Poemas de Safo (poetisa griega)

safo

Los poemas de Safo de Lesbos, una de las poetisas griegas más influyentes de la literatura antigua, y sus poemas abordan temas de amor, deseo y la belleza de la vida.

 

DE VERDAD QUE MORIR YO QUIERO

de verdad que morir yo quiero

pues aquella llorando se fue de mí.

 

Y al marchar me decía: Ay, Safo,

qué terrible dolor el nuestro

que sin yo desearlo me voy de ti.

 

Pero yo contestaba entonces:

No me olvides y vete alegre

sabes bien el amor que por ti sentí,

 

y, si no, recordarte quiero,

por si acaso a olvidarlo llegas,

cuánto hermoso a las dos nos pasó y feliz:

 

las coronas de rosas tantas

y violetas también que tú

junto a mí te ponías después allí,

 

las guirnaldas que tú trenzabas

y que en torno a tu tierno cuello

enredabas haciendo con flores mil,

 

perfumado tu cuerpo luego

con aceite de nardo todo

y con leche y aceite del de jazmín.

 

recostada en el blando lecho,

delicada muchacha en flor,

al deseo dejabas tú ya salir.

 

Y ni fiesta jamás ni danza,

ni tampoco un sagrado bosque

al que tú no quisieras conmigo ir.

 

LLEGASTE

Llegaste, lo hiciste y yo te deseé ardientemente

y helaste mi corazón, encendido en deseo.

 

safo

 

ME PARECE QUE IGUAL A LOS DIOSES

Me parece que igual a los dioses

aquel hombre es, el que sentado

frente a ti, a tu lado, tu dulce

voz escucha

 

y tu amorosa risa. En cambio,

en mi pecho el corazón se estremece.

Apenas te miro,

la voz no viene más a mí,

 

la lengua se me inmoviliza, un delicado

incendio corre bajo mi piel,

no ven ya mis ojos

y zumban mis oídos,

 

el sudor me cubre, un temblor

se apodera de todo mi cuerpo y tan pálida

como la hierba no muy lejana de la muerte

me parece estar. . .

 

Pero todo debe soportarse si así es.

 

SIGUE SIENDO MI AMIGO

Sigue siendo mi amigo

pero busca una esposa más fresca,

que vivir no podría contigo

siendo yo la más vieja.

 

DE LA HERMOSA LUNA

De la hermosa luna los astros cerca

hacia atrás ocultan luciente el rostro

cuando aquella brilla del todo llena

sobre la tierra…

 

DICEN QUE UNA TROPA DE CARROS

Dicen que una tropa de carros unos,

otros que de infantes, de naves otros,

es lo más hermoso en la negra tierra;

que uno ama.

Y es sencillo hacer que cualquiera entienda

esto, pues Helena, que aventajaba

en belleza a todos, a su marido,

alto en honores,

lo dejó y se fue por el mar a Troya,

y ni de su hija o sus propios padres

quiso ya acordarse, pues fue llevada

 

y esto me recuerda que mi Anactoria

no está presente,

de ella ver quisiera su andar amable

y la clara luz de su rostro antes

que a los carros lidios o a mil guerreros

llenos de armas.

 

SE HA OCULTADO LA LUNA

Se ha ocultado la luna

También las Pléyades

Es la media noche y las horas se van deslizando,

y yo duermo sola.

 

INMORTAL CELESTE

Inmortal celeste, de ornado trono,

dolo trenzadora, Afrodita, atiende:

no atormentes más con pesar y angustias

mi alma, señora,

 

sino ven aquí, si mi voz de lejos

otra vez oíste y me escuchaste

y dejando atrás la dorada casa

patria viniste,

 

tras uncir el carro: gorriones lindos

a la negra tierra tiraban prestos

con sus fuertes alas batiendo el aire

desde los cielos.

 

Y llegaron pronto, y tú, dichosa,

con divino rostro me sonreías

preguntando qué me pasaba, a qué otra

vez te llamaba

 

y que qué prefiero que en mi alma loca

me suceda ahora: «¿A quién deseas

que a tu amor yo lleve? Ay dime, Safo,

¿quién te hace daño?

 

Pues, si huyó de ti, pronto irá a buscarte;

sí aceptar no quiso, dará regalos;

te amará bien pronto, si no te ama,

aun sin quererlo».

 

Ven también ahora y de amargas penas

líbrame, y otorga lo que mi alma

ver cumplido ansía, y en esta guerra,

sé mi aliada.

 

BAJO TIERRA ESTARÁS

Bajo tierra estarás,

nunca de ti,

muerta, memoria habrá

 

ni añoranza; que a ti

de este rosal

nada las Musas dan;

 

ignorada también,

tú marcharás

a esa infernal mansión,

 

y volando errarás,

siempre sin luz,

junto a los muertos tú.

 

safo

HIMNO A AFRODITA

Inmortal Afrodita la del trono pintado

la hija de Zeus, tejedora de engaños, te lo ruego:

no a mí, no me sometas a penas ni angustias

el ánimo, diosa.

 

Pero acude aquí, si alguna vez en otro tiempo,

al escuchar de lejos de mi voz la llamada,

la has atendido y, dejando la áurea morada

paterna, viniste,

 

Tras aprestar tu carro. Te conducían lindos

tus veloces gorriones sobre la tierra oscura.

Batiendo en raudo ritmo sus alas desde el cielo

cruzaron el éter,

y al instante llegaron.

 

Y tú, oh feliz diosa,

mostrando tu sonrisa en el rostro inmortal,

me preguntabas qué de nuevo sufría y a qué

de nuevo te invocaba,

y qué con tanto empeño conseguir deseaba

en mi alocado corazón. ¿A quién, esta vez

voy a atraer, oh querida, a tu amor? ¿Quién ahora,

ay Safo, te agravia?

 

Pues si ahora te huye, pronto va a perseguirte;

sí regalos no aceptaba, ahora va a darlos,

y si no te quería, en seguida va a amarte,

aunque ella resista.

 

Acúdeme también ahora, y líbrame ya

de mis terribles congojas, cúmpleme que logre

cuanto mi ánimo ansía, y sé en esta guerra

tu misma mi alidada.

 

PIENSO YO QUE JAMÁS

…pienso yo que jamás

joven habrá

viendo la luz del sol,

que se pueda decir

que en su saber

se te parezca a ti…

 

PONTE GUIRNALDAS, OH DICA

…ponte guirnaldas, oh Dica, por tus graciosos

cabellos

tras enlazar con tus manos suaves los tallos de eneldo,

que hasta las flores las Gracias siempre felices se acercan,

pero rechazan la vista de quien guirnaldas no lleva.

 

EROS ME SACUDIÓ EL ALMA

Eros me sacudió el alma

como un viento que en la montaña sacude los árboles.

 

DESDE CRETA VEN, AFRODITA

Desde Creta ven, Afrodita, aquí

a este sacro templo, que un bello bosque

de manzanos hay, y el incienso humea

ya en los altares;

suena fresca el agua por los manzanos

y las rosas dan al lugar su sombra,

y un profundo sueño de aquellas hojas

trémulas baja;

pasto de caballos, el prado allí

lleno está de flores de primavera

y las brisas soplan oliendo a miel…

 

Ven, Chipriota, aquí y, tras tomar guirnaldas,

en doradas copas alegremente

mezclarás el néctar para escanciarlo

con la alegría.

 

 

A TI, EN TU TRONO MULTICOLOR, INMORTAL AFRODITA

A ti, en tu trono multicolor, inmortal Afrodita,

hija de Zeus, tejedora de ardides, yo te suplico:

¡no me paralices, con melancolía y hastío,

oh soberana, el ánimo!

 

Ven aquí, como hacías antaño,

cuando oyendo mi voz desde lejos

me escuchabas y abandonando la casa paterna

venías.

 

Unciendo el carro dorado bellos y veloces gorriones,

te traían alrededor de la oscura tierra,

batiendo velozmente las alas en remolino, desde el cielo,

a través del éter.

 

Llegaban pronto y tú, bienaventurada, sonriendo

con tu inmortal rostro preguntabas

cuál era mi padecimiento y por qué

te llamaba nuevamente.

 

Y que lo que más deseara en mi corazón atormentado

lo tendría. ¿A quién pretendes que Peitho conduzca hacia tu amor?

¿Quién, oh Safo,

te causa pena?

 

Pues si ahora huye, pronto perseguirá,

si no acepta regalos, en cambio ella te los dará,

y si no ama, ¡pronto amará

aún contra su voluntad!

 

¡Ven hacia mí también ahora! ¡Líbrame

de pensamientos tristes y haz

que se cumpla lo que mi corazón ansía!

¡Sé tú misma mi compañera de lucha!

 

AUNQUE SEAN

solo aliento

las palabras que comando

son inmortales.

 

 

BAJO TIERRA ESTARÁS

Bajo tierra estarás,

nunca de ti,

muerta, memoria habrá

ni añoranza; que a ti

de este rosal

nada las Musas dan;

ignorada también,

tú marcharás

a esa infernal mansión,

y volando errarás,

siempre sin luz,

junto a los muertos tú.

 

CON DOLOR, OH, ATTIS, PENSARA AHORA

Con dolor, oh, Attis, pensará ahora

Anaktoria en nosotras

lejos, en Sardes,

dirigiendo a menudo hacia acá su pensamiento.

 

Cómo vivíamos antes y ella (por cierto)

te honraba igual que a una diosa

y se deleitaba con tu encanto más que ninguna.

 

Pero ahora se presenta ante las mujeres de Lidia

Como Selene con sus dedos rosados

cuando Helios se ha puesto.

 

Eclipsa a todas las estrellas y vierte su luz

tanto sobre el salado mar

como sobre los campos cubiertos de flores.

 

Y el hermoso rocío se ha derramado y florecen

las rosas y los blandos perifollos

y los lotos melifluos.

 

Pero yendo y viniendo repetidas veces

piensa en la suave Attis con ansias

en su delicado pecho y su corazón está colmado de tristeza.

 

Con voz aguda nos llama para que vayamos

allá, pero no es perceptible el sonido para nosotras, el viento

(hacia acá sobre el mar profundo) en medio.

 

CYPRIS

Cypris…..

Ven, desciende pronto

de las alturas del cielo

hacia aquí, hacia mí, donde otrora los cretenses construyeron el templo,

el sagrado, donde hay para ti una floresta encantadora

de manzanos y altares

que humean de incienso

 

y dentro susurra el agua fresca a través de las ramas de manzanos.

 

Todo el lugar está sombreado de rosas

y de las hojas temblorosas

fluye un sueño liviano.

 

En la pradera que alimenta los caballos

florece la hierba flamígera y el anís respira

melosamente, y…….

lotos melifluos

 

¡Allí vierte ahora el jarrón Cypris,

y obsequiando con alegría el néctar

en los vasos de oro,

sirve el vino!

 

DE LA HERMOSA LUNA

De la hermosa luna los astros cerca

hacia atrás ocultan luciente el rostro

cuando aquella brilla del todo llena

sobre la tierra…

 

DE VERAS, QUISIERA MORIRME

De veras, quisiera morirme.

Al despedirse de mí llorando,

me musitó las siguientes palabras:

“Amada Safo, negra suerte la mía.

De verdad que me da mucha

pena tener que dejarte.” Y yo le respondí:

“Vete tranquila. Procura no olvidarte de mí,

porque bien sabes que yo siempre estaré a tu lado.

 

Y si no, quiero recordarte lo que tú olvidas:

cuantas horas felices hemos pasado juntas.

Han sido muchas las coronas de violetas,

de rosas, de flor de azafrán y de ramos de aneldo,

que junto a mí te ceñiste. Han sido muchos los

collares que colgaste de tu delicado cuello, tejidos

de flores fragantes por nuestras manos.

 

Han sido muchas las veces que derramaste

bálsamo de mirra y un ungüento regio sobre mi cabeza.”

 

EN LA DISTANCIA

De veras, quisiera morirme.

Al despedirse de mí llorando,

me musitó las siguientes palabras:

“Amada Safo, negra suerte la mía.

De verdad que me da mucha

pena tener que dejarte.” Y yo le respondí:

“Vete tranquila. Procura no olvidarte de mí,

porque bien sabes que yo siempre estaré a tu lado.

Y si no, quiero recordarte lo que tú olvidas:

cuantas horas felices hemos pasado juntas.

Han sido muchas las coronas de violetas,

de rosas, de flor de azafrán y de ramos de aneldo,

que junto a mí te ceñiste. Han sido muchos los

collares que colgaste de tu delicado cuello, tejidos

de flores fragantes por nuestras manos.

Han sido muchas las veces que derramaste

bálsamo de mirra y un ungüento regio sobre mi cabeza.”

 

EN MI SUEÑO CERCA SE ME APARECE

En mi sueño cerca se me aparece

tu graciosa imagen, sagrada Hera,

la que los ilustres reyes Atridas

vieron con ruegos;

 

pues llegado el fin de la empresa de Ares,

junto al Escamandro voraginoso,

no pudieron ir desde aquí sus naves

hasta su casa

 

sin hacer ofrendas a ti y a Zeus

y al amable dios que engendró Tiona.

Sacrificios puros te ofrece el pueblo

hoy como entonces:

 

las doncellas traen un hermoso peplo

y a tu altar se agrupa junto con ellas

la apretada fila de las mujeres…

 

EROS HA SACUDIDO MIS ENTRAÑAS…

Eros ha sacudido mis entrañas

como un viento abatiéndose en el monte

sobre las encinas.

 

EROS ME SACUDIÓ EL ALMA

Eros me sacudió el alma

como un viento que en la montaña sacude los árboles.

 

ESTÁS CHISMORREANDO QUE CARAXO VIENE 

Estás chismorreando que Caraxo viene

con su nave llena. De eso, creo yo, es Zeus

quien sabe, y los dioses: a ti no te toca

pensar sobre ello,

 

más a mí enviarme y hacerme el encargo

de pedirle y pedirle a la reina Hera

que al fin aquí llegue conduciendo salva

su nave Caraxo

 

e indemnes nos halle. De lo otro, de todo,

a los démones la cuita dejemos,

que las bonanzas tras grande tormenta

se hacen de repente.

 

Esos de quien quiera el rey del Olimpo

que a su lado un demon de todos los males

al punto libere, felices son ellos

y muy afortunados.

 

Nosotros, si acaso su cabeza sosiega

Lárico y un día un hombre se hace,

saldríamos, sí, de la honda tristeza

libres de repente.

 

HARÉ UNA CONFESIÓN

Haré una confesión:

amo lo que me acaricia

creo que el amor forma parte

del brillo

y la virtud del sol.

 

HIMNO EN HONOR A AFRODITA 

¡Oh, tú en cien tronos Afrodita reina,

Hija de Zeus, inmortal, dolosa:

No me acongojes con pesar y tedio

Ruégote, Cripria!

 

Antes acude como en otros días,

Mi voz oyendo y mi encendido ruego;

Por mí dejaste la del padre Jove

Alta morada.

 

El áureo carro que veloces llevan

Lindos gorriones, sacudiendo el ala,

Al negro suelo, desde el éter puro

Raudo bajaba.

 

Y tú ¡Oh, dichosa! en tu inmortal semblante

Te sonreías: “¿Para qué me llamas?

¿Cuál es tu anhelo? ¿Qué padeces ahora?”

-me preguntabas-

“¿Arde de nuevo el corazón inquieto?

¿A quién pretendes enredar en suave

Lazo de amores?

 

¿Quién tu red evita, Mísera Safo?

Que si te huye, tornará a tus brazos,

Y más propicio ofrecerte dones,

Y cuando esquives el ardiente beso,

Querrá besarte”.

 

Ven, pues, ¡Oh diosa! y mis anhelos cumple,

Liberta el alma de su dura pena;

Cual protectora, en la batalla lidia

Siempre a mi lado.

 

HOY ENTONARÉ HERMOSOS CANTOS

Hoy entonaré hermosos cantos

para el placer de mis amigas

Que todo el mundo

lo sepa

¡Vamos a disfrutarlo!

 

Pero si alguno ve en ello

una falta

¡La necedad y la tristeza

se lo lleven!

 

ME PARECE IGUAL A LOS DIOSES

Me parece igual a los dioses ese

hombre que ahora está frente a ti sentado,

y tu dulce voz a tu lado escucha

mientras le hablas

 

y tu amable risa; lo cual, te juro,

en mi pecho el alma saltar ha hecho:

pues te miro apenas y mis palabras

ya no me salen

 

se me queda rota la lengua y, suave,

por la piel un fuego me corre al punto,

por mis ojos ya nada veo, y oigo

solo un zumbido,

 

me destila un frío sudor y entera

un temblor me apresa, y cual la paja

amarilla estoy y mi muerte siento

poco alejada.

 

Pero todo habrá que sufrirlo, incluso…

 

ME PARECE SEMEJANTE A LOS DIOSES AQUEL

Me parece semejante a los dioses aquel

que frente a ti

está sentado y te escucha cerca de ti,

que cantas dulcemente una historia

y ríes amable; tu risa me

ha desgarrado el corazón en el pecho.

 

Pues cuando te miro a ti un instante, entonces me parece

que no puedo decir ni una palabra más,

sino que silenciosamente mi lengua se ha roto,

y de pronto un fuego sutil se ha extendido bajo mi piel,

no veo nada con mis ojos

y mis oídos zumban.

 

Un sudor frío me resbala hacia abajo y un estremecimiento

se apodera de todo mi cuerpo. Y estoy más pálida

que la hierba, y me parece que me falta poco

para estar muerta.

 

POEMA A SUS HERMANOS 

Mas tú estás siempre con que viene Cáraxo

en su cargada nave. Zeus lo sabe

y el resto de los dioses. Mas en estas

cosas no pienses,

 

sino más bien, envíame y ordena

que a la soberana Hera ruegue mucho

que regrese aquí Cáraxo trayendo

salva su nave.

 

y nos halle seguros. A los dioses,

pues, todo lo demás encomendemos,

que a una gran tormenta la bonanza

rápido sigue.

 

Aquellos que, si así lo quiere Zeus,

un dios custodio aparta de trabajos,

esos resultan bienaventurados

y muy felices.

 

Nosotros, si levanta la cabeza

Lárico y se hace hombre un día, al punto

de una desesperación muy grande

nos libraremos.

 

POEMA DE AMOR

Igual parece a los eternos Dioses.

Quien logra verse frente a Ti sentado:

¡Feliz si Goza tu Palabra Suave,

Suave tu risa!

A mí en el pecho el Corazón se oprime.

Sólo en mirarte: ni la voz acierta

De mi garganta a prorrumpir; y rota

Calla la lengua

Fuego Sutil dentro de mi cuerpo todo

Presto discurre: los inciertos ojos

Vagan sin Rumbo, los oídos hacen

Ronco Zumbido

Cúbrome toda de Sudor helado:

Pálida quedo cual marchita hierba

y ya sin Fuerzas, sin Aliento, Inerte

Parezco muerta.

 

 

 

…PONTE GUIRNALDAS, OH DICA

…ponte guirnaldas, oh Dica, por tus graciosos

cabellos

tras enlazar con tus manos suaves los tallos de eneldo,

que hasta las flores las Gracias siempre felices se acercan,

pero rechazan la vista de quien guirnaldas no lleva.

 

¿QUIÉN NO PADECERÍA CON FRECUENCIA?…

¿Quién no padecería con frecuencia,

oh soberana Cipris, por quien ama

y quiere que regrese? Examina

este deseo,

habiéndome exhortado a que yo en vano

me agarrara….

 

QUIERO DECIR ALGO

Quiero decir algo, pero el pudor me impide.

 

Si tuvieras deseos de bondad y belleza

y no fuera algo malo lo que tu lengua agita,

no tendrías pudor entre los ojos,

y hablarías de ello limpiamente.

 

Dulce madre mía, no puedo trabajar,

el huso se me cae de entre los dedos.

Afrodita me ha llenado el corazón

de amor a un bello adolescente

y yo sucumbo a ese amor.

 

SE HA OCULTADO LA LUNA

Se ha ocultado la luna

También las Pléyades

Es la media noche y las horas se van deslizando,

y yo duermo sola.

 

SIGUE SIENDO MI AMIGO

Sigue siendo mi amigo

pero busca una esposa más fresca,

que vivir no podría contigo

siendo yo la más vieja.

 

UNOS DICEN QUE UN EJÉRCITO DE JINETES

Unos dicen que un ejército de jinetes, otros que una tropa de soldados,

otros que una escuadra de navíos es lo más hermoso sobre la

negra tierra; en cambio, yo digo que aquel a quien

uno ama.

 

Es absolutamente fácil hacer esto inteligible

a cualquiera, pues la que mucho había contemplado

la belleza de los hombres, Helena , tras abandonar a un hombre

superior en todo,

se fue a Troya navegando

y ni de su hija ni de sus queridos padres

en ningún momento se acordó, sino que la sedujo

 

Ahora me recuerda a Anaktoria

que no está presente.

Quisiera ver su paso gracioso

y el brillante destello de su rostro

antes que los carros de los lidios y los soldados

que luchan con sus armas.

 

VEN AQUÍ, A MÍ, DESDE CRETA, A ESTE SAGRADO

Ven aquí, a mí, desde Creta, a este sagrado

templo, donde te espera un delicioso recinto sagrado

de manzanos, y altares perfumados

con incienso.

 

Y en él el agua fresca resuena a través de las ramas

de los manzanos, todo el lugar está cubierto

con las sombras de los rosales, y el sueño se desliza

entre las hojas temblorosas.

 

Y en él un prado en el que pacen caballos está cubierto

de flores primaverales, y los vientos

soplan dulcemente…

 

Y aquí , tú, Cipris, tomando las ínfulas,

vierte en doradas copas

el néctar delicadamente mezclado

en los festines.

 

Y CUANDO TE MIRO DE FRENTE CREO

Y cuando te miro de frente creo

que jamás Hermione fue tan bella

y que no está mal que a la rubia Helena

yo te compare…

 

Y LA NOCHE ENTERA CON SUS CANCIONES

Y la noche entera con sus canciones

celebrando pasan tu amor las vírgenes

y el de tu mujer de florido seno,

junto a la puerta;

Más, despierta, novio, que los amigos

de tu edad te esperan; pues deseamos

ver hoy menos sueño que los pardales

gorgoriteantes.

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