Poemas de Menandro (poeta griego)
Poemas de Menandro (342–292 a.C.) quien fuera el máximo representante de la comedia nueva griega. Nacido en Atenas, discípulo de Teofrasto y amigo de Epicuro, escribió más de cien comedias, de las que sólo El misántropo se conserva completa. Sus obras, como Samia, La trasquilada y El arbitraje, retratan la vida cotidiana, los conflictos familiares y los tipos sociales —el avaro, el parásito, el misántropo— con aguda observación psicológica.
Influyó decisivamente en Plauto y Terencio, y a través de ellos en el teatro europeo posterior.
Quién es quién
Para saber quién eres
investiga
las tumbas a lo largo del camino,
cuyas entrañas acumulan
osamentas y polvo
de tiranos, de reyes y de sabios
y de diversos hombres engreídos
por sus linajes o riquezas
o su buena figura;
cosas que no pudieron resguardar a ninguno
contra la desazón del tiempo.
Bajo la misma tierra
convergen todos los mortales.
Míralos:
así descubrirás quién eres.
Fragmentos líricos de sus obras
Orgé (“La ira”)
“La cólera no es fuerza, sino sombra que ciega al sabio”.
“El anciano ruge como león, pero su rugido es miedo disfrazado”.
“Quien no domina su ira, será esclavo de su lengua”.
“La casa del airado se llena de ecos, no de razones”.
“La paz no entra donde el grito es ley”.
El misántropo (Dyskolos)
“El hombre que huye del mundo, huye también de sí mismo”.
“La tierra da frutos, aunque el corazón se cierre”.
“No hay pozo más hondo que el alma del que no confía”.
“El amor es el arado que rompe la costra del orgullo”.
“Hasta el más huraño se ablanda cuando la vida le tiende la mano”.

Samia
“La madre oculta su llanto tras la risa del niño”.
“El amor no pregunta por el linaje, sino por el corazón”.
“La vergüenza es velo que cubre la verdad”.
“La nodriza canta, pero su canto es secreto”.
“La Samia calla, pero su silencio grita justicia”.
Epitrépontes (El arbitraje)
“El anillo perdido guarda la historia que nadie quiso contar”.
“La justicia no es oro ni joya, sino memoria del corazón”.
“Dos esclavos discuten, pero el niño es quien decide”.
“La verdad se revela en lo pequeño: un broche, una lágrima”.
“El juicio más sabio es el que une lo roto”.
Misóumenos (“El despreciado”)
“El desprecio es cuchillo que no corta, pero hiere”.
“Quien ama sin ser amado, conoce el peso del mundo”.
“La mirada que evita es más cruel que la palabra”.
“El soldado regresa, pero su alma quedó en la guerra”.
“La reconciliación es música que nace del silencio”.
La trasquilada (Perikeiromene)
“El cabello cortado no borra el deseo”.
“La mujer trasquilada guarda su dignidad en los ojos”.
“La furia del amante es fuego que consume su razón”.
“El perdón es espejo que devuelve el rostro amado”.
“La trasquilada no llora: espera”.
Aspís (El Escudo)
“El escudo vacío no guarda muerte, sino esperanza”.
“La herencia no es oro, sino destino”.
“El viejo codicia, pero el joven ama”.
“La guerra deja huellas, pero no siempre cadáveres”.
“El esclavo ríe, pues conoce la verdad que el amo ignora”.
El Doble Engaño (Dis Exapatón)
“Dos mentiras cruzan caminos, pero sólo una lleva al amor”.
“El dinero oculta, pero también revela”.
“El padre engañado es espejo del hijo que finge”.
“La hetera no es objeto, sino voz que decide”.
“El doble engaño es comedia, pero también confesión”.
Pasaje lírico del personaje del soldado
No hay mayor dolor que amar sin ser amado.
El corazón se vuelve campo de batalla,
donde la esperanza muere cada día.
Sobre el carácter humano
El hombre bueno no es el que nunca yerra,
sino el que, habiendo errado, no persiste en el error.
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