la noche

huyen las nubes cobardes

más de Filis que amanece,

que de la Aurora que naze.

Para dar a todo vida

naze el sol, Y para dalle

esperanza, Y sólo Filis

no amaneze para nadie.

De flores armado el campo,

de los árboles galanes

arquea el verde Thesoro,

rico assalto de los valles.

Sus ojos a las tinieblas

no agradecen que se aparten

nacidos contra los hombres

para Vitorias más grandes.

Poemas de Antonio Hurtado de Mendoza

Endechas de don Antonio de Mendoca, pintando una niña

Mancebitos tiernos

de copete y greña,

preñados de pechos,

paridos de piernas,

oid a mi musa

que alaga su vena,

que algome el gusto

que el amor hoy tienta.

Sin afeites pinta

una muchachuela

que es nuebo cielo

que bajó a esta tierra.

lebanta tus ojos,

gtraciossa antoñuela,

Sacaré vn dibujo

de tu imájen vélla.

 

Con donaire viuo,

remata derecha

en un pie pigmeo,

gentilhombre pierna.

breue sapatillo

no en balde rebienta,

que la dan en bríos

Lo que en pie la niegan.

Braua del donaire

que airosa y ligera,

ia las olas rompe,

ia se messe en ellas.

colunas de nieue

el fuego sustenta,

que de las almas mogas

aro ja sentellas.

 

Si los velos corre,

derrama a dozenas

al cristal lisonjas,

a la plata afrentas.

Síguense mudillos

por sendas ileras

colchones de rossas,

muslos de manteca.

dos mares en leche,

cuias plaias terssas

la ñaue del gusto

segura navega.

 

Bos, cenas de ardores

de frescuras tiernas,

templos del cuidado,

del deleite esferas.

Subir más arriba

ninguno pretenda,

no ay passo, señores,

todos den la buelta.

por más alto norte

tomemos la senda,

juntando en el juego

punta con cauega.

es papel su frente

por la qual negrean

con balientes raios

desmandadas gebras. (hebras)

tufos de azabache

le dan gigas negras

que a su hermosso rostro

previenen defenssas.

en ella sus armas

cupidillo cuelga,

en las cejas arcos,

i en los ojos flechas,

rufianescos ojos

a cuia braueza

siruen Tributarios

dos niñas morenas.

guardas de pestañas

lleuan por lo rico (sic)

todo el mundo plaga,

quien resiste muera.

 

La nariz de un filo

que, en la competencia

de las dos mexillas,

dulce plaza sienta.

Bien formada adquiere

opinión de onesta,

pues ni se arremanga,

ni a tanden se llega.

nubes sus mexillas,

cándidas y terssas,

por quien sus dos soles

arreboles siembran,

pequeñuela boca,

si es pequeña aquella

en quien caue vfana

toda la velleza.

muros de rubiés

exércitos cercan

de diamantes niños

entre mogas perlas.

Juguetona danga

la rissa a la puerta,

brújula de salas,

cédula de fiestas.

 

Con ceñuelo airosso

tal vez amartela

fieros actratiuos

de reñir pendencias.

de sal, aunque dulce,

sazonada lengua,

que en Socoras (sic) mismo

alcansa sus letras.

blanca espuma el cuello,

laciua materia,

cuias suauidades

mili venas engendran.

manos ay delgadas,

iguales y llenas,

a la vísta nieue,

al tocarlas seda.

 

Si en galas de pelo,

llegan a ser bueltas,

por cristales corren

sus soles, y queman.

sin adorno hermosas,

sin arte perfectas,

siempre retossonas,

libres y trauiessas.

Lo demás da alegría,

uinos de canela,

para las mañanas

sabrossa recepta.

es diuino el temple

de la rapazuela,

de inbierno abrigada,

de verano fresca,

ya sesga la niña,

y mueue rizueña

esferas de bríos

y raios de viueza.

 

Los sentidos brincan

quando la contemplan,

y haze cabriolas

el gusto de vella.

no es de aquellos tildes

que, a fuer de colmenas,

la mitad del corcho

al castrar se muestran.

tan señor el talle

por naturaleza,

que haze pago al arte

con sólo tres suelas.

es su gusto solo

norte que la lleua,

grillos de oro ronpe,

tezoros desdeña.

algo delicada,

pero si la encuentran,

víctimas le ofrecen

en sus aras vellas.

Allá ba, señores,

el dibujo vean,

que la personilla

por acá se queda.

Antoñuela de oro,

mientras te festejan,

jóvenes picados,

hagamos hazienda.

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