Poemas de Li Qingzhao
Poemas de Li Qingzhao (1084–1155) es la voz femenina más excelsa de la literatura china. Viviendo la transición entre las dinastías Song del Norte y del Sur, su vida y obra quedaron marcadas por el contraste entre la plenitud y el exilio.
Especialista en el género ci (poesía lírica), su estilo evolucionó drásticamente: sus primeros versos celebraban la alegría doméstica y el amor romántico junto a su esposo, Zhao Mingcheng. Sin embargo, tras la invasión de los Jurchen y la muerte de Zhao, su pluma se tornó melancólica, capturando con crudeza la soledad, el desarraigo y el dolor de la pérdida.
Su legado destaca por una sensibilidad psicológica sin precedentes y una maestría técnica que la elevó por encima de sus contemporáneos masculinos, consolidándola como el estándar eterno de la elegancia literaria china.
POEMAS DE JUVENTUD Y PRIMAVERA
Orgullo de los pescadores
dentro de la nieve
la primavera anuncia su venida:
una flor de ciruelo asoma
entre heladas ramitas de mármol
y su rostro perfumado
a medio abrir, purísimo,
como si después del baño una mujer muy bella
entrara en el jardín con su vestido nuevo
la Gran Naturaleza
quizás ha puesto en ella todo su deseo
para que la luz brillante de la luna luzca más aún
veamos tú y yo
cómo se deslizan hasta el fondo de la copa
los posos verdes del vino delicioso y no digamos no a la ebriedad
porque esta flor
es única y sin igual entre las flores
FLOR DE LA MAGNOLIA, ACORTADO
A aquel
que vendía ramos de flores
en un balancín
le compré una flor
a punto de estallar de primavera
mojada toda ella de lágrimas iguales:
gotas de rocío que reflejan las nubes rosáceas del alba
temo que mi esposo piense
que mi rostro no es tan bello como ella
pero me la pongo oblicua y hermosa en el pelo
y que así, de un vistazo,
nos compare
RECOLECCIÓN DE MORAS
En el crepúsculo
ráfagas de viento y lluvia
luz ardiente que se deshace y se apaga
ya he dejado de tocar la flauta de bambú
y frente al espejo engastado con flores ligeramente me maquillo
bajo el vestido de seda púrpura mi fina piel de nieve
exhala un delicioso perfume
entonces, sonriendo
susurro a mi amado:
«esta noche tras el dosel de muselina
sentiremos el frescor de nuestro lecho»
ESCARCHA A LA SOMBRA DE LAS FLORES
Ligeras brumas densas nubes
hacen más triste aún este largo día
el perfume Borneol
se desvanece en su animal dorado
hoy es nueve de septiembre;
otra vez la Fiesta del Doble Yang
la almohada de jade
y el biombo de seda
a media noche despiden su frescor
cerca de la Barrera del Este
cuando ella alza su copa ante el ocaso
sus mangas desprenden un mágico perfume
no digas que el alma
no sabría languidecer de amor
tras las cortinas
que el viento del oeste ondea
ella aparece tan grácil
como un crisantemo
CIELO DE LAS PERDICES
Los rayos fríos del sol tristes
trepan la celosía de mi ventana
supongo que las esterculias estarán cargando a cuestas
con el rocío de toda la noche
con la resaca del vino
apetece aún más ese té amargo
abro los ojos
y el perfume Borneol viene a complacerme
el otoño se termina
¡pero los días me parecen tan largos!
aunque la nostalgia de Zhongxuan era más triste aún
mejor dejarse llevar por la ebriedad del buen vino
y no defraudar así a la Flor de Oro que crece en la Barrera del Este
CIELO DE LAS PERDICES’ (FLOR DEL CANELO)
De un amarillo mate claro casi pálido
su talle respira dulzura
lejos de las caricias de las manos sólo su aroma permanece
¿qué necesidad de rojos claros esmeraldas
o profundos rubíes
si ella misma
es la más bella entre las flores?
seguro que la envidian los ciruelos que los crisantemos se avergüenzan
y es que el año próximo en la balaustrada
será la Reina del Otoño
¡cómo es posible que los poetas clásicos
hayan sido tan poco sensibles para olvidar sus encantos!
LAVAR LA ARENA DEL ARROYO
En la Fiesta de los Manjares Fríos
se extiende una débil luz de primavera
del pebetero de jade
se eleva la última humareda del aloe
salgo del sueño
y busco bajo la almohada mi horquilla de oro
aún no han llegado los petreles pero jugamos ya
a buscar las plantas más bellas y extrañas
todos los ciruelos de la orilla se marchitan y de los sauces brotan los amentos
el columpio se humedece
con la lluvia fina del crepúsculo.
LABIOS ROJOS PINTADOS
Lánguida, salta del columpio
y contempla sus manos delicadas.
Flor que envuelve el rocío, el sudor humedece
-una apenas neblina-su ligera camisa.
Un visitante llega y ella, azorada, corre
-las medias arrugadas, tres horquillas perdidas-,
vuelve y al entornar la puerta, curiosa,
mientras huele un membrillo verde, atisba.
ANOCHE, POR EL VINO
Anoche, por el vino, me despeiné ya tarde.
En el ramo, ya secos, pétalos de ciruelo.
Sueño de primavera, roto
por el sabor del vino: despierto a mi presente.
La luna, arriba, quieta.
Cierran las alas las cortinas…Y sin embargo
yo todavía rozo estos pétalos caídos,
todavía me envuelve este perfume
que no acaba de irse
y toco este momento todavía.
LAS FLORES DE LOTO ROJAS SE MARCHITAN SEGÚN LA MELODÍA YIJIANME
Las flores de lotos rojas de marchitan
se deja sentir el otoño en la esterilla.
Desabrochada mi fina capa de seda
subo sola a la barca perfumada.
¿Quién, desde las nubes, me envía
estos mensajes de amor?
Las ocas salvajes, de regreso,
trazan ideogramas en el cielo.
El pabellón occidental
se inunda de la luz lunar.
Las flores caen sin remedio,
y el agua corre, como siempre, sin cesar.
Una misma pasión amorosa,
pero dos lugares de tristeza y añoranza.
Son sentimientos que no puedo refrenar.
Las lágrimas caen de mis ojos
Y llegan a mi alma para desbordarla.
UN CUARTETO
En este mundo hemos de sobresalir entre los humanos,
y en el más allá ser héroes entre los manes.
Mirad cómo veneran la memoria del rey Xiang Yu:
Derrotado, se negó a huir y luchó hasta el último momento.
EN MEMORIA DE MI DIFUNTO ESPOSO
Quince años ha, bajo la luna,
me dedicaste tu poema, improvisado entre flores.
Ahora, de nuevo estoy aquí.
Las flores parecen las de antes,
y la luna es siempre la misma.
Mas ¡qué distinto es lo que siento!
SEGÚN LA MELODÍA SHENGSHENGMAN
Buscando y buscando,
sin saber lo que quiero.
Sola, muy sola.
Triste, tristísima.
Es una estación a veces templada,
y otras veces fría.
¡Qué difícil aguantarla!
Unas cuantas copas de vino suave
ya no bastarán para resistir
el furioso viento crepuscular.
Han pasado las ocas,
mensajeras de amor,
hiriéndome el corazón:
Creo haberlas reconocido.
Pétalos de crisantemos,
mustios, cubren todo el patio.
Y, ¿quién quiere recogerlos?
Sola, junto a la ventana,
me es interminable el día.
En el ocaso empieza
una llovizna fina.
Gotas y gotas golpean
las hojas de los árboles.
¿Podrá la palabra «tristeza»
expresar este estado de ánimo?
PRIMAVERA EN WULING
El viento se ha calmado.
En polvo la fragancia
de los últimos pétalos caídos.
Ha llegado la noche.
Me cansa hasta peinarme.
Las cosas siguen como antes,
pero él ya no está.
Todo se ha acabado.
Quisiera decir algo,
mas las lágrimas se me precipitan.
Dicen que es primavera todavía
en el arroyo Shuan Xi.
Pienso pasear por allí
en una barca ligera.
Pero ¿no se hundiría
con tantas tristezas mías?
NEBLINA FINA SEGÚN LA MELODIA EBRIEDADA LA SOMBRA DE LAS FLORES
Neblina fina. Nubes espesas.
Melancolía infinita.
Han terminado los inciensos
en los trípodes esculpidos
de animalitos dorados.
Ha llegado la Fiesta
del Nueve de Septiembre.
De noche, el frío atraviesa
las cortinas y penetra en la estera
y la almohada de jade.
A la caída de la tarde,
bebo sola en el jardín.
La fragancia llena mi vestimenta.
Cuando sopla el duro viento
y alza la cortina de mi ventana,
verán que estoy más delgada
que un mustio pétalo de crisantemo.
SEGÚN LA MELODÍA COMO EN SUEÑOS
Anoche se desató una gran tormenta.
Esta mañana, embriagada todavía,
me apresuro a preguntar
a la moza que descorre la cortina.
Me contesta indiferente
que las begonias siguen allí,
y que nada ha cambiado.
— ¿Seguro? ¿Seguro?
Temo que se haya engrosado lo verde
y enflaquecido lo rojo.
FLORES DEL PERAL SEGÚN LA MELODÍA HUANXJSHA
Estrecha alcoba.
Amplia ventana.
Primavera lasciva.
Bajo mis dobles cortinas
todavía no levantadas,
sombras y sombras.
Junto a la balaustrada del pabellón,
callada, acaricio mi laúd,
adornado de jade.
Nubes lejanas despiden
al sol crepuscular,
que se marcha deprisa.
Vientecillo y lluvia fina.
Oh flores del peral,
¡qué frágiles os veo!
¿Los podréis aguantar?
FIESTA DE LOS MANJARES FRÍOS SEGÚN LA MELODÍA HUANXISHA
Fiesta de los manjares fríos.
Brisas embriagadoras
de la espléndida primavera.
Humo agonizante del aloe se alza
del pebetero de jade.
Roto el sueño sobre la almohada
entre horquillas de oro dispersas.
Los petreles aún no han vuelto.
Jugamos, como en todas estas fiestas,
a buscar las flores más bellas.
Marchitos todos los ciruelos de la orilla.
Los sauces llenan de amentos el aire.
Se humedece el columpio
con la llovizna del crepúsculo.
EL PLÁTANO SEGÚN LA MELODÍA RECOGIENDO MORAS
¿Quién habrá plantado este plátano
delante de mi ventana?
Su sombra cubre todo el patio.
Sus hojas, a veces cerradas,
y otras veces abiertas,
evocan las emociones de un alma.
A medianoche empieza una llovizna.
Me sorprende triste,
bajo las almohadas.
Cae gota a gota, sin pausa.
No puedo conciliar el sueño.
Molesta y angustiada,
me levanto a escucharla.
S E G Ú N L A M E L O D Í A Y UJIA AO
El cielo se une con las altas olas,
envueltas en brumas y nieblas.
El Río de Estrellas se va esfumando,
mientras bailan centenares de velas.
En mi sueño vuelvo a la Morada de los Dioses.
Me preguntan unas cariñosas voces:
—¿Á qué mansión se va a dirigir?
Les contesto que mi camino es muy largo,
que el crepúsculo está a punto de llegar,
y que para nada sirvo aquí en la Tierra,
aunque compusiera los más bellos versos.
Ahora los rochos están tomando el vuelo.
Oh viento, ¡no ceses de soplar!
¡Llévame con mi velero
a las Montañas de la Inmortalidad!
SEGÚN LA MELODÍA ZHEGUTIAN
El sol, frígido, callado,
ha escalado a la ventana cerrada.
¡Cóm o deben odiar los árboles
a la escarcha que les cayó anoche!
He bebido más de lo que debía
y tomo un té bien amargo.
Me he despertado, roto el sueño.
Pero me encanta la fragancia
que me llega hasta la cabeza.
Aunque se acabó el otoño,
los días son todavía muy largos:
Al no poder regresar a mi tierra,
el tiempo se me vuelve frío y triste.
¿Por qué no me conformo con mi copa,
refugiada en el deleitante néctar?
¿Por qué no disfruto de la belleza
de los crisantemos que hay en redor,
antes de que se marchiten?
LLUVIA TIBIA
Lluvia tibia. Viento suave.
Roto el cristal del hielo.
Las hojas de los sauces
parecen ojos llenos de ternura,
y las flores de ciruelos,
mejillas rosadas de muchachas.
Mi corazón en primavera.
Mi copa y mis emociones poéticas,
¿con quién las puedo compartir?
Las lágrimas se mezclan
con el colorete de mi cara.
Siento pesadas las horquillas.
Me pruebo una blusa nueva,
cosida con hilo dorado
y, melancólica, me hundo entre cojines,
sin saber que se me estropeen
los ornamentos del peinado.
Desconsolada, no puedo ni siquiera
tener un sueño tranquilo.
Noche avanzada, recorto una vez
y otra la mecha de la lámpara.
OLAS LAVAN LA ARENA
Elegante menuda de talle
y tan frágil
que no soporta la melancolía
de las primaveras
bajo las sombras esparcidas del ciruelo, en ropa ligera de noche,
ella aparece grácil, delicada
¿a quién podría compararse?
¿a una ingrávida voluta de humo?
cuando canta maravillosamente
abre sus labios rojos
—cada palabra suya es un lamento que conmueve
que te lleva
al Manantial de las Flores del Melocotón—
tras contemplar la nocturna terraza de cristal ella monta en la carroza de la luna
y la acompaña en su viaje de regreso
PARECIDO A LOS SUEÑOS
Anoche cayó una lluvia fina
sopló fuerte el viento
he tenido un sueño tan pesado
que aún no ha disipado mi ebriedad
pregunto a la doncella que levanta los estores
me contesta: «¿los geranios?
los geranios están igual que siempre»
igual que siempre.. ¿pero qué sabrá?
¿qué puede saber?
sus pétalos deben estar de un rojo imperceptible y sus hojas
de un verde esplendoroso
ROJO SOBRE LOS LABIOS
Tras columpiarse
se pone en pie
demasiado perezosa
para lavar sus delicadas manos
pequeña flor mojada de rocío
gotas de sudor traspasan su vestido
de repente
llega un invitado
¡y ella, descalza,
con su horquilla de oro resbalándose!
y se retira avergonzada
pero antes
se apoya contra la puerta entreabierta
y le mira ladeando la cabeza
mientras huele el perfume de una ciruela verde
POEMAS DE LA SEPARACIÓN
MARIPOSA ENAMORADA DE SU FLOR
Lágrimas, arrastrando los afeites de mi rostro,
humedecen y manchan mi vestido de seda
aquella «canción de adiós»
la repito miles y miles de veces
dicen que las largas cadenas montañosas tienen un final
pero yo sólo oigo la lluvia fina y delicada
golpeando interminable el pabellón solitario
desde que nos separamos la tristeza del adiós
me destroza poco a poco el corazón
he olvidado incluso si, al brindar por tu partida,
nuestras copas tenían poco o mucho vino
lo mejor es que entregue este poema
a las ocas salvajes que atraviesan el cielo
en realidad, Donglai
no está tan lejos como otros paraísos
PEQUEÑA MONTAÑA DOBLE
La primavera ha llegado al Palacio Changmen
y las hierbas reverdecen
los ciruelos de la orilla se han abierto
pero no todos por igual
como si de las nubes esmeralda hubieran caido aquí y allá
polvos blancos de jade
todavía permanece el sueño de la aurora
y la primavera asustada
estalla como una copa de cristal
pero ya las sombras de las flores se internan en Palacio
y una luna pálida desde lejos traspasa los estores
¡qué bello este crepúsculo!
y sin embargo, Príncipe del Este,
dos años perdidos…
pero tú vuelve otra vez
y así podremos gozar de esta hermosa primavera
LAMENTO DEL PRÍNCIPE
Sobre el lago
el viento empuja las olas
hasta el fin del horizonte ya ha terminado el otoño:
raras son las flores
y escasos sus perfumes
sobre las aguas amorosas
se refleja el color de las montañas
¡y es tanta la belleza
que no puede describirse!
los frutos del loto ya han madurado y sus hojas se marchitan
un nuevo rocío baña
los helechos y arbustos de la orilla
dormidas en la arena
las gaviotas y las garzas
ni siquiera giran la cabeza
parece que lamentan también tu temprana partida
LLEVANDO INCIENSO
En lo profundo de la hierba cantan los grillos
sorprendiéndose las hojas de las esterculias
caen ahora tanto en el cielo como en la tierra
una inmensa melancolía
nube sobre el peldaño luna sobre la tierra
y todas las puertas cerradas
incluso en esas barcas de ensueño que vienen y van
nunca podríamos reencontrarnos
el Puente de Estrellas urdido por las picazas
sólo se ve una vez al año
—pienso en el dolor inextinguible del adiós—
el Boyero y la Hilandera
¿no están lejos el uno del otro?
Entonces…
¿por qué el cielo se aclara?
¿por qué de súbito llueve?
¿por qué este golpe de viento?
LAVAR LA ARENA DEL ARROYO
Su rostro
como una flor de loto
se abre en una sonrisa
el pato de jade del pebetero, su aroma,
vuela hasta su mejilla también perfumada
mirada de olas que,
apenas se turban,
traslucen sus pensamientos
de perfil
con un gesto profundo lleno de gracia y de encanto
ella escribe sobre un papel el secreto de su corazón:
«cuando la luz de la luna desvie la sombra de todas las flores
amor mío, regresa»
INMORTAL FRENTE AL RÍO
Jardín profundo, profundo profundísimo
¡cuánta profundidad!
nubes en las ventanas bruma en los pabellones
la primavera se atarda
¿para quién la tristeza
de mi marchito perfume?
ayer noche
tuve un bello y nítido sueño:
las ramas que dan al sur tienen que haber florecido
pétalos dejada
finos tallos de sándalo
pesar que nunca acaba
ojalá la flauta deje de sonar
en el pabellón del sur
densos perfumes aparecen
y se agotan sin que nadie los perciba
viento oscuro lento el sol
«no vengas
hasta que los albaricoques no hayan florecido»
CONFIAR EL SECRETO DE MI CORAZÓN
Al llegar la noche
un poco embriagada
tardé en quitarme los aderezos de mi peinado
la flor del ciruelo se había marchitado
en mis desordenados cabellos
el sopor del vino
traspasaba mi sueño de primavera
ese sueño que se alejaba para no regresar
silencio de los hombres dormidos
lentitud de la luna que se pierde tras la cortina de color esmeralda
entre mis dedos
enrollaba pétalos marchitos
asi se desprendían
sus últimos perfumes
así se alargaba un poco más
el tiempo.
UNA RAMA DE CIRUELO
El aroma de los lotos rojos se desvanece
verde alfombra de otoño
me desabrocho el fino vestido de seda
sola subo a la pequeña barca
¿quién me enviará entre las nubes preciosos mensajes de amor?
quizá, volando de regreso,
las ocas salvajes
dibujen palabras en el cielo
la claridad de la luna envuelve al Pabellón del Oeste
las flores se marchitan
pero las aguas fluyen como siempre
igual que nuestro amor
dos lugares distintos:
una misma tristeza
que quisiera detener pero no puedo
lágrimas que desde mis ojos caen desde mi corazón ascienden
MARIPOSA ENAMORADA DE SU FLOR
En esta noche eterna
¡cuán larga es la angustia,
cuán poco el placer!
inútilmente sueño
con la ciudad de Chang’an;
reconozco aquél camino
y anuncio
los hermosos colores de esta primavera
cómo las flores y la luna se iluminan mutuamente
desperdigados están las copas y los platos:
el vino era excelente, las ciruelas ácidas —justo como más me gustan—
ya un poco marcada
no debería retocar con flores mi peinado
«flores, no os riáis de mí,
lamentad más bien que las primaveras
como los hombres envejecen»
FLOR ENAMORADA DE LA MARIPOSA
Con esta tibia lluvia
y una cálida brisa
el hielo comienza a resquebrajarse
en las hojas de los sauces en las flores del ciruelo
palpita ya
el corazón de la primavera
pero ¿con quién compartir la emoción de la poesía
y del vino?
las lágrimas estropean mi maquillaje
el broche de mi pelo está casi caído
y mi cabeza, inclinada sobre la almohada,
aplasta un pequeño Fénix dorado
que se adorna en mi horquilla
sola abrazo contra mi pecho
una densa melancolía sé
que ya no habrá más sueños felices la noche avanza
y yo sin saber qué hacer
recorto la mecha quemada de las candelas
PRIMAVERA EN WULING
Viento detenido polvo
perfume de las flores últimas
se hace tarde en la noche
estoy tan cansada
que no quiero ni cepillarme el pelo
las cosas permanecen los hombres no
todo en su final se acaba
quisiera hablar
pero mis lágrimas se precipitan
dicen que en Shuangxi
la primavera es aún hermosa
podría navegar allí en una barca ligera
pero quizá ésta sea tan pequeña tan frágil
que no pueda soportar el peso de toda mi tristeza
INMORTAL FRENTE AL RÍO
Jardín profundo, profundo profundísimo,
¡cuánta profundidad!
nubes en las ventanas bruma en los pabellones cerrados
cada vez se distinguen más nítidas las ramas de los sauces
las flores del ciruelo la primavera ha vuelto a los árboles Moling
pero yo envejezco en la ciudad de Jiankang
sintiendo a la luna, cantando a la brisa ¡tantos y tantos recuerdos!
y yo ahora envejezco sin haber terminado
¡quién se apiadará de mí, de tanta tristeza y soledad!
porque yo ya no tengo ganas siquiera de encender las lámparas
ni aquél maravilloso deseo de andar sobre la nieve
LLEVANDO INCIENSO
Bajo el cielo del otoño gira el sentimiento
entristeciéndose veo la flor de oro
pronto será el nueve de septiembre
me he puesto un vestido nuevo y apropiado y acabo de beber un vino delicioso
de vez en cuando golpea el viento la lluvia cae
el frío azota ya es crepúsculo en mi jardín
y yo en mi desconsuelo y en mi pena tras la borrachera
me despierto: el pasado me revuelve las entrañas
icómo atravesar esta eterna noche!
la luna ilumina el vacío de mi cama
oigo a lo lejos las piedras que baten la ropa,
el canto menudo de los grillos
y la clepsidra sonando largamente
RECOGIDA DE MORAS, AUMENTADO
Frente a la ventana ¿quién plantó esa esterculia?
su sombra invade todo el patio su sombra invade todo el patio
sus hojas se despliegan o se encogen
como si tuvieran sentimientos
con el corazón herido oigo sobre la almohada,
la lluvia de esta tercera noche
gota a gota
y sin cesar, cae
gota a gota
sin cesar, cae…
tristeza de estar tan sola
no quiero levantarme para escucharla más
ALEGRÍA CLARA Y TRANQUILA
Cada año
en la época de la nieve
y con una flor de ciruelo en el pelo
a menudo bebo hasta la embriaguez
deshojo las flores una a una
aunque no me complace por entero
ya que consigo únicamente empapar de lágrimas mi vestido
este año me he perdido en algún lugar del horizonte
la tristeza encanece mis cabellos
y por la noche escudriño por dónde viene el viento
¡ya me resulta tan difícil
ver las hermosas flores del ciruelo abiertas!
TONOS LENTOS
Busco, busco y busco
pero sólo frío y soledad
sólo frío
trísteza y aflicción
incluso un sol templado, repentino, haría más difícil mi consuelo
tres o cuatro copas de este vino
¿qué pueden contra una larga noche, contra el furioso viento que se acerca?
ahora que pasan los gansos salvajes me duele más mi corazón
y es que somos, ellos y yo,
viejos conocidos de antaño
sobre la tierra se amontonan los crisantemos tristes
ya marchitos y ajados
¿es que nadie ha querido recogerlos?
vigilo la tarde en mi ventana yo sola
¿cómo podré resistir la oscuridad?
además, de los árboles, una lluvia fina va cayendo
gota a gota
hasta el anochecer
¿tantas cosas…, tantas, caben en una sola palabra:
tristeza?
ORGULLO DE LOS PESCADORES
Al final del cielo nubes
oleadas sucesivas
y una bruma que amanece
ríos de estrellas giran entre mil velos flotantes
y como en un sueño mi alma regresa al paraíso
oigo palabras celestiales
que me preguntan dulcemente
de dónde vengo
y yo contesto:
«mi camino ha sido largo
y ya voy hacia el crepúsculo
estudié poesía
pero sólo algunos de mis versos
han quedado en la memoria de los hombres>
con el altísimo viento
el pájaro Peng ascendió.
FELIZ Y ACHISPADA
Me acuerdo en Hsi T’ing,
Todas las tantas veces
Que nos perdimos al atardecer,
Alegrados por el vino,
Y no podíamos encontrar el camino de vuelta
Después de haber satisfecho nuestro placer.
Condujimos el bote en la oscuridad.
Por error remamos hacia densos
Cúmulos de flores de loto,
Y alertamos a las gaviotas y garcillas
De las barras de arena.
Se agolpaban en el aire
Y se alejaban aleteando nerviosas
A la orilla opuesta.
A la tonada «La honra del pescador»
Los cielos se unen con las nubes.
Las grandes olas se mezclan con la niebla.
La Vía Láctea parece rotar sobre sí misma.
Mil velas bailan.
Soy arrebatada al lugar del Supremo,
Y escucho las palabras del Cielo,
Preguntándome adónde voy.
Yo contesto: «Es un largo camino,
Más allá del atardecer.»
Al escribir mis poemas palabras asombrosas
acuden invisiblemente.
El enorme pájaro peng está volando
En un viento de mil millas.
Oh viento, no te detengas.
Mi frágil bote debe alcanzar las tres montañas sagradas.
LA TRISTEZA DE LA PARTIDA
La lluvia cálida y el viento puro
Por primera vez han roto
Y alejado el fresco.
Húmedo como los sauces,
Ligero como las flores del ciruelo,
Mi corazón revive con la primavera.
Pero ahora no hay nadie para compartir conmigo
Las alegrías del vino y la poesía.
Las lágrimas estrían mi maquillaje.
Mis horquillas son demasiado pesadas.
Me pongo mi nueva bata acolchada
Cosida con hilo dorado
Y me arrojo contra una pila de almohadas,
Aplastando mis horquillas de fénix.
Sola, lo único que puedo abrazar es mi pena.
Sé que no vendrá un buen sueño.
Así que me quedo hasta después de la medianoche
Recortando la mecha humeante de la lámpara de flores.
Año tras año en la nieve
recogíamos flores de ciruelo mientras bebíamos.
Arrancando todos los pétalos sin ninguna intención,
mojando nuestras ropas con puras lágrimas blancas.
Este año estoy en el fin del mundo,
hebra por hebra mi pelo encanece.
A juzgar por la fuerza del viento de la noche
será difícil cruzarnos con esos pétalos de ciruelo.
EL FIN DE LA PRIMAVERA
El viento decrece – una fragancia
de pétalos recién caídos;
es tarde en el día – estoy demasiado cansada
como para peinar mi pelo.
Las cosas permanecen pero él se ha ido
y con él todo.
En el borde de las palabras: las lágrimas fluyen.
Oigo decir que la primavera en Dos Ríos aún
está preciosa;
y anhelo flotar hasta ahí en un pequeño bote.
Pero temo que mi frágil barquita ‘saltamontes’
no podría cargar con esta pesada pena.
UNA AMIGA ENVÍA SU CARRUAJE PERFUMADO
Una amiga envía su carruaje perfumado
y caballos de alta raza a buscarme.
Rechazo la invitación de
mi antigua compañera de poesía y vino.
Recuerdo los días felices en la capital perdida.
Nos relajamos en los aposentos de la mujer.
La Fiesta de los Faroles se celebró con gran esmero:
colgantes plegados, horquillas de esmeralda, cinturones de brocado,
fajas nuevas; competimos
para ver quién vestía mejor.
Ahora me marchito,
cabello al viento, sienes heladas.
Prefiero quedarme tras las cortinas
y escuchar conversaciones y risas que
ya no puedo compartir.
UNA CANCIÓN DE PARTIDA
La lluvia cálida y la suave brisa por turnos
acaban de estallar
y alejan el frío.
Húmeda como los sauces,
ligera como las flores del ciruelo,
ya siento vibrar el corazón de la primavera.
Pero ahora, ¿quién compartirá conmigo
las alegrías del vino y la poesía?
Las lágrimas manchan mi rubor.
Mis horquillas son demasiado pesadas.
Me pongo mi nueva bata acolchada
cosida con hilo de oro
y me tiro contra un montón de almohadas,
aplastando mis horquillas de fénix.
Sola, todo lo que puedo abrazar es mi interminable pena.
Sé que un buen sueño nunca llegará.
Así que me quedo despierta hasta pasada la medianoche
recortando la mecha humeante de la flor de la lámpara.
EN UNA FIESTA DE POESÍA, ME DAN LA RIMA CHIH
Aunque he estudiado poesía durante treinta años,
intento mantener la boca cerrada y evitar la reputación.
¿Quién es este caballero entrometido que habla de mi poesía?
Como Yang Ching-chih,
que hablaba de Hsiang Ssu dondequiera que iba.

ANOCHE
Anoche llovió finamente, ráfagas de viento.
Un sueño profundo no alivia la resaca de vino. Hablo con la que subió las cortinas.
«¡Estás ciega!», le digo. Ya son de un verde gordo y un rojo escaso.
PENA
Con la melodía de «Sheng Sheng Man»
me aflijo y me asomo
Y busco sin búsqueda
A tientas y abatido para demorarme y languidecer
Luego para vagar y maravillarme, deslumbrar, mirar fijamente y sobresaltarme
Carne helada
Fantasma estremecido
Con dardo sombrío
Y llaga aguda de angustia punzante.
De repente un destello
De buen tiempo sentido
Pero huyó igual de rápido — y la estación gélida permanece.
Qué difícil tener estos días
En descanso o respiro, paz o tregua.
Sorbo tras sorbo de vino insípido
Es de poca utilidad
Para contrarrestar o sofocar
El feroz látigo de la ráfaga vespertina.
Los gansos salvajes – mira –
Vuelan sobre nuestras cabezas
Ah, ahí está el dolor
Que es principal – dolor insoportable,
Aves salvajes viajando lejos
En días de antaño te apresuraste
Trayendo los tiernos pensamientos de mi verdadero amor hacia mí.
Mira, cómo mi césped está repleto de flores doradas
De crisantemos en manojos –
Cansados, inclinan sus cabezas.
¿Quién se preocupa de arrancarlos ahora?
Mientras yo permanezco
solo en la ventana, esperando, esperando la noche
, y, mientras las sombras caen
sobre las anchas hojas, gotean escasas gotas de lluvia.
Ah, tal aflicción
de dolor, un dolor insoportable, impensable.
EL FESTIVAL DEL DOBLE NUEVE
Al son de «Intoxicado bajo la sombra de las flores»,
ligeras brumas y densas nubes,
melancólicas en el largo y lúgubre día.
En el incensario dorado,
el incienso ardiente se desvanece.
Es de nuevo la hora
del encantador Festival del Doble Nueve;
la frescura de la medianoche
penetra mi cortina de seda fina
y enfría mi almohada de jade.
Tras beber vino al anochecer
bajo el seto de crisantemos,
mis mangas se perfuman
con la fragancia de las plantas.
Oh, no puedo decir que no sea encantador,
solo que, cuando el viento del oeste agita la cortina,
veo que soy más grácil
que las flores amarillas.
AL SEÑOR HU
No pediremos la preciosa perla del Duque de Sui,
ni el invaluable disco de jade del Maestro Ho.
Solo pedimos noticias recientes de nuestra patria.
El Palacio de la Iluminación Espiritual debe seguir allí,
rodeado de desolación.
¿Qué ha pasado con las estatuas de piedra enterradas en la hierba,
que aún custodian las tumbas imperiales?
¿Es cierto que nuestra gente, abandonada en los territorios ocupados,
sigue plantando moreras y cáñamo?
¿Es cierto que la retaguardia de los bárbaros
solo patrulla las murallas de la ciudad?
El padre y el abuelo de esta viuda nacieron en Shantung.
Aunque nunca ocuparon un alto cargo, su fama se extendió por todas partes.
Recuerdo cuando mantenían animadas discusiones
con otros eruditos junto a la puerta de la ciudad.
Los oyentes estaban tan apiñados que su sudor caía como la lluvia.
Sus descendientes cruzaron el río Yangtsé hacia el sur hace muchos años.
A la deriva en los rápidos, se mezclaron con los refugiados.
Envío lágrimas ensangrentadas a las montañas y ríos de mi hogar,
y rocío una copa de tierra sobre la Montaña del Este.
Imagino que cuando Su Señoría, el enviado de Su Majestad, enarbolando el espíritu imperial,
pase por nuestras dos capitales, K’ai Feng y Lo Yang,
miles de personas se apiñarán en las calles y le ofrecerán té y caldo
para darle la bienvenida…
Anuncien que el corazón del Emperador se duele por el pueblo que sufre;
son sus propios hijos.
Que comprendan que la Voluntad del Cielo recuerda a todos los seres vivos.
Nuestro sagaz Emperador ofrece su confianza, tan brillante como el sol.
No hay necesidad de negociar muchas veces después del largo caos de los años.
AL SON DE LA MELODÍA
Brisa suave, sol frágil, primavera aún temprana.
Con un vestido nuevo y forrado, mi corazón se sintió renovado,
pero al despertar sentí un escalofrío.
Me puse flores de ciruelo en el pelo.
Ahora están marchitas. ¿
Dónde está mi tierra natal?
Solo la olvidé cuando estaba borracho.
El incienso de sándalo se consumió mientras dormía.
Ahora el perfume se ha ido,
pero el vino no.
TZ’U Nº 1
Hierba fragante junto al estanque
sombra verde sobre el salón
un frío claro entra por
las cortinas de la ventana
luna creciente más allá de los barrotes dorados
y una flauta suena
como si alguien viniera
pero solo en mi estera con una copa
mirando tristemente a la nada
Quiero recuperar
las flores de mora
que han caído
aunque quedan flores de pera
porque en ese año lejano
llegué a amar su fragancia fresca
perfumando mi manga
mientras recogíamos pétalos sobre el fuego
cuando hasta donde alcanzaba la vista
había botes de dragón en el río
caballos elegantes y carros alegres
cuando no temía los vientos locos
y la lluvia violenta
mientras bebíamos por la buena fortuna
con vino de mora caliente
ahora no puedo concebir
cómo recuperar ese tiempo.
TZ’U Nº 13
Año tras año, en la nieve,
he recogido flores de ciruelo,
embriagado por su belleza.
Acariciándolas con descaro,
mojé mi túnica con sus lágrimas lúcidas.
Este año me he desviado hacia el rincón
del mar y el horizonte;
mis sienes se han vuelto grises.
A juzgar por la ráfaga de viento vespertino,
es poco probable que vuelva a
disfrutar de las flores del ciruelo.
TZ’U Nº15
Miles de copos de oro triturado
en sus flores,
jade recortado en sus capas de hojas.
Esta flor evoca al erudito Yen Fu.
¡Qué brillante!
Las flores de ciruelo son demasiado comunes;
las lilas, demasiado toscas en comparación.
Sin embargo, su penetrante fragancia
ahuyenta mis preciados sueños
de lugares lejanos.
¡Qué despiadado!
SE HA IDO
El viento cesó, el polvo perfuma
las flores caídas.
Aunque el día se hace tarde, estoy demasiado cansada
para ocuparme de mi cabello.
Todo sigue igual, pero él ya no está,
y todo ha terminado.
Con gusto hablaría, pero las lágrimas brotan primero.
Dicen que en Twin Brooks
el manantial aún es hermoso.
Yo también quisiera remar hasta allí.
Pero me temo que el pequeño bote
en Twin Brooks
no podría soportar la pesada carga de mi dolor.
VINO ALEGRE
He recordado por mucho tiempo
el pabellón
en el arroyo
el sol poniente
tan profundo en el vino
que no sabíamos
el camino a casa
cuánto placer pasamos
regresando tarde
en el bote
sin pensar
entramos
en un lugar profundo de loto
y luchando a través
de luchando
asustamos
de la arena
gaviotas y garzas.
TZ’U Nº 4
Anoche llovió un poco,
con un viento fuerte.
Tras un sueño profundo, aún sin recuperarme
del efecto persistente del vino,
le pregunté al que subía el biombo;
pero la respuesta fue: «Las flores de cerezo
siguen igual».
«Oh, ¿no lo sabes? ¿No lo sabes?
El rojo debe estar perdiendo su color,
mientras que el verde se está volviendo más grueso».
ESPERÁNDOTE
Solo en mi recámara aislada,
mil penas llenan cada centímetro
de mi ser sensible.
Lamentando que la primavera haya pasado tan pronto,
que las gotas de lluvia hayan apresurado la caída de los seguidores,
me inclino sobre la balaustrada,
cansado y deprimido.
¿Dónde está mi amado?
Solo la pradera marchita
se extiende infinitamente hacia el horizonte;
ansiosamente observo el camino esperando tu regreso.
CUANDO LLEGA LA NOCHE
Al caer la noche,
estoy tan acalorada por el vino
que me deshago el pelo lentamente:
un cáliz de ciruelo está
clavado en una rama dañada.
Me despierto aturdida cuando el humo
interrumpe mi sueño primaveral.
El sueño lejano,
muy lejano;
y es silencioso, muy silencioso.
La luna gira y gira.
Las persianas del martín pescador están cerradas;
y aun así froto el capullo herido,
y aun así retuerzo entre mis dedos esta fragancia,
y aun así poseo estos instantes.
UN SUEÑO MATUTINO
Esta mañana soñé que seguía
campanas muy espaciadas, resonando en el viento,
y trepaba a través de la niebla hasta nubes rosadas.
Me di cuenta de mi afinidad destinada
con An Ch’i-sheng, el antiguo sabio.
Conocí inesperadamente a O Lu-hua,
la doncella celestial.
Juntos vimos raíces de loto tan grandes como barcos.
Juntos comimos azufaifos tan grandes como melones.
Éramos los invitados de aquellos en asientos de loto oscilantes.
Hablaban en un lenguaje espléndido,
lleno de significados sutiles.
Discutían con palabras agudas sobre paradojas.
Bebíamos té preparado en fuego vivo.
Aunque esto podría no ayudar al Emperador a gobernar,
es una felicidad sin fin.
La vida de los hombres podría ser así.
¿Por qué tuve que regresar a mi antiguo hogar?
Despertar, vestirme, sentarme a meditar.
Taparme los oídos para callar el repugnante alboroto.
Mi corazón sabe que nunca podré ver mi sueño hecho realidad.
Al menos puedo recordar
ese mundo y suspirar.
COMO EN UN SUEÑO
Con la melodía de «Ru Meng Lin»,
anoche, bajo la lluvia ligera y el viento fuerte,
mi sueño de borracho no me dejó más contento.
Le pregunto a uno que levantó la cortina, quien
responde: «Los membrillos silvestres… están como antes».
¡Pero no, pero no!
Su rosa se desvanece, y sus hojas verdes crecen.
AMOR DE OTOÑO
Buscar. Buscar. Buscar. Buscar.
Frío. Frío. Claro. Claro.
Pena. Pena. Dolor. Dolor.
Sofocos. Escalofríos repentinos.
Dolores punzantes. Lentas agonías.
No puedo encontrar paz.
Bebo dos copas, luego tres tazones,
De vino claro hasta que no puedo
Sostenerme contra una ráfaga de viento.
Los gansos salvajes vuelan sobre la cabeza.
Me desgarran el corazón.
Eran nuestros amigos en los viejos tiempos.
Crisantemos dorados ensucian
El suelo, amontonados, descoloridos, muertos.
Esta temporada no podría soportar
Recogerlos. Completamente solo,
Inmóvil en mi ventana,
Observo las sombras que se reúnen.
La fina lluvia se filtra a través de los árboles wu-t’ung,
Y gotea, gota a gota, a través del crepúsculo.
¿Qué puedo hacer ahora?
¿Cómo puedo ahuyentar esta palabra:
Desesperanza?
NUESTRO BARCO PARTE DE NOCHE
Nuestro barco zarpa de noche
desde la playa de Yen Kuang.
Los grandes barcos navegan solo por dinero.
Solo los barcos pequeños llegan aquí por tu fama.
Los transeúntes se avergüenzan de tu virtud.
Así que, por la noche, pasamos furtivamente por el lugar donde solías pescar.
DOLOR DE LA PARTIDA
El incienso de loto rojo se desvanece en
la cortina enjoyada. El otoño
regresa. Suavemente abro
mi vestido de seda y floto solo
en el bote de orquídeas. ¿Quién puede
llevar una carta más allá de las nubes?
Solo los gansos salvajes regresan
y escriben sus ideogramas
en el cielo bajo la
luna llena que inunda la Cámara Oeste.
Las flores, según su especie, revolotean
y se dispersan. El agua, según
su naturaleza, al derramarse, finalmente
se reúne de nuevo en un solo lugar.
Criaturas de la misma especie
se anhelan. Pero estamos
muy separados y he
aprendido de la tristeza.
Nada puede hacer que se disuelva
y se vaya. Un momento,
está en mis cejas.
Al siguiente, pesa en mi corazón.
EL SOL SE PONE EN ORO FUNDIDO
El sol se pone en oro fundido.
Las nubes vespertinas forman un disco de jade. ¿
Dónde está?
Una densa niebla blanca envuelve los sauces.
Una triste flauta toca «Flores de ciruelo en caída».
¿Cuántos días de primavera quedan ya?
Esta Fiesta de los Faroles debería ser alegre.
El clima es tranquilo y hermoso.
Pero ¿quién sabe si le
seguirá viento y lluvia?
AL SON DE LAS FLORES
Las flores fragantes se convirtieron en polvo cuando el viento cesó.
Se hace tarde, pero estoy harta de peinarme.
Todo sigue igual, pero él ya no está y todo ha terminado.
Las lágrimas caen antes de que pueda hablar.
Dicen que la primavera en Twin Creek aún es agradable,
así que planeo ir en bote.
Pero me temo que el pequeño bote en Twin Creek
no pueda cargar con tanta desdicha.
POR EL VALOR
La fragancia del loto rosa
se desvanece, la estera de jade insinúa el otoño.
Suavemente desabrocho mi manto de seda.
¿Quién envía una carta desde
entre las nubes?
Cuando regresa el mensaje del cisne,
el balcón se inunda de luz de luna.
Las flores flotan, el agua fluye.
Hay un mismo anhelo en el corazón,
pero reside en dos lugares.
No hay forma de ahuyentar este anhelo:
expulsando las cejas,
penetra en el corazón.
EXILIO
brisas suaves, sol suave,
la primavera aún es joven.
El repentino cambio de luz
iluminó mi espíritu.
Pero al despertar,
sentí el aire frío;
la flor del ciruelo se marchitó en mi cabello. ¿
Dónde puedo llamar a mi tierra natal?
Olvídalo, no puedo, excepto en vino
cuando ahogo mis penas.
Encendí incienso al dormir;
aunque las brasas ya están frías,
el calor del vino aún arde.
TZ’U Nº 12
El viento cesa; las flores caídas se amontonan.
Fuera de mi biombo, los pétalos se acumulan en montones rojos
y blancos como la nieve.
Esto me recuerda que, tras la floración
del cerezo,
es hora de lamentar la primavera que se acaba.
El canto y la bebida han terminado;
las copas de jade están vacías;
las lámparas titilan.
Apenas capaz de soportar las penas y los arrepentimientos
de mis sueños,
oigo el triste canto del cuco.
TZ’U Nº 14
Subo al pabellón histórico.
Abajo, las montañas se dispersan en desorden;
la llanura sin cultivar se extiende
en la ligera niebla.
En la ligera niebla,
los cuervos han regresado a sus nidos;
el cuerno vespertino se oye en el crepúsculo.
Incienso quemado, vino sobrante: ¡
mi corazón melancólico!
El viento vespertino apresura
la caída de las hojas de Wu-T’ung.
Las hojas de Wu-T’ung caen,
de nuevo el otoño se vuelve hermoso,
de nuevo el corazón se siente solo.
BAJIAO
¿Quién plantó el árbol Bajiao bajo mis ventanas?
Su sombra llena el patio;
su sombra llena el patio…
Hoja con hoja, corazón con corazón,
plegándose y desplegándose,
expresa un cariño infinito.
Triste y desconsolado, despierto sobre mi almohada,
hasta bien entrada la noche
oigo el sonido de la lluvia.
Gotea y salpica, fresca y melancólica;
Gotea y salpica, fresca y melancólica…
Solo por mi amado, afligido,
no soporto el triste sonido
de la lluvia.
TZ’U Nº 18
Niebla tenue, nubes densas, un día afligido;
un incienso auspicioso arde en el animal dorado.
Una vez más, es el alegre festival de mediados de otoño,
pero un frío de medianoche
toca mi almohada de jade y mi biombo de seda.
Bebo vino junto a la cerca oriental en el crepúsculo amarillo.
Ahora una fragancia oscura llena
mis mangas y me hace girar.
Las persianas de bambú se mecen con el viento del oeste.
Y estoy aún más delgada que una flor amarilla.
TZ’U Nº 3
Cansado de balancearme
indolentemente
Me levanto con una mano delgada
Acomodo
mi cabello
El rocío es espeso
en frágiles flores
El sudor se filtra a través
de mi delgada túnica
Y viendo
a mi amigo venir
Medias rotas
Horquillas de oro torcidas
Camino
sonrojado Me
apoyo en la puerta
Giro mi cabeza
Agarro las ciruelas verde oscuro
y las huelo.
TZ’U Nº 5
Siempre recuerdo la puesta de sol
sobre el pabellón junto al río,
tan achispados que no podíamos encontrar el camino a casa.
Agotado nuestro interés, la noche avanzada,
intentamos girar el bote hacia casa.
Por error, nos adentramos en lo profundo del lecho de loto. ¡
Rema! ¡Rema el bote!
Una bandada de garzas, asustadas,
voló repentinamente hacia el cielo
TZ’U Nº 7
Que la copa profunda no se llene
de vino rico y ambarino;
mi mente se alivió de la tristeza
incluso antes de emborracharme.
Campanas lejanas ya resonaban
en la brisa vespertina.
Mi sueño se interrumpe
al desvanecerse el aroma del incienso.
Demasiado pequeña, la horquilla de oro
que ahuyenta el frío
se suelta de mis cabellos.
Despierto y me encuentro con la mirada perdida ante
el rojo y parpadeante resplandor
de la vela.
CANSADO
Entristecido por la primavera moribunda, estoy demasiado cansado
para arreglarme el pelo.
Las flores de ciruelo, recién caídas, flotan por el patio
con el viento de la tarde.
La luna se ve pálida y nubes ligeras flotan
de un lado a otro.
El incienso reposa en el quemador de jade con forma de pato.
La cortina de la cama, de color rojo cereza, está corrida,
ocultando sus borlas.
¿Puede el cuerno de Tung-Hsi aún proteger del frío?
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