Poemas de Condesa de Dia (Trobairitz Occitana)
La Condesa de Dia, también conocida como Beatriz de Dia, fue la trobairitz más célebre de la lírica occitana del siglo XII, destacada por su audacia y voz femenina en el amor cortés.
Nacida hacia 1140 en Provenza y probablemente hija del conde Isoard II de Dia, se casó con Guillermo de Poitiers, aunque la tradición afirma que amó al trovador Raimbaut de Orange.
Su obra, escrita en lengua d’oc, incluye cuatro poemas conservados: Ab joi et ab joven m’apais, Estat ai en greu cossirier, Fin ioi me don’ alegranssa y A chantar m’er de so qu’ieu non volria, este último con música intacta, único testimonio femenino completo del género.
Sus versos expresan deseo, pasión y rebeldía, rompiendo con el ideal pasivo de la mujer medieval
Ahora deberé cantar de lo que no querría
Ahora deberé cantar de lo que no querría,
Tanto me lamento del que no soy amiga,
Pues le amo más que a cualquier cosa en el mundo
Pero no valen ante él ni la piedad ni la cortesía
Ni mi belleza ni mi valor ni mi juicio,
Porque soy engañada y traicionada
Como sucedería si fuera poco agraciada.
Me conforto pensando que jamás y de ningún modo
Cometería equívoco hacia vos, amigo,
Sino que os amo más de lo que Segui amó a Valensa,
Y me agrada venceros en amor,
Amigo mío, porque sois el mejor;
Sois orgulloso conmigo en las palabras y en los modos,
Mientras que os mostráis amables con todos.
Me sorprende como hacia mí vuestro corazón se muestra duro,
Amigo, por lo que tengo razón para dolerme;
No es justo en absoluto que otro amor os aparte de mí,
Sea lo que sea lo que os diga o conceda;
¡Y recordad cuál fue el inicio de nuestro amor!
El Señor Dios no quiera
Que sea mía la culpa de la separación.
La noble virtud que habita en vuestro corazón
Y el alto valor que poseéis me intimidan,
Pues no conozco dama cercana o lejana,
Que, dispuesta a amar, no sea atraída por vos.
Pero vos, amigo, tenéis tanto juicio
Que bien debéis conocer la más perfecta;
Y acordaos de vuestro pacto.
Deben ayudarme mérito y nobleza
Y la belleza y aún más la sinceridad de ánimo,
Por ello os mando allá donde moráis
Esta canción, que sea mi mensajera;
Y quiero saber, mi gentil y bello amigo,
Por qué sois tan altanero y cruel conmigo:
No sé si por orgullo o mal talante.
Más aún quiero que os diga el mensajero:
Por demasiado orgullo mucha gente ha sufrido gran daño.
De alegría y juventud me sacio
De alegría y juventud me sacio
Y alegría y juventud me sacian
Porque mi amigo es el más alegre,
Por lo que yo soy graciosa y alegre;
Y ya con él soy sincera,
Bien pretendo que conmigo sea sincero,
Que nunca de amarlo me abstengo,
Ni corazón para hacerlo.
Mucho me place, desde que sé que es el
Más valiente
Aquel que más deseo que me posea,
Y ruego a Dios que le dé felicidad
A aquel que primero lo trajo hacia mí;
Y no crea a ninguno de los que
Le censuran
Salvo a quien le advierte
Que se recibe a medida
De lo que se ha hecho.
Una dama que mire el buen valor,
Bien debe poner su intención
En un caballero valiente y cortés
Desde que conoce su valor;
Y que ose amarle abiertamente:
Porque de una dama que ama sin
Esconderse los valerosos y los valientes
No dirán más que bien.
Yo he escogido un hombre valioso y cortés
Cuyo valor mejora y aumenta,
Generoso, recto y prudente, que tiene juicio y sensatez.
Le ruego que me crea,
Y que nadie pueda hacerle creer
Que yo he cometido jamás falta hacia él;
Y no encuentro en él ningún defecto.
Amigo, vuestro valor
Los valientes y los valerosos conocen,
Por eso yo os suplico darme,
Si os agrada, vuestra protección.
He estado muy angustiada
He estado muy angustiada
Por un caballero que he tenido
Y quiero que por siempre sea sabido
Cómo le he amado sin medida;
Ahora comprendo que yo me he engañado,
Porque no le he dado mi amor,
Por eso he vivido en el error
Tanto en el lecho como vestida.
Cómo querría una tarde tener
A mi caballero, desnudo, entre los brazos,
Y que él se considerase feliz
Con que sólo le hiciese de almohada;
Lo que me deja más encantada
Que Floris de Blancaflor:
Yo le dono mi corazón y mi amor,
Mi razón, mis ojos y mi vida.
Bello amigo, amable y bueno
¿Cuándo os tendré en mi poder?
¡Podría yacer a vuestro lado un atardecer
Y podría daros un beso apasionado!
Sabed que tendría gran deseo
De teneros en lugar del marido,
Con la condición de que me concedierais
Hacer todo lo que yo quisiera.
La alegría cortés me da felicidad
La alegría cortés me da felicidad,
Por ella canto más gozosamente
Y no me produce pesar
Ni me cusa ninguna preocupación
Saber que quieren mi mal
Los falsos y los envidiosos,
Y sus palabras malévolas no me atemorizan:
Al contrario, soy dos veces más dichosa.
No tienen de mí atención alguna
Los envidiosos maledicientes,
Porque ninguno que esté de acuerdo con ellos
Puede ser honrado;
Ellos se parecen
A la nube que se expande,
Por la que el sol pierde sus rayos;
Yo no amo a la gente villana.
Y vosotros, celosos maledicientes, no creáis que yo estoy dudosa,
O que la alegría y la juventud me desagradan,
Por el hecho de que el alma os debilite.
Siempre estoy cerrada y segura
Siempre estoy cerrada y segura
en amar y en placer,
pues al loco coraje debí
meterme en tan largo hábito
que nadie pudo tener
días más grandes ni vigilias más largas.
Y hacia mí no ve el día,
pues nadie ha podido la espera.
Mucho se ha hecho parecer a eso
que del fuego me aparta más.
Pero a aquel mediano debo honrar,
que es viejo y aún se alegra.
He estado muy angustiada
He estado muy angustiada
por un caballero que he tenido
y quiero que por siempre sea sabido
cómo le he amado sin medida;
Ahora comprendo que yo me he engañado,
porque no le he dado mi amor,
por eso he vivido en el error
tanto en el lecho como vestida.
Cómo querría una tarde tener
a mi caballero, desnudo, entre los brazos
y que él se considerase feliz
con que sólo le hiciese de almohada,
lo que me deja más encantada
que Floris de Blancaflor:
Yo le dono mi corazón y mi amor,
mi razón, mis ojos y mi vida.
Bello amigo, amable y bueno,
¿cuándo os tendré en mi poder?
¡Podría yacer a vuestro lado un atardecer
y podría daros un beso apasionado!
Sabed que tendría gran deseo
de teneros en el lugar del marido,
con la condición de que me concedierais
hacer todo lo que yo quisiera.
He de cantar sobre lo que no querría
He de cantar sobre lo que no querría,
tan grande es mi pena por aquel de quien soy amiga,
pues lo amo más que a nada que exista:
pero ante él no valen mi mérito ni cortesía,
ni mi belleza, ni mi valor, ni mi juicio,
y así me veo engañada y traicionada,
como si fuera indigna, lo cual no soy.
Me consuela que nunca fallé,
amigo, en nada hacia vos,
más os amé que Seguis amó a Valensa,
y me place mucho que en amar os venza,
mi buen amigo, pues sois el más valiente;
me hacéis sentir orgullo en palabra y presencia,
y sois generoso con toda otra gente.
Me maravilla cómo vuestro corazón se enorgullece
amigo, hacia mí, por lo cual tengo razón de dolerme;
no es justo que otro amor os aparte de mí
por nada que yo os diga o reciba;
y recordad cuál fue el comienzo
de nuestro amor. ¡Que Dios no quiera
que la culpa de la ruptura sea mía!
Gran nobleza anima vuestro corazón
y la rica valía que tenéis me alcanza,
pues no sé ninguna, lejana ni vecina,
que si quiere amar, no se incline hacia vos;
mas vos, amigo, sois tan conocedor
que bien debéis reconocer a la más fina,
y recordar nuestros acuerdos.
Debe valerme mi mérito y mi linaje,
mi belleza y más aún mi fe sincera,
por lo cual os envío, allá donde estáis,
esta canción que me sirve de mensaje:
quiero saber, mi bello y noble amigo,
por qué sois tan duro y tan salvaje conmigo,
no sé si es por orgullo o mala intención.
Mas tanto más quiero que le diga el mensaje:
que por demasiado orgullo han sufrido muchas gentes.

Mi Señor
Bien quisiera a mi caballero
tener una tarde en mis brazos desnudo,
y que él se tuviera por gozoso
sólo con que yo le hiciese de almohada.
Bello amigo, amable y bueno,
¿Cuándo os tendré en mi poder?
¡Ojalá pudiera yacer con vos una tarde
y daros un beso amoroso!
Sabed que gran deseo tendría
de teneros en el lugar del marido
con tal de que me hubierais jurado
hacer todo lo que yo quisiera.
Esto me da tanta alegría
La alegría perfecta me da regocijo,
por lo cual canto más alegremente,
y no lo tengo por preocupación
ni por ningún pensamiento,
pues sé que son en mi daño
los falsos aduladores y truhanes,
y sus malas palabras no me espantan:
antes bien, por ellas soy dos veces más alegre.
En mi nombre no tienen confianza
los maldicientes aduladores,
pues nadie puede tener honra
si con ellos se acuerda;
que éstos son semejantes
a la nube que se extiende
y el sol pierde su rayo,
por lo cual no amo a gente necia.
Y vosotros, celosos malhablados,
no penséis que me dañáis,
que la alegría y la juventud no me placen,
para que vuestro dolor se acreciente.
He estado en gran pesar
He estado en gran pesar
por un caballero que tuve,
y quiero que siempre sea sabido
cuánto lo amé en demasía;
ahora veo que he sido traicionada,
pues no le entregué mi amor,
y así he estado en gran error
en el lecho y cuando vestida.
Bien quisiera a mi caballero
tener una noche en mis brazos desnudo,
que él lo tendría por gran honor
sólo con que yo le aconsejara;
pues más me he sentido atraída
que Floris por Blanca Flor,
con mi razón, mis ojos y mi vida.
Hermoso amigo, noble y bueno,
¿cuándo os tendré en mi poder,
y yacer con vos una noche,
y daros un beso amoroso?
Sabed que gran deseo tendría
de teneros en lugar de marido,
con tal que me hubierais prometido
hacer todo cuanto yo quisiera.
Con alegría y juventud me consuelo
Con alegría y juventud me consuelo,
y la alegría y la juventud me sostienen,
pues mi amigo es el más alegre,
por lo cual estoy adornada y gozosa;
y ya que le soy verdadera,
bien me parece que él me sea veraz,
pues nunca me apartaría de amarlo
ni tengo corazón que se aparte.
Mucho me place, pues sé que vale más
aquel que digo que me posee,
y aquel que primero me atrajo
Dios quiera que gran gozo lo atraiga;
no lo crea sino aquel que repite
que muchas veces se recogen los rubíes
con los que él mismo se engalana.
La dama que en buen mérito se entiende
debe bien poner su intención
en un buen caballero valiente,
pues conoce su valía,
y lo osa amar en presencia;
que dama, cuando ama de verdad,
jamás dirá de lo noble ni lo valiente
otra cosa que su hermosura.
Pues yo he escogido a un noble y gentil,
por quien mi mérito es mejor y más noble,
generoso, recto y sabio,
donde hay sentido y conocimiento;
mérito le da que yo tenga confianza,
y nadie puede hacer crecer
que yo falte hacia él,
pues no hallo en él falta alguna.
Amigo, vuestra valía
la saben los nobles y los valientes,
por lo cual os pido con firmeza
que mantengáis vuestra constancia.
Me alimento de la alegría
Me alimento de la alegría y la
juventud y la alegría y la juventud me satisfacen;
como mi amigo es el más alegre
, me anima y me encanta,
y como soyfiel a él,
está bien que sea fiel Para mí;
Nunca me desvío de amarle
ni tengo el corazón para desviarme.
Me alegra saber que hay tanto valor
en él, el que más desearía que me tuviera;
a quien me lo trajo primero,
rezo para que Dios me traiga gran alegría.
Que no crea a quien le diga
palabras falsas y crea lo que yo digo,
porque muchas personas atan escobas
y con ellas son arrastradas.
La dama que tiene fe en la
virtud seguramente debe depositar su fe
en un caballero de corazón y valor;
como sabe lo valioso que es,
que se atreva a revelar que le ama;
y sobre la dama, como ama abiertamente,
la gente virtuosa y agradable
no dirá más que cosas agradables.
Porque he elegido a alguien valiente y noble
en quien el valor se ennoblece:
abierto, ágil, sabio,
lleno de conocimiento y buen juicio.
Rezo para que no crea y
para que nadie pueda hacerle creer
que le estoy fallando, siempre que
no le encuentre ningún defecto.
Amigo, tu valor
es conocido por los valientes y los dignos,
así que te lo pido ahora mismo:
por favor, presta tu presencia protectora.
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